Cómo desmontar científicamente los 4 principales argumentos antivacunas

Cómo desmontar científicamente los 4 principales argumentos antivacunas

28.10.2015
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El movimiento antivacunas cobró impulso hace poco más de una década, a raíz de la publicación de un estudio (con doce niños) que mostraba una asociación entre la vacuna del sarampión y el autismo. Desde entonces el artículo (junto con su autor principal) fue desacreditado por distorsión de datos, y una docena de estudios a gran escala (uno de ellos con más de 90.000 niños) muestran de manera concluyente que no hay ninguna asociación entre dicha vacuna y autismo.  Sin embargo, los antivacunas persisten con una serie de argumentos que carecen por completo de evidencia científica, pero que generan serias dudas en un número preocupante de personas, particularmente entre la clase acomodada y educada del mundo occidental, a quien el éxito de las vacunas ha hecho olvidar que antes se moría de enfermedades como la difteria, la polio o el sarampión.

1.“Las vacunas contienen sustancias peligrosas como aluminio y mercurio”

En un día normal, respiramos, ingerimos o bebemos 30-50 mg de aluminio, más de 20 veces la dosis reglamentaria máxima contenida en una vacunaAlgunas vacunas necesitan la adición de adyuvantes, que ayudan a aumentar la respuesta inmune y permiten disminuir la dosis de bacteria o virus inactivado. Las sales de aluminio no son el adyuvante más eficaz pero se ha usado como tal durante más de 80 años y en miles de millones de dosis, precisamente por su seguridad. En un día normal, respiramos, ingerimos o bebemos 30-50 mg de aluminio, más de 20 veces la dosis reglamentaria máxima contenida en una vacuna (0.85 mg). 

El timerosal es un conservante utilizado para evitar la contaminación por bacterias u hongos que podrían ser letales y cuyo producto metabólico no es el metil-mercurio (como claman los anti-vacuna) sino el etil-mercurio, que es menos tóxico y se elimina más rápidamente (unos 7 días).  Desde el 2001, la gran mayoría de las vacunas recomendadas ya no contienen timerosal, o contienen sólo trazas del mismo. Sólo la vacuna de la influenza contiene más que trazas y, aun así, comernos una lata (180g) de atún blanco nos expone a mayores concentraciones de mercurio en la sangre (unos 69 mcg) que una sola dosis de vacuna de influenza (25 mcg máximo).

El formaldehido es parte del proceso de fabricación de las vacunas y se encuentra en el producto final, aunque a concentraciones residuales, mucho menores que las que se encuentran circulando normalmente en el organismo. Hay más formaldehido en una manzana que en las vacunas contra la Hepatitis B, la DPT y la del polio juntas. 

2. “Tantas vacunas pueden sobrecargar el sistema inmune del niño”

Los niños están expuestos a más antígenos en el ambiente cada día que aquellos contenidos en todas las vacunas que recibenDesde que nacemos, estamos expuestos a una gran cantidad de virus y bacterias a cada momento. Por fortuna, nuestro sistema inmune está preparado para reconocer y combatir una cantidad y diversidad casi ilimitada de antígenos (fragmentos de proteínas derivadas de cualquier organismo capaces de inducir una respuesta inmune).  Los niños están expuestos a más antígenos en el ambiente cada día que aquellos contenidos en todas las vacunas que reciben, combinadas.  Esto, sin contar que las bacterias y virus en una vacuna están inactivados. 

3. “La protección natural es mejor que la inducida por la vacuna”

Es cierto que, para algunos patógenos, la inmunidad natural puede ser de mayor duración que la generada por la vacuna. Sin embargo, el riesgo por adquirir una infección de manera «natural» no tiene comparación con el riesgo asociado a cualquier vacuna recomendada. Por ejemplo, el sarampión causa la muerte de dos de cada 1000 individuos infectados en países desarrollados (en países de bajos recursos, esta cifra puede ser hasta veinte veces mayor), mientras que la vacuna combinada de sarampión, paperas y rubeola (MMR) causa una reacción alérgica grave en uno de cada millón de individuos vacunados. Los beneficios superan ampliamente los riesgos.

4. “Las vacunas son responsables del número creciente de alergias, asma y enfermedades autoinmunes”  

Ningún estudio a gran escala muestra que las vacunas aumentan el riesgo de enfermedades autoinmunes o alergiasNingún estudio a gran escala muestra que las vacunas aumentan el riesgo de enfermedades autoinmunes o alergias.  Sí se ha reportado una asociación entre casos de una enfermedad autoinmune llamada trombocitopenia idiopática y la vacunación contra MMR. Sin embargo, varios estudios coinciden en que la frecuencia de dicha enfermedad en niños vacunados (1 en 30.000) es mucho menor que en niños que padecen la rubeola (1 en 3.000) o el sarampión (uno en 6.000). Así mismo, dos estudios de gran escala concluyen que no hay evidencia para la supuesta asociación entre la vacuna contra la Hepatitis B y la esclerosis en placas que se reportó en Francia entre 1991 y 1997. Dicha vacuna se ha usado en más de 500 millones de personas y se considera una de las vacunas más seguras que existen.

Es verdad que la prevalencia de asma, alergias y enfermedades autoinmunes ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, sobre todo en países desarrollados. Pero hay evidencia de que este fenómeno se debe al ambiente “higiénico” en el que ahora vivimos, donde estamos expuestos a menos bacterias y parásitos, particularmente durante la infancia temprana, y en el que estamos modificando nuestra flora intestinal  - cuya diversidad es vital para mantener un sistema inmune funcional y “bien portado” - por un uso excesivo de antibióticos y una dieta rica en grasas y pobre en fibra.

 

Está claro que los padres primerizos tienen derecho a preguntar sobre los riesgos y beneficios de vacunar a sus hijos. La comunidad científica tiene la obligación de escucharles e informarles de manera clara y transparente.  Y como sociedad, tenemos la responsabilidad de rechazar todo tipo de fanatismo que niegue la evidencia científica, por mucho ruido que hagan.

Más información

http://www.who.int/vaccine_safety/initiative/detection/immunization_misconceptions/en/

http://news.nationalgeographic.com/news/2015/02/150206-measles-vaccine-disney-outbreak-polio-health-science-infocus/

http://www.voicesforvaccines.org/leaving-the-anti-vaccine-movement/