Para llegar lejos en salud global, ¿por qué no podemos avanzar juntos?

Para llegar lejos en salud global, ¿por qué no podemos avanzar juntos?

31.1.2018
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Si buscan los mismos ambiciosos objetivos, ¿por qué no se unen para trabajar conjuntamente? ¿Dónde están las sinergias en el terreno de la salud global?

Tratar de comprender el mundo de la salud global no es sencillo, ya que reúne una diversidad de actores de todo el planeta. Entre ellos, encontramos organizaciones internacionales mundiales (OIM) como la Organización Mundial de la Salud (OMS), alianzas público-privadas (PPP), alianzas entre gobiernos, instituciones académicas, centros de investigación, especialistas en salud, organizaciones de la sociedad civil y, por supuesto, las Naciones Unidas.

Todos estos actores comparten objetivos similares; concretamente, alcanzar en su momento los Objetivos de Desarrollo del Milenio y ahora, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la nueva agenda global. Pese a luchar por sus causas individuales, todos conciben la necesidad de fortalecer los sistemas de salud en busca de la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, es aquí donde radica la gran paradoja: si buscan los mismos ambiciosos objetivos, ¿por qué no se unen para trabajar conjuntamente? ¿Dónde están las sinergias en el terreno de la salud global? ¿Por qué la comunidad de la salud global continúa evitando establecer colaboraciones más estrechas y profundas?

Debate sobre los ODS en Cairo, Egipto

No obstante, la formación de sinergias en la salud global no es un fenómeno nuevo. En 2007, la exdirectora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, afirmó que "habida cuenta de la creciente complejidad que entrañan esos desafíos para la salud y la seguridad y la respuesta que es necesaria, estas cuestiones no sólo conciernen a los gobiernos, sino también a las organizaciones internacionales, la sociedad civil y el mundo empresarial. La Organización Mundial de la Salud no pasa por alto este hecho y está contribuyendo a que el mundo sea un lugar más seguro al trabajar en estrecha colaboración con todas las partes interesadas". Y, por tanto, la OMS lanzó una iniciativa para maximizar las sinergias en un intento de promover la "colaboración". Sin embargo, desde la aparición de esta iniciativa en 2008, no parece haber tenido mucho impacto.

Incluso hoy, la continua falta de sinergias en la salud global impide una visión a futuro y obstaculiza el desarrollo nacional. Esto se ve claramente reflejado en el criterio de elegibilidad nacional de las organizaciones. Mientras que la alianza GAVI determina la elegibilidad nacional basándose en la Renta Nacional Bruta (RNB), otros actores como el Fondo Mundial aplican la RNB combinada con la clasificación de la carga de enfermedad oficial. El resultado es que países como Bolivia cumplen algunos criterios de financiación, pero otros no. Sin embargo, a través de las sinergias, tanto los actores implicados como las organizaciones consiguen oportunidades para optimizar dichas estrategias, ya que ofrecen lo que parece una mayor continuidad de asistencia. En un símil con la prestación de atención primaria, podemos encontrar al especialista en vacunas (GAVI) a tan solo dos consultas del ginecólogo (ASMRN).

Incluso hoy, la continua falta de sinergias en la salud global impide una visión a futuro y obstaculiza el desarrollo nacional

Entonces, si la creación de sinergias ofrece tantísimas posibilidades, ¿por qué los actores implicados las siguen evitando? Obviamente, la formación de sinergias requiere una voluntad de compromiso. Quizá ciertas organizaciones simplemente son reacias a dar ese siguiente paso. En este grupo se incluyen los filántropos, algunos de los cuales ejercen una influencia considerable en política y gobernanza global. Se podría decir que la formación de sinergias reduciría el alcance de su influencia en política. Además, la aparición de actores en el campo de la salud global se ha debido, principalmente, a una respuesta ad hoc a las epidemias, la seguridad en la salud global y el aumento de la conciencia pública.

Hospital del Distrito de Manhiça (Mozambique)

Aquí se incluye el "despertar del SIDA" de los años 90 y el surgimiento de actores como el Fondo Mundial. El resultado, según palabras de Kelley Lee sobre las funciones de la gobernanza en salud global (2016), los actores "se han definido tanto por el poder político y social como por las prioridades y las necesidades sanitarias". Es por eso que la perspectiva de crear marcos estables y globales basados en sinergias contrasta con los actuales modelos de gestión de crisis ad hoc.

¿Están los métodos actuales funcionando simplemente como modelos empresariales en lugar de como mecanismos de desarrollo?

Aparte de la voluntad política e individual, el actual "estilo mercantil" para la provisión de salud global se presenta igualmente problemático. ¿Están los métodos actuales funcionando simplemente como modelos empresariales en lugar de como mecanismos de desarrollo? Equipar a los países en desarrollo con las herramientas para comenzar su propia producción de vacunas y medicamentos acaba por dificultar el alcance global de las "Big Pharma". Y esto se ha visto enfatizado recientemente por el enfoque político proteccionista de Donald Trump respaldado por la industria farmacéutica.

Esta compensación entre capital y provisión de salud universal nos lleva a una paradoja mucho mayor. Como dijo el difunto Dr. Joep Lange: "Si podemos llevar una lata de Coca Cola fría y cerveza a cualquier rincón remoto de África, no debe ser imposible hacer lo mismo con medicamentos".

Campaña piloto de inmunización en Burkina Faso de MenAfriVac/OMS

En el fondo, la provisión de salud universal se basa en comprender que "la salud es un derecho humano, no un privilegio", según planteó el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus; pero la provisión y el acceso inadecuados plantean la salud como un bien de lujo. En este caso, la promoción de sinergias entre los grandes actores en salud global y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) sin duda supone una solución.

La promoción de sinergias entre los grandes actores en salud global y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) sin duda supone una solución

La sociedad civil ofrece el campo de acción al que unirse a nivel local e internacional. Las OSC cuentan con el potencial para conectar las bases con los niveles superiores de la gobernanza global, ya que proporcionan asistencia primaria básica sin las limitaciones de los objetivos políticos y la economía de mercado. Pero ¿está la actual falta de compromiso fundada en la idea de que "Occidente sabe más", por lo que renunciar a asociarse con las OSC en países en desarrollo inevitablemente deriva en un vacío de poder? A medida que las conexiones y las sinergias se fortalecen, el conocimiento, la autonomía y el empoderamiento de la OSC aumenta, y esto, a su vez, desestabiliza el valor y la relevancia del actor global.

Sin embargo, en una época teñida por el aumento del separatismo político, parece que la unidad y los intereses comunes compartidos han quedado en aguas de borraja. Mientras los indicadores de salud global continúen sin alcanzar los ODS y la amenaza de otras pandemias persistan, sin duda lo que más nos conviene es que las piedras angulares de la salud global se agrupen, trabajen unidas y busquen sinergias, desde las bases —las OSC— hasta los niveles más altos —la gobernanza en salud global—. Después de todo, como dijo Aristóteles: "el todo es más que la suma de las partes".