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¿La radiación ionizante provoca déficits en el neurodesarrollo, aunque sea a dosis bajas?

15.5.2020
OpenPRBB Radiation Group
Foto: ISGlobal - Personal investigador de ISGlobal acerca la investigación a la ciudadanía durante la jornada de puertas abiertas del PRBB

“En esta vida no hay nada que temer, sólo hay que entender”, sentenció Marie Curie y, con sus descubrimientos sobre la radioactividad, abrió una caja gigante repleta de cosas a entender. Sin lugar a dudas, sus hallazgos nos han ayudado a comprender cómo usar la radiación ionizante en medicina y que, hoy en día, gracias a ello, un elevado número de personas se recuperen del cáncer cada año, los médicos puedan sustituir válvulas cardíacas sin cirugía y el diagnóstico de las enfermedades sea más preciso y rápido.

Es necesario conocer mejor cuál es el riesgo asociado a la exposición a niveles bajos de radiación; hablamos de dosis inferiores los 100 mSv

Sin embargo, en esa gran caja de cosas a entender, también había preguntas acerca de la seguridad de la radiación ionizante. Casi en paralelo a la primera aplicación de las tecnologías de radiación ionizante en medicina y otros sectores industriales, los científicos empezaron a caracterizar qué riesgos entrañaba para la salud la exposición a dichas radiaciones. Actualmente, se aplica un sistema de protección contra la radiación para trabajadores, pacientes y la población en general, basado en los conocimientos científicos más avanzados.

En el área de la protección contra la radiación, aún existen preguntas que responder, de modo que podamos comprender más y temer menos. En particular, es necesario conocer mejor cuál es el riesgo asociado a la exposición a niveles bajos de radiación; hablamos de dosis inferiores los 100 mSv, la dosis mínima que presenta una clara asociación con un aumento del riesgo de cáncer.

De hecho, toda la población está expuesta a niveles bajos de radiación ionizante, principalmente la de origen natural (entre 3,5 y 4 mSv al año) y, en algunas ocasiones, la que procede del entorno médico (por ejemplo, los 0,02 mSv de una radiografía de tórax, o los 7 mSv de un TAC torácico). Por ello, los miembros de la comunidad investigadora centrada en la protección contra la radiación tratan de analizar como pueden afectar a nuestra salud unas dosis tan bajas —dosis a las que, de una forma u otra, todas las personas estamos expuestas. Es probable que el riesgo, si es que existe, sea muy bajo, y por consiguiente harían falta grandes esfuerzos. Pero se trata de algo muy importante para nuestra sociedad.

La comunidad investigadora centrada en la protección contra la radiación ha empezado a explorar otros efectos además del cáncer, entre los que se incluye el neurodesarrollo

Habitualmente, el efecto de la radiación sobre la salud más estudiado ha sido el cáncer. Sin embargo, en los últimos años, la comunidad investigadora centrada en la protección contra la radiación ha empezado a explorar otros efectos además del cáncer, entre los que se incluye el neurodesarrollo.

El neurodesarrollo nos permite pensar, razonar, aprender, recordar, coordinar los movimientos y comportarnos adecuadamente en sociedad. Es sabido que los pacientes oncológicos a los que se administra radioterapia craneal (más de 20.000 mGy sobre las células cancerosas) pueden sufrir ciertos déficits del neurodesarrollo, que pueden tratarse mediante una rehabilitación neuropsicológica apropiada. Sin embargo, no sabemos si unos niveles más bajos de radiación ionizante también pueden provocar un cierto grado de déficits en el desarrollo neuronal, por lo que hemos intentado responder a la pregunta mediante la evaluación de la solidez del conocimiento científico actual en este campo.


Unidad de TAC en el Hospital Sant Joan de Déu, Barcelona. [Foto: Hospital Sant Joan de Déu]

Evaluar la solidez del conocimiento científico implica que los científicos recopilen y lean de forma crítica todos los estudios que se hayan publicado hasta la fecha acerca de un tema en concreto. Como resulta fácil imaginar, los estudios pueden presentar diferentes resultados y utilizar distintas metodologías, por lo que es un verdadero reto interpretar los distintos resultados en su conjunto, para concluir si existe (o no) conocimiento científico suficiente para apoyar un efecto causal. Este trabajo también es importante para identificar lagunas en el conocimiento, ya que, como de sobras es conocido, ¡la ciencia avanza a partir de buenas preguntas!

El conocimiento científico actual sobre el tema es entre limitado e inadecuado, lo que significa que no puede establecerse de forma definitiva la existencia de un efecto causal

Recopilamos un total de 26 estudios basados en datos del estudio de supervivientes de la bomba atómica, de pacientes expuestos a radioterapia o a radiación diagnóstica, de personas expuestas al accidente de Chernóbil y de personas que sufrieron otros desastres medioambientales.

Pudimos observar que el conocimiento científico actual sobre el tema es entre limitado e inadecuado, lo que significa que no puede establecerse de forma definitiva la existencia de un efecto causal, aunque algunos estudios hayan demostrado que existe un efecto. Nuestro trabajo ha contribuido a avivar el debate sobre este tema, y la comunidad para la protección contra la radiación a nivel europeo ha incluido el tema entre los de prioridad elevada para la investigación (SRA MELODI).

Todo el sistema de protección contra la radiación se basa en la idea de que las dosis deberían mantenerse tan bajas como sea razonablemente posible

Algunos equipos investigadores ya trabajan para poner en marcha estudios que permitan comprender mejor este efecto. Por ejemplo, ISGlobal coordina un estudio sobre neurodesarrollo en supervivientes de cáncer infantil. Mientras tanto, aunque el riesgo a dosis bajas no se haya caracterizado por completo, todo el sistema de protección contra la radiación se basa en la idea de que las dosis deberían mantenerse tan bajas como sea razonablemente posible para proteger a las personas de cualquier posible aumento de los riesgos para la salud.

Referencia:

Elisa Pasqual, Magda Bosch de Basea, Mónica López-Vicente, Isabelle Thierry-Chef, Elisabeth Cardis. Neurodevelopmental effects of low dose ionizing radiation exposure: A systematic review of the epidemiological evidence; Environment International, Volume 136, 2020, 105371, ISSN 0160-4120, https://doi.org/10.1016/j.envint.2019.105371