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25 N: #SeAcabó, también en la academia y en el sector sanitario

24.11.2023
25N
Foto: WGH-Spain

El acoso sexual en el ámbito laboral es un problema estructural y forma parte de una cultura en la que las mujeres están en una situación de vulnerabilidad.

 

[Este artículo lo han escrito conjuntamente Blanca Paniello Castillo, Elena Marbán Castro, Elena González Rojo y Stefanía Wachowicz. Todas ellas forman parte de Women in Global Health Spain.]

 

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (25 de Noviembre) queremos compartir los resultados de un estudio realizado por investigadoras de ISGlobal, Women in Global Health Spain y otros centros de investigación en España, inspiradas por el caso de Jennifer Hermoso y el surgimiento del movimiento #SeAcabó. Como ejemplo, la impunidad con que alguien puede salir en público a hablar de un “falso feminismo” y desprestigiando la lucha por la igualdad de género.

Muchas mujeres nos hemos sentido representadas por Jennifer, quien al principio no fue consciente del abuso sucedido. Además, el hecho de haberla desprestigiado públicamente y haber dudado de su testimonio, manda un mensaje muy peligroso porque: si aún teniendo evidencias grabadas del abuso, se puede dudar de tu palabra ¿cómo esperamos que las niñas y mujeres que han sufrido violencia de género, donde no hay documentos gráficos, denuncien?

 

Abuso sexual y de poder en el ámbito sanitario y académico

Removidas por este caso, un grupo de investigadoras nos unimos para recoger testimonios de nuestro campo: el sanitario y académico. Tal y como describimos en el artículo publicado en The Lancet Regional Health Europe, casi un 74% de los 345 testimonios de mujeres que compartieron sus experiencias se sintieron acosadas sexualmente en algún momento de su vida. Además, el 45,2% de los casos reportaron un sentimiento de normalización de conductas abusivas tanto sexualmente como de abuso de poder. Las mujeres que hemos participado en este proyecto sentimos que es nuestro deber ético desenmascarar estos sucesos, poner límites, y establecer guías que puedan ser útiles para un futuro. Como investigadoras, creemos que el activismo y la investigación son cruciales para dar voz a quienes no son escuchadas.

 

Un problema estructural

El análisis de los testimonios recibidos por el equipo pone de manifiesto que el acoso sexual en el ámbito laboral, incluido nuestro sector, es un problema estructural y forma parte de una cultura en la que las mujeres están en una situación de vulnerabilidad. Los casos de acoso sexual más visibles tienen su base en comportamientos sexistas que están normalizados y con los que convivimos en el día a día. Van desde besos y abrazos hasta tocamientos sutiles o bromas machistas.

Durante el análisis de los testimonios se ha puesto de manifiesto que la precariedad hace más vulnerables a las mujeres ante el acoso sexual, en el 64,6% de las experiencias reportadas se señala que la mujer está en una posición laboral inferior al acosador (doctorandas, administrativas, médicas y enfermeras en periodo de formación, etc.).

Nos gustaría que este 25N nos preguntemos por qué solo un 6,7% de las mujeres que participaron en el estudio comunicó a sus superiores o denunció el caso de acoso. Ellas nos dicen que no se sentían apoyadas por sus iguales, que tenían miedo a no ser creídas y a consecuencias en su carrera laboral. La cruda realidad es que solo hubo consecuencias para el acosador en un 1,4% de los testimonios recogidos.

 

Tolerancia cero con el acoso sexual en el trabajo

Tras mucha reflexión y la publicación del comment, proponemos políticas de tolerancia cero respecto al acoso sexual en el ámbito laboral y definiciones claras. La realidad es que vivimos en una sociedad que considera “normales” situaciones que deben ser consideradas acoso. También señalamos la importancia de conseguir paridad en los cargos de poder y que exista un liderazgo femenino transformador capaz de cambiar las reglas del juego. Para este cambio será necesario evaluar las políticas, programas y acciones que se pongan en marcha y, tal y como hacemos desde este equipo, generar datos y evidencia científica con un enfoque interseccional. Además, la puesta en marcha de políticas de prevención, protocolos de actuación y acompañamiento a las víctimas urgen mientras que se camina hacia un cambio de cultura organizacional que dé paso a entornos laborales seguros para las mujeres.

 

#SeAcabó

Sin embargo, y lamentablemente, este sólo es uno de los tantos tipos de violencia contra la mujer, como lo son la violencia física, psicológica, económica, vicaria, el femicidio, la trata de mujeres…y la lista continúa. En este 25N celebremos la justicia, recordemos a las víctimas, apoyemos a las supervivientes, y trabajemos juntas y juntos para conseguir eliminar la violencia en todos los ámbitos.

El movimiento #SeAcabó reitera la necesidad de romper un ciclo de abusos y agresiones promulgados durante décadas y generaciones de forma estructural, ya normalizados. Pese al auge de los movimientos “anti-feministas”, el feminismo (es decir, la lucha por la igualdad de derechos) no debería ser un conflicto entre dos bandos. Este movimiento no busca agredir a nadie, ni generar odio o divisiones. Sin embargo, hay hombres que, habiendo disfrutado y ostentado un trato favorable durante décadas, se sienten “retados” por tener que “ceder sus privilegios” a la mitad de la población mundial, y buscan descalificarlo, silenciarlo.

Pero estamos aquí para denunciar que estas conductas no son normales, y abogar por el cambio de esta situación. Por nosotras, por nuestras compañeras, por las generaciones que vendrán, y por aquellas que han sufrido en silencio durante años. 

Hoy 25N, y siempre, reivindicamos la igualdad y el fin de la violencia contra la mujer porque #SeAcabó permanecer calladas.