VIH, ¿una enfermedad de la pobreza?

VIH, ¿una enfermedad de la pobreza?

30.11.2016
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¿Es el VIH una infección asociada a la pobreza? ¿Hay más factores involucrados en esta posible asociación? Estas preguntas revuelven la mente de más de uno (y de dos) en el mundo.

Los países de renta media y baja son los más castigados por la epidemia de VIH

Los países de renta media y baja son los más castigados por la epidemia de VIH, en especial aquellos que se encuentran en África Subsahariana. La disponibilidad de recursos, tanto de tiempo como de dinero, y la madurez de la epidemia juegan un papel fundamental en la distribución del VIH en estas poblaciones. Cuando la epidemia se encuentra en estadios tempranos y por lo tanto, no ha llegado a todas las regiones con la misma intensidad, aquellos individuos residentes en zonas rurales y con falta de recursos para desplazarse tienen menos probabilidades de infectarse por el virus. Por lo contrario, los habitantes más adinerados, a la vez que los que residen en zonas urbanizadas, lo tienen más fácil para entrar en contacto con el virus ya que pueden mantener fácilmente relaciones múltiples y relaciones de riesgo.

La asociación entre la pobreza –o la riqueza– y el VIH es claramente específica de contexto

En las áreas dónde la epidemia ha madurado y se ha extendido ya por todas las regiones, las poblaciones rurales más empobrecidas empiezan a tener más posibilidades de exponerse al virus. Por otro lado, el creciente conocimiento de la enfermedad por parte de la población hace que los más enriquecidos sean los primeros en ser capaces de protegerse frente a esta.

No podemos meter todas las regiones y comunidades en el mismo saco puesto que son diferentes y la epidemia en todas ellas ha empezado en un momento concreto y ha padecido una evolución particular. La asociación entre la pobreza (o la riqueza) y el VIH es claramente específica de contexto, y sabiendo esto, cada comunidad preocupada por la evolución de la infección del VIH entre su población, debe estudiar sus características específicas para ser capaz de atacarla y ponerle fin.

Aunque los más pobres albergan una probabilidad mayor de estar infectados por el virus, no podemos afirmar que esta sea una infección de la pobreza

En este contexto, desde ISGlobal hemos realizado un análisis para la población de Manhiça, área al sur de Mozambique, dónde el centro trabaja desde hace 20 años. Manhiça es una región semi-rural, próxima a Suráfrica y con una prevalencia de VIH del 40% (increíblemente alta). Se ha observado que los más pobres albergan una probabilidad mayor de estar infectados por el virus, por lo que requieren una especial atención. Aun así, y observando los datos, la comunidad no puede olvidarse de los menos pobres puesto que su prevalencia de VIH sigue siendo astronómica. Vemos por lo tanto, que incluso en el caso de Manhiça, dónde los más pobres concentran más infecciones por VIH, no podemos afirmar que esta sea una infección de la pobreza.

Las mujeres siempre padecen más VIH que los hombres, para todos los niveles de riqueza y para todas las edades

Nuestro estudio, además, presenta características novedosas que le dan un valor añadido al análisis y a los resultados. Para empezar, se ha empleado un índice de riqueza basado en características y posesiones del hogar como aproximación al estatus socioeconómico del individuo, el cual hemos calculado mediante un análisis de múltiple correspondencia. Este tipo de análisis diferencia nuestro estudio del resto puesto que es más apropiado para el tipo de datos que utilizamos que los análisis típicamente utilizados para este fin (análisis de componentes principales). Por otro lado, se ha ajustado el análisis por sexo y edad, y se ha tenido en cuenta la no linealidad de la relación que presenta la edad con respecto a la infección por VIH. Haciendo esto, hemos podido observar como la probabilidad de la población de Manhiça a padecer VIH aumenta hasta la edad de 36 años, y luego desciende progresivamente. En cualquier caso, las mujeres siempre padecen más VIH que los hombres, para todos los niveles de riqueza y para todas las edades.

Las mejoras en los análisis y la innovación son necesarias para que la comunidad científica pueda conocer más detalles sobre asociaciones tan importantes como la del VIH y la pobreza/riqueza. Así, poco a poco, podremos ponerles fin.