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Liberia: a la sombra de la ayuda al desarrollo

20.2.2018

La ayuda humanitaria (...) tiene un gran potencial para cambiar la vida de las personas necesitadas, pero ¿en qué medida se transforma en desarrollo real?

Las intervenciones en salud global y cooperación al desarrollo son conocidas por ir de la mano en varios países del Sur Global. Numerosas personas donantes y voluntarias apoyan estos programas con motivos honestos y altruistas: para ayudar a otras personas a sufrir menos. De hecho, la ayuda humanitaria, los programas económicos y de formación, la asistencia sanitaria y las innovaciones biomédicas y tecnológicas tienen un gran potencial para cambiar la vida de las personas necesitadas. Pero, ¿en qué medida estos objetivos ambiciosos se transforman en desarrollo real?

Liberia, que es uno de los numerosos receptores de ayuda internacional, ha sido sede de numerosas intervenciones transnacionales desde 1960. La mayoría de estas fueron llevadas a cabo para superar la crisis de la guerra civil que devastó al país entre 1989 y 2003. Más adelante, tuvo lugar una nueva ola de intervenciones como respuesta al brote de ébola (2014-2016). Según AidData, se realizaron 7.250 proyectos de ayuda en Liberia entre 1960 y 2013, que con un total de 13,7 mil millones de dólares de fondos internacionales.

En Liberia, hay más de 1.000 ONG, lo que significa aproximadamente una por cada 4.000 ciudadanos liberianos

Ellen Johnson Sirleaf, la 24ª presidenta de Liberia, calculó que hay más de 1.000 ONG en el país, lo que significa aproximadamente una por cada 4.000 ciudadanos liberianos. Además, la Política Nacional sobre Organizaciones No Gubernamentales en Liberia (2008) expresó su preocupación de que los proyectos de ayuda en constante reproducción vayan más allá de la asistencia humanitaria y desafíen la soberanía del estado.

Cuando llegué a Liberia para realizar mi trabajo de doctorado sobre ética en la investigación sobre el ébola, me fascinó la constante presencia estética de la cooperación internacional: carteles virtuosos, vallas publicitarias, pegatinas en automóviles, pancartas y barrios llenos de ONG en la capital de Liberia. Estos objetos visualmente agradables coexistían torpemente con la pobreza extrema, el analfabetismo y el desempleo formal entre los receptores hipotéticos de tal ayuda.

Una de las cosas que me sorprendió fueron las enormes diferencias de riqueza entre el aparato de desarrollo y los liberianos comunes. Mientras que el Ministerio de Trabajo se esfuerza por promover un salario diario mínimo de 3,5 dólares para el trabajo no cualificado y 5,5 dólares para el trabajo cualificado, las ganancias reales de la mayor parte de la población están por debajo de 60 dólares al mes. Al mismo tiempo, los trabajadores de las ONG internacionales suelen recibir un sueldo varias veces superior, de acuerdo con los estándares occidentales.

Estaba claro que estos y muchos otros problemas estructurales ni siquiera estaban cerca de ser solucionados, a pesar de la presencia continua del aparato de la cooperación en Liberia durante casi 30 años. Aún así, Liberia sigue siendo uno de los países más pobres del mundo según los criterios formales de desarrollo.

Numerosos liberianos hacen paralelismos entre la situación actual de "ONG-nización" del país y los sistemas de represión traídos de Occidente en el pasado

Como parte de mi proyecto, me comuniqué mucho con la juventud liberiana de Monrovia. Según mi experiencia, numerosos liberianos hacen paralelismos entre la situación actual de ONG-nización del país y los sistemas de represión traídos de Occidente en el pasado. Mientras que Liberia nunca ha sido oficialmente colonizada, muchos liberianos ven la llegada de los colonos estadounidenses en 1822 como una forma de colonización. En particular, estos colonos trajeron la Biblia, la medicina occidental y otras prácticas occidentales para 'salvar a la gente no civilizada'. Como resultado, la sociedad liberiana fue estratificada con la posterior marginación de las poblaciones indígenas. Al mismo tiempo, los liberianos "civilizados", que nunca excedieron del 5% de toda la población, tuvieron poder político y económico durante más de 150 años. Numerosos historiadores ven esta violencia estructural como el factor clave que desencadenó los horrores antes mencionados de las guerras civiles.

El aparato de desarrollo, de hecho, puede entenderse localmente como el eco de los eventos pasados: las personas que vienen del extranjero para traer sus prácticas y conocimientos a fin de “salvar” a los locales, a la vez que refuerzan las desigualdades sistemáticas. Con esta observación, no es sorprendente que para muchos liberianos, el aparato de desarrollo sea visto como una estructura de explotación destinada a preservar la noción de emergencia y justificar así su presencia.

Campo de refugiados de Bahn, a 50 km de la frontera de Liberia / Costa de Marfil. Departamento del Desarrollo Internacional para el Reino Unido.

Un miembro de la comunidad local me dijo una vez: "Las personas de las ONG van y vienen, pero nada cambia"

Por lo tanto, como extranjero que realizaba investigaciones algo independientes, inevitablemente me percibían como parte de este sistema. A veces me llevó varios días obtener el consentimiento para hablar con personas generalmente escépticas sobre mis motivaciones. Numerosos encuestados tenían la impresión de que estaba espiando para las ONG mientras pedía opiniones, preocupaciones y quejas de las personas. Un miembro de la comunidad local me dijo una vez: "Las personas de las ONG van y vienen, pero nada cambia".

Como parte de mi trabajo de campo, también visité West Point, uno de los barrios marginales más grandes de África Occidental. Aparentemente, esta área es un destino popular de intervenciones de desarrollo, promoviendo el turismo en barrios marginales: "Tú eres una de estas personas blancas que toman fotos y escriben historias". Yo no, pensé, porque no soy de las ONG, solo soy un estudiante de doctorado que trato de comprender los problemas planteados por las intervenciones sanitarias posteriores al ébola, desde el punto de vista de los liberianos... Sin embargo, recolecté datos y dejé Liberia y sus problemas atrás, al igual que muchas personas, para de alguna manera sacar provecho del sufrimiento de los locales.

Conciliar esta sombría representación con un optimismo distintivo es una tarea difícil. De hecho, en cómo la ayuda humanitaria es percibida por las diferentes partes interesadas radica la tragedia de muchas intervenciones globales de salud y desarrollo. Es decir, las intenciones honestas de la ayuda al desarrollo podrían desviarse considerablemente una vez que las estructuras humanitarias se despliegan en entornos reales.

Las intervenciones de salud global y desarrollo deben tener en cuenta los contextos históricos, económicos y políticos complejos en los que se llevan a cabo los proyectos

En resumen, las intervenciones de salud global y desarrollo deben tener en cuenta los contextos históricos, económicos y políticos complejos en los que se llevan a cabo los proyectos. Eso significa charlar, escuchar y opinar, en lugar de hablar a las personas locales con aires de superioridad. Se necesita una autorreflexión crítica en el esfuerzo por hacer del mundo un lugar mejor.