Los espacios azules: unos aliados para la salud, pero con lagunas de conocimiento

Los espacios azules: unos aliados para la salud, pero con lagunas de conocimiento

19.7.2019
image alt

[Este artículo se ha publicado originalmente en catalán en el boletín 'Espai Salut' de la Diputació de Barcelona]

 

Es muy frecuente ver la playa como un espacio de ocio, propicio para la desconexión y para eliminar el estrés. Algo parecido ocurre con los ríos. Y, por algún motivo, muchos parques urbanos incorporan fuentes y otros espacios acuáticos. De hecho, tradicionalmente la medicina ha vinculado los espacios naturales con agua con la salud. Era frecuente recomendar a determinado tipo de pacientes pasar una temporada en la costa y este es el origen también de los balnearios. ¿Pero cuál es el vínculo real entre estos espacios naturales con la salud? ¿Qué se sabe realmente? 

El mundo científico actual ha acuñado una terminología genérica para referirse a los espacios al aire libre que cuentan con agua de manera prominente y que son accesibles a las personas. Si los espacios con vegetación son conocidos como espacios verdes, los espacios con agua los conocemos como espacios azules. Dentro de esta categoría se contemplan los espacios naturales, como los océanos o los ríos, así como los artificiales, como los estanques o incluso las fuentes ornamentales que encontramos en los parques. 

Si los espacios con vegetación son conocidos como espacios verdes, los espacios con agua los conocemos como espacios azules. Se contemplan los espacios naturales, como los océanos o los ríos, así como los artificiales, como los estanques o incluso las fuentes que encontramos en los parques

Evidencia científica escasa 

A pesar de la concepción tradicional de los espacios azules como lugares favorables para la salud y, por extraño que pueda parecer, la evidencia científica es en realidad muy escasa. Sólo de manera muy reciente ha generado interés académico para tratar de averiguar si realmente existe una relación entre espacios azules, bienestar y salud y cuáles serían los beneficios que estos reportarían. 

Un estudio publicado hace dos años por ISGlobal hizo una búsqueda de las diversas publicaciones científicas que relacionan los espacios azules y salud en la literatura científica. El equipo firmante resaltó la dificultad de llegar a conclusiones, dada la escasez de referencias y las diferencias metodológicas que había entre las existentes. Sin embargo, sí encontraron estudios que coincidían en destacar que vivir cerca de espacios azules y/o hacer uso de los mismos se asocia con un mayor nivel de actividad física y un mejor estado de salud mental

La evidencia científica es en realidad muy escasa. Sin embargo, los estudios coinciden en destacar que vivir cerca de espacios azules y/o hacer uso de los mismos se asocia con un mayor nivel de actividad física y un mejor estado de salud mental

Espacios azules y actividad física 

El hecho de tener un espacio azul cerca aumenta las probabilidades de realizar actividad física y, por lo tanto, favorece la lucha contra el sedentarismo, que es un factor de riesgo importante. De hecho, se cree que buena parte de los beneficios de los espacios azules para la salud pueden venir por su asociación con un estilo de vida más activo. 

Hay algunos estudios que ofrecen pruebas de esta asociación. Una investigación realizada en Australia con más de 10.000 adultos mayores de 40 años, encontró que la probabilidad de caminar más de 300 minutos a la semana era mayor entre los que vivían más cerca de la costa o de un río.

Un año después, en 2012, se dio a conocer otro estudio hecho en Francia con más de 7.000 adultos mayores de 30 años y que encontró que había más personas que habían salido a correr la semana anterior a la participación en la investigación entre aquellas que vivían a menos de un kilómetro de un lago. Por último, un trabajo publicado en el año 2015 y donde participaron más de 70.000 personas de Inglaterra, llegó a la conclusión de que las personas que habían visitado zonas de costa recientemente mostraban mayores niveles de actividad física que aquellas que habían estado en contacto con espacios verdes rurales o con áreas urbanas.

Espacios azules y salud mental 

En cuanto a la salud mental, hay estudios que muestran un efecto beneficioso del contacto con espacios azules. Uno de ellos se hizo en la ciudad de Barcelona, ​​con la participación de más de 2.000 niños y niñas de entre 7 y 10 años. Los resultados, publicados en 2014, mostraban que en aquellos casos donde se había declarado pasar más tiempo en la playa a lo largo del año se observaban menores problemas emocionales y mejor comportamiento prosocial. El otro estudio, publicado solo un año antes y realizado en el Reino Unido con población adulta, concluyó que las personas que vivían más cerca de la costa mostraban una mejor salud mental.

Sin embargo, también es cierto que hay estudios que no lograron detectar efectos positivos de la exposición a espacios azules en relación tanto con la actividad física como con la salud mental. Esta aparente disparidad, unida a la escasa investigación existente, hace patente que aún es mucho más lo que se desconoce que lo que podemos dar por establecido y que el mundo científico tiene muchos deberes pendientes con respecto a los espacios azules. El proyecto Blue Health, financiado por la Unión Europea a través del programa Horizon 2020 y con una pata en Cataluña de la mano de ISGlobal, es una iniciativa que pretende contribuir a paliar este déficit de conocimiento. 

Aprovechar los espacios azules al máximo depende también de la existencia de infraestructuras adecuadas que puedan hacer estos lugares accesibles para la población

Mientras tanto, hay que tener presente que vivimos en un territorio privilegiado por su abundancia de espacios azules. Aprovechar al máximo depende también de la existencia de infraestructuras adecuadas que puedan hacer estos lugares accesibles para la población, siempre y cuando los proyectos se aborden desde la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza. Un ejemplo de actuación reciente es la recuperación del Parque Fluvial del Besòs, que según un análisis realizado en el marco del proyecto Blue Health permitirá evitar hasta siete muertos y ahorrar 23 millones de euros en gasto público cada año.

Esperamos que en un futuro a medio plazo podamos contar con evidencias mucho más sólidas sobre los beneficios de los espacios azules para la salud y también con más y mejores infraestructuras para disfrutarlos al máximo.