Not a Problem of the Past: Tuberculosis Is Still Alive and Killing

No es un viejo problema: la tuberculosis está viva y sigue matando

24.3.2017
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[Este artículo ha sido publicado en la sección de Ciencia -Big Vang- de La Vanguardia]

Cada 60 segundos, 20 personas desarrollan en todo el mundo la tuberculosis y tres mueren por su culpa

Cada 60 segundos, 20 personas desarrollan en todo el mundo la enfermedad y tres mueren por su culpa. Su causa es la tuberculosis. En España nos retrotrae a la posguerra, a un problema de la época de nuestros padres o abuelos. Una noticia vieja o un documental histórico. En realidad, la tuberculosis está muy viva y sigue matando. Lejos de estar a punto de erradicarla, probablemente nos encontramos en uno de los momentos de la historia con más casos de la enfermedad en el mundo

Lejos de estar a punto de erradicarla, probablemente nos encontramos en uno de los momentos de la historia con más casos de la enfermedad en el mundo

Por ese motivo, este viernes no conmemoramos una efeméride más. Hace 135 años que se descubrió el bacilo que causa la tuberculosis, la enfermedad infecciosa más letal, y cada año sigue habiendo millones de casos, miles en España. La lucha sigue y no podemos bajar la guardia. Necesitamos seguir invirtiendo en investigación para encontrar nuevas herramientas que nos ayuden a combatirla. 

Se estima que en 2015 hubo 10,4 millones de casos y 1,8 millones de muertes

Un par de cifras son suficientes para que nos hagamos una idea. Se estima que en 2015 hubo 10,4 millones de casos y 1,8 millones de muertes. A pesar de la magnitud de la amenaza, la sensación de que la tuberculosis ya no es tan importante o el debate sobre a qué enfermedades hay que prestar más atención nos ha conducido a polémicas increíbles. 

 

La OMS no incluyó a la tuberculosis en la lista de bacterias resistentes a fármacos más relevantes

Hace unas semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no incluyó a la tuberculosis en la lista de bacterias resistentes a fármacos más relevantes, trasladando a la comunidad internacional la impresión de que la tuberculosis resistente no es prioritaria para el desarrollo de nuevos antibióticos. El mensaje es muy contraproducente. La tuberculosis multirresistente (TB-MDR) no responde a los mejores fármacos que tenemos para combatirla y ha causado más de medio millón de casos en 2015. Para tratarla, se necesitan combinaciones de fármacos que tienen considerables efectos secundarios durante largo tiempo que tienen un coste elevado para los sistemas de salud o para las familias de los pacientes. Las principales instituciones que trabajan en la lucha contra la tuberculosis han enviado cartas de protesta a la OMS, ante lo que consideran una decisión “escandalosa”, a la espera de una rectificación.

Cada año hacen falta más de 2.000 millones de dólares para poder llegar a cumplir los objetivos de investigación y desarrollo

La financiación, tanto para los programas de control como para proyectos de investigación, ha caído considerablemente en los dos últimos años, algo que no hace presagiar buenas noticias a corto plazo. Se estima que cada año hacen falta más de 2.000 millones de dólares para poder llegar a cumplir los objetivos de investigación y desarrollo. Sin embargo, durante el periodo 2005-2014, en ningún año se logró sobrepasar los 700 millones. El principal país financiador para programas de control en tuberculosis, Estados Unidos, no parece que vaya a aumentar su inversión. Más bien al contrario.

A pesar de todo, en los últimos años ha habido avances. La nueva herramienta molecular para el diagnóstico de la enfermedad (el GeneXpert) ha sido ampliamente distribuida en el mundo. En los últimos cinco años se han aprobado dos nuevos fármacos para el tratamiento de la tuberculosis resistente (la bedaquilina y la delamanida). La mala noticia es que los retos siguen siendo grandes: esos nuevos fármacos son, de momento, muy costosos. No se espera el desarrollo de una vacuna a corto plazo. La tasa de incidencia global (los casos en relación a la población) retrocede en torno a un 1,5% cada año, un ritmo insuficiente. Además, el aumento de la población mundial ha hecho de esta década una de las que posiblemente más casos ha registrado en términos absolutos. 

En el programa de desarrollo clínico de nuevos antibióticos específicos para tuberculosis apenas hay un par de nuevos candidatos. Mientras, la proporción de casos de tuberculosis resistente a fármacos sigue en aumento. Todos estos elementos, unidos a la inestabilidad económica mundial y el aumento de movimientos migratorios relacionados con conflictos humanitarios y bélicos, harán casi imposible llegar al objetivo marcado por la OMS en 2015 de reducir el 95% de la mortalidad y el 90% de los casos de tuberculosis para el año 2035.

La respuesta de la comunidad internacional ha de ser unánime, con compromiso político y con mayor inversión para los programas de control e investigación

Jeffrey Koplan, ex director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, definía la salud global como un área de conocimiento y acción para mejorar la salud y alcanzar la equidad en salud de la población mundial. La tuberculosis, paradigma de las enfermedades relacionadas con la pobreza, es uno de los grandes problemas en salud global. De momento, no podemos decir que estemos ganando la batalla. La respuesta de la comunidad internacional ha de ser unánime, con compromiso político y con mayor inversión para los programas de control e investigación. Millones de pacientes, sus familias y países enteros necesitan esta reacción contundente. Solo así lograremos mitigar el sufrimiento, la pobreza y el freno al desarrollo social que la tuberculosis sigue generando cada día.