Violencia de género: la otra pandemia que sigue en aumento

Violencia de género: la otra pandemia que sigue en aumento

24.11.2020
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Foto: ONU Mujeres - Imagen de la campaña lanzada con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

 

"No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas"

Audre Lorde

 

Cientos de millones de mujeres y niñas en el mundo siguen siendo víctimas de violencia de género aún en el año 2020. Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las Naciones Unidas inician una campaña de activismo de 16 días para denunciarlo. De hecho, solo en el último año, 243 millones de mujeres y niñas han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. Si estos datos ya asustan, aún quedan por añadir los demás tipos de violencias, ya que la “violencia intradomiciliaria” representa una única parte de esta compleja realidad.

Solo en el último año, 243 millones de mujeres y niñas han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja

Mujeres y niñas, en todos los países del mundo, sufren distintos tipos de violencias –desde la más simbólica, pasando por la económica, institucional y laboral, hasta las más conocidas, física, mental y sexual–, por el único hecho de ser lo que son, mujeres y niñas. Se trata de una cuestión asociada al género, que tiene un impacto brutal en la salud y calidad de vida de millones de mujeres en el mundo. En países de ingresos altos, la violencia de género es la tercera causa de muerte en la adolescencia; y una causa de muerte importante en todos los grupos de edad y países.

Las violaciones o los feminicidios son la forma más extrema de esta dominación y violencia, sin embargo, corresponden solo con la punta del iceberg. Existe un continuo de violencias ejercidas, de forma progresiva, para mantener el orden social imperante. En este sentido, es imposible entender la violencia sin las relaciones asimétricas producidas por el sistema androcéntrico hegemónico de la sociedad en la que vivimos, como señala la Doctora Margarita Bejarano Celaya. Las más sutiles o aquellas denominadas como “micromachismos” merman de igual manera los derechos de las mujeres a vivir una vida digna y plena.

Todos los tipos de violencias tienen un impacto desmedido en la salud mental y física, incluyendo morbilidad y mortalidad, así como consecuencias económicas y sociales a largo plazo. Pese a que existen múltiples formas de violencia ejercidas contra mujeres y niñas –que incluyen el matrimonio forzado, el acoso callejero o cibernético, las insinuaciones sexuales, la mutilación genital femenina, la violencia dentro de la pareja o de la familia etc.–, me centraré en dos tipos de violencia no tan ampliamente conocidas que constituyen también un problema de salud pública en aumento.

Todos los tipos de violencias tienen un impacto desmedido en la salud mental y física, incluyendo morbilidad y mortalidad, así como consecuencias económicas y sociales a largo plazo

La esclavitud del siglo XXI

Pese a que la esclavitud fue abolida hace más de 100 años, hoy en día todavía existe y la tenemos más cerca de lo que pensamos. La trata de mujeres con fines de explotación sexual es la esclavitud del siglo XXI y una de las mayores violaciones de los derechos humanos. Casi dos millones de niñas y mujeres en el mundo son víctimas de trata con fines de explotación sexual; convirtiéndose en el negocio más lucrativo después del tráfico de armas y de estupefacientes.

España es uno de los principales países de destino de mujeres y niñas explotadas sexualmente, ya que somos el tercer país del mundo en consumo de prostitución. Se trata de un tema difícil de asumir y bastante olvidado por la sociedad, agencias internacionales o incluso la investigación, pero hay que visibilizar una realidad que tenemos más cerca de nosotras de lo que pensamos.

España es uno de los principales países de destino de mujeres y niñas explotadas sexualmente, ya que somos el tercer país del mundo en consumo de prostitución

La violencia obstétrica

Otro tipo de violencia de género del que no se habla tanto, es la violencia obstétrica: un término legal para proteger a las mujeres durante el embarazo, parto y postparto. En el año 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya recogía que miles de mujeres reciben un trato irrespetuoso durante el parto y postparto, que incluye humillación, procedimientos médicos coercitivos, abandono, y que viola los derechos humanos, y en el año 2019 la ONU continúa alertando sobre este “fenómeno generalizado y sistemático de esta forma de violencia”. A pesar del reconocimiento social y legal del término, queda mucho por hacer. La OMS reconoce el tema como un problema de salud que viola los derechos de las mujeres a una atención respetuosa, pero no usa el término de violencia obstétrica. En su lugar, adopta los términos de "abuso, falta de respeto y maltrato durante el parto”.

Se trata de otro tema incómodo e ignorado, ya que cuestiona las prácticas clínicas habituales –la episiotomía de rutina, la maniobra de Kristeller o de Hamilton, el uso excesivo de cesáreas innecesarias, el parto inducido etc.– así como la infantilización de la mujer durante el proceso o el juicio a sus decisiones reproductivas. Incluye también aspectos como la estigmatización o culpabilización de la mujer embarazada al adquirir una enfermedad infecciosa como el VIH.

No es un hecho aislado. Un estudio transversal que incluyó 899 mujeres en España, concluyó que dos de cada tres mujeres señalan haber sufrido violencia durante el embarazo o parto. En otra investigación mucho más grande, que incluyó más de 17.000 mujeres en España, casi el 40% reportó también esta violencia.

Un estudio transversal que incluyó 899 mujeres en España, concluyó que dos de cada tres mujeres señalan haber sufrido violencia durante el embarazo o parto. En otra investigación con 17.000 mujeres, casi el 40% reportó también esta violencia

Aumento de la violencia de género en 2020

Además, este año 2020, debido a una falta de perspectiva de género y planificación en las medidas tomadas contra la pandemia de COVID-19 a nivel global, la violencia de género se ha incrementado de forma significativa en todo el mundo. La cuarentena obligatoria, las restricciones de movimiento, y la disminución de los grupos de apoyo social y familiar, combinadas con el miedo, la tensión y el estrés de estos meses, han situado a mujeres y niñas en un riesgo incrementado a sufrir violencia, al estar confinadas todo el día en casa con sus abusadores; con el subsiguiente incremento de la frecuencia y los grados de violencia.

Durante el confinamiento, pueden haber disminuido las denuncias de casos de violencia de género, pero esto se debe a que las mujeres estaban conviviendo con sus agresores 24 horas al día, siete días a la semana, y la capacidad para salir de casa y denunciar se ha visto reducida.

Este año 2020, debido a una falta de perspectiva de género y planificación en las medidas tomadas contra la pandemia de COVID-19 a nivel global, la violencia de género se ha incrementado de forma significativa en todo el mundo

Sin embargo, las búsquedas por internet de ayuda contra la violencia y las llamadas de apoyo a las víctimas, se han multiplicado exponencialmente. Como dato, en España, del 1 de marzo al 15 de abril de 2020, se multiplicaron por 650% las consultas online al número de atención a víctimas de violencia. Además, en estudios posteriores, se ha demostrado que las llamadas y denuncias se incrementaron durante el desconfinamiento más que en el confinamiento, ya que los agresores dejaron de tener el control diario sobre las víctimas.

La violencia no es una cualidad inherente al sexo masculino, sino la consecuencia de un proceso de socialización que hace que niños y hombres adquieran estos comportamientos misóginos,violentos y agresivos. Por tanto, resulta de suma importancia, trabajar el feminismo desde el colegio, educar en igualdad real, eliminar prejuicios y roles de género, y enseñar acerca de las nuevas masculinidades. Los niños y hombres también son víctimas de este sistema patriarcal, reproduciendo estereotipos agresivos. Estas medidas, junto con otras más específicas recogidas en el informe anual de ONU Mujeres, podrán ayudarnos a alcanzar la eliminación de la violencia de género para el año 2030, como se han propuesto las Naciones Unidas. Queda mucho por hacer, pero ¡visibilicemos esta problemática y denunciémosla!