¿Las ciudades pertenecen a los coches o a las personas?

¿Las ciudades pertenecen a los coches o a las personas?

22.9.2017

La mayoría de nosotros pensamos que tenemos garantizada la acción de desplazarnos. Asumimos con facilidad que los gobiernos planificarán y construirán para que podamos llegar al trabajo, llevar a nuestros hijos a la escuela, hacer compras o disfrutar de actividades de ocio.

Muchas urbes ya no están diseñadas para los seres humanos, sino para los automóviles, con la ciudadanía relegada a los márgenes

De hecho, la movilidad es el corazón de la mayoría de las ciudades. Las carreteras y las calles son las venas y las arterias que sostienen la vida de la ciudad como la conocemos. Pero, ¿y si esta movilidad resulta ser perjudicial para nosotros? ¿Qué pasa si la esencia del modelo moderno de movilidad que prioriza el transporte motorizado individual -basado en el tiempo y la distancia recorrida, pasando rápidamente del punto A al B- resulta una combinación tóxica que estrangula el corazón de la ciudad con contaminación, tráfico y estrés?

Autor: Picseli (Unsplash). Creative Commons.

Los seres humanos fuimos diseñados para caminar, y durante gran parte de nuestra historia, nuestros asentamientos fueron construidos para que en buena medida fueran transitados así. Los cambios migratorios, la industrialización y el crecimiento urbano han transformado este paisaje, creando nuevas exigencias sobre cómo nos movemos. La ciudadanía de repente pasó a tener que desplazarse no sólo más lejos, sino también a tener que ir más lejos de forma más rápida. Dado que la necesidad es la madre de la invención, se crearon medios de transporte nuevos y más rápidos. La planificación no respondió sólo a esta premisa, sino que se priorizó una movilidad basada en el coche, como eje central del diseño urbano. Esta asignación desproporcionada del espacio público para el uso de vehículos motorizados podría sugerir que muchas ciudades ya no están diseñadas para los seres humanos, sino para los automóviles, con la ciudadanía relegada a los márgenes.

[Este artículo ha sido publicado en Planeta Futuro - El País, con motivo del Día SIn Coches. Sigue leyendo aquí]