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Entrevista a Rada Akbar: “En Afganistán hemos perdido nuestro futuro”

07.3.2023
Rada Akbar 8M
Foto: Collage con fotografías tomadas por la artista Rada Akbar.

La artista y activista afgana Rada Akbar, refugiada en París desde el regreso de los talibanes al poder, visita Barcelona para dar una charla sobre la fuerza y la resistencia de las que llama supermujeres afganas, invitada por la Comisión de Equidad y Género de ISGlobal con motivo del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. Su exposición Invisible captivity (Cautiverio invisible) puede verse en la galería Imaginart de Barcelona hasta el 31 de marzo.

 

Se define como artista, activista y feminista, heredera de milenios de mujeres poderosas, de reinas, poetisas, guerreras y libertadoras, lo que ella llama sus raíces sagradas. Rada Akbar (Kabul, 1988) no es una pusilánime. Incluso cuando, durante la entrevista, escucha atenta las preguntas, emana un aplomo inusual a sus treinta y pocos años. Nos hemos conectado por videoconferencia y aparece recortada sobre la pared blanca de una habitación. La sencillez de la escena no hace sino subrayar la fortaleza y serenidad que la caracterizan. La BBC la eligió en 2021 como una de las cien mujeres más influyentes del mundo.

 

-¿Cómo era tu vida en Afganistán en 2021?

-Normal. Había inseguridad e incertidumbre en el ambiente, sobre todo por el proceso de paz, pero al mismo tiempo cada uno estaba centrado en su trabajo. Yo vivía en Kabul y estaba muy ocupada con mi segunda exposición de Superwomen (o Abarzanan), para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. También estaba trabajando en la creación del Museo de Historia de la Mujer en Afganistán. Acababa de reunirme con el expresidente para pedirle una sede.

-¿Imaginabas que la situación se torcería tanto?

-Sabíamos que el proceso de paz no iba a terminar bien porque no se había implicado a la población afgana, ni a las mujeres, ni a las víctimas, ni siquiera al propio Gobierno al principio, pero aun así no podíamos imaginar que Estados Unidos fuera a renunciar a Afganistán, que fueran a dejarlo todo de la noche a la mañana. Fue una traición extraordinaria.

 

Fotografías de Rada Akbar para la exposición 'Invisible captivity' (Cautiverio invisible).

Las mujeres de Afganistán, más allá del tópico

-¿Esa sigue siendo una herida abierta?

-Por supuesto. ¡Hemos perdido tanto! Mucho más de lo que la gente pueda imaginar, porque no son solo nuestras casas, nuestros trabajos... es que también hemos perdido el futuro. Desde hace casi un año y medio, millones de niñas no pueden ir a la escuela. Eso es perder el futuro. Y las cosas empeoran. Pero es que incluso si mejoraran, el daño infligido ya es irreversible.

-¿Qué imagen tenemos de Afganistán?

-No estáis muy bien informados. Hay muchos estereotipos. Cuando los estadounidenses y la OTAN invadieron el país, uno de sus principales objetivos fue salvar a las mujeres afganas, y eso ha hecho que durante todos estos años se haya dado una imagen de nosotras como víctimas. Pero Afganistán tiene 5.000 años de Historia. Las mujeres afganas tuvieron derecho al voto un año antes que las estadounidenses, y solo un año después que las británicas.

-No solo las mujeres occidentales sabemos y hablamos de derechos…

-Es algo universal. ¡He visto a mujeres en zonas muy rurales de Afganistán con un espíritu increíblemente libre! Sabían lo que querían. Tenían grandes sueños. Hace unos veinte años, hubo una generación de mujeres que perdieron sus derechos básicos, a las que el régimen talibán no permitió trabajar ni estudiar. Se convirtieron en víctimas. Pero todas esas mujeres querían que sus hijas recibieran educación. Y no porque se lo dijeran los estadounidenses, los occidentales o quien fuera, sino porque ¡lo sabían! Sabían que querían que sus hijas tuvieran una vida mejor. Querían que fueran independientes.

-¿Tu madre quería que fueras independiente? ¿Y tu padre?

-¡Los dos! Querían que sus hijas fuéramos económicamente independientes, que habláramos por nosotras mismas, y también por otras personas que no pueden hablar por sí mismas, querían que lucháramos por los derechos humanos. Las guerras que sufrimos nunca fueron nuestras guerras. Hubo una guerra entre estadounidenses y rusos, y otra guerra entre estadounidenses y saudíes, pakistaníes e iraníes. Hemos sufrido y perdido mucho.

 

Fotografías de Rada Akbar para la exposición 'Invisible captivity' (Cautiverio invisible).

Ser refugiada: la culpa del superviviente

-¿Estás en contacto con mujeres que siguen en Afganistán?

-Sí. Y es desgarrador para mí, porque las refugiadas vivimos con la culpa del superviviente. No tenemos vidas perfectas, hemos de adaptarnos lo antes posible, resituarnos sin haber tenido tiempo de procesar lo ocurrido, pero aun así estamos vivas y libres. Yo puedo alzar mi voz y crearme nuevas oportunidades con mis obras de arte. En cambio, las mujeres y las niñas de Afganistán están privadas de sus derechos humanos más básicos, y no podemos hacer nada. Es desolador.

-¿Cómo te ha cambiado este desgarro en el último año y medio? ¿Y cómo ha cambiado a tu arte?

-Intento incluir en mi obra lo que estoy experimentando como exiliada. Por ejemplo, cómo voy perdiendo mi propia lengua, que ya apenas utilizo. Por otro lado, en mi país trabajaba como fotógrafa para ganarme la vida y podía ser más independiente como artista, además de que tenía el apoyo de mi familia y mis amigos. Aquí es diferente. Algunos profesionales me dicen que mi trabajo está muy bien para los museos pero que no es fácil de vender, y que tengo que pensar en sobrevivir como artista. Ya sé que es lo que todo artista tiene que hacer, pero para mí es nuevo: ¿tengo que hacer que mi arte sobre derechos humanos sea comercial? Porque no quiero renunciar a la razón de ser de lo que hago.

-¿Por qué elegiste los derechos humanos como eje de tu trabajo artístico?

-Vivir en una sociedad que te discrimina cada día solo por ser mujer siempre ha sido agotador y quería hablar de ello y contribuir a un cambio. Para mí el arte es una herramienta que me permite hablar de todos estos temas y que hace que sea más fácil abordar los tabúes.

Qué podemos hacer por las mujeres de Afganistán

-¿Cómo reaccionamos a tu obra en Occidente?

-Veo que a la gente le emociona y le interesa, aunque para algunas personas también resulta demasiada oscura e intensa. Dicen que necesitan algo más ligero. Pero esto es lo que puedo mostrar y lo que debo mostrar, porque es lo que se vive literalmente en Afganistán. La vida real es incluso peor, cada día peor.

-¿Qué podemos hacer para ayudar a las mujeres afganas?

-Analizar la situación y tomarla muy en serio. Estamos hablando de casi 40 millones de personas retenidas como rehenes por los talibanes. Hay mujeres prisioneras en sus casas. Tenemos que preguntarnos: ¿Qué pasará? ¿Cómo afectará esto al resto del planeta? Porque si esto ocurre en Afganistán, puede ocurrir en otras partes. Quizá no ahora, pero sí más adelante. Tenemos la responsabilidad de cuestionar a los políticos y de pedirles cuentas.