Informe Mundial sobre la Malaria 2020: ahora es el momento de intensificar la lucha

Informe Mundial sobre la Malaria 2020: ahora es el momento de intensificar la lucha

30.11.2020
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[Este post ha sido escrito por Matiana González y Nelly Regina Rabinovich, coordinadora y directora, respectivamente, de la Iniciativa de Eliminación de la Malaria de ISGlobal]

Cada año, hacia principios de diciembre, el Programa Mundial de Malaria (PMM) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace público el Informe Mundial sobre la Malaria del año anterior –un dato importante en el contexto de la pandemia actual, ya que el informe se basa en datos de 2019. El informe constituye el más completo compendio de datos sobre malaria, y por tanto es la base para la planeación estratégica de toda una serie de actores relevantes en este campo.

Este año, el informe también revisa la evolución de la enfermedad en las dos últimas décadas, y reitera una tendencia observada ya en 2017, cuando los avances espectaculares conseguidos desde el año 2000 se estancaron, y la situación incluso empeoró en diferentes regiones del mundo. El PMM presenta esta mezcla agridulce de datos junto con una llamada a redoblar esfuerzos, aumentar el compromiso, fortalecer los Programas Nacionales de Malaria y apoyar la investigación y el desarrollo para tener herramientas innovadoras cuanto antes.

Este año, el Informe Mundial sobre la Malaria revisa la evolución de la enfermedad en las dos últimas décadas, y reitera una tendencia observada ya en 2017, cuando los avances espectaculares desde el año 2000 se estancaron, y la situación incluso empeoró en diferentes regiones

Si se compara con la situación en el año 2000, los datos del 2019 son, simple y llanamente, extraordinarios en todos los frentes, desde el financiamiento y la cobertura de las intervenciones hasta el número de países que probablemente conseguirán eliminar la malaria de sus territorios en los próximos dos o tres años. Por dar sólo un ejemplo: en total, el número de hogares que tienen al menos una red mosquitera para proteger a sus habitantes de la picadura de los mosquitos subió del 5% al 68% en los primeros 20 años del siglo.

 

 

Tal y como lo subrayó Pedro Alonso, director del Programa Mundial de Malaria, éste y otros logros igualmente impresionantes son resultado de una combinación de nuevas instituciones y mecanismos de financiación, sumados a estrategias y herramientas innovadoras, todos los cuales han aparecido recientemente. El resultado: alrededor de 7,6 millones de muertes por malaria evitadas durante las primeras dos décadas del siglo.

El significativo avance en los países menos afectados por la malaria se refleja también en el progreso en la certificación de la eliminación en diferentes países tal como previsto por el Plan de Acción Mundial contra la Malaria (2016-2030), con China y El Salvador como los siguientes países para ser evaluados por la OMS para su certificación, lo que implica que no solo comprobar que están ‘libres de malaria’ sino que cuentan con sistemas claros y el compromiso de mantener la vigilancia contra posibles importaciones en el futuro, y la capacidad de responder rápidamente y evitar que se restablezca la transmisión.

Los retos continúan, sin embargo, serios e implacables. Según dos indicadores fundamentales: la incidencia de la malaria y la tasa de mortalidad, desde 2017, en los países más afectados por la malaria el progreso se ha detenido o ha continuado solo de forma muy modesta, a pesar de los recientes esfuerzos catalizados por la OMS para hacer frente a la enfermedad justo en las áreas con mayor carga de enfermedad.

Los retos continúan, sin embargo, serios e implacables. Según dos indicadores fundamentales: la incidencia de la malaria y la tasa de mortalidad, desde 2017, en los países más afectados por la malaria el progreso se ha detenido o ha continuado solo de forma muy modesta

La iniciativa ‘Alta carga, alto impacto’ se centra en utilizar de la mejor manera posible los escasos recursos disponibles mediante el diseño de estrategias específicamente adaptadas a cada contexto subnacional, en lugar de planear un mismo enfoque para países completos. Esta aproximación requiere de datos epidemiológicos de muy buena calidad, que permitan tomar decisiones informadas. Por eso es esperanzador saber lo mucho que han mejorado en los últimos 20 años los datos disponibles, según señala el autor principal del Informe, Abdisalan Noor.

 

Pero tanto Noor como Alonso dejan claro que estas estrategias ‘a medida’ no bastarán para revertir la tendencia actual en los países más afectados. El mundo necesita urgentemente nuevas herramientas –medicinas, métodos de control del vector y estrategias que combinen diferentes intervenciones. Ambos, además, llaman a dar más protagonismo a los Programas Nacionales contra la Malaria en la definición de sus propias estrategias, sin importar que la mayor parte de su financiación venga del exterior. La experiencia muestra que los verdaderos éxitos contra la malaria siempre se han conseguido cuando son los propios países quienes tienen la voz cantante. El liderazgo nacional es clave para el éxito a largo plazo.

El mundo necesita urgentemente nuevas herramientas –medicinas, métodos de control del vector y estrategias que combinen diferentes intervenciones

El informe de este año no refleja el impacto de la pandemia de COVID-19 en los programas de malaria. Sin embargo, gracias a un compromiso activo del PMM, de la Alianza RBM contra la Malaria, y una gran variedad de socios, se han evitado los potenciales retrasos en la distribución de los servicios básicos contra la malaria, desde las campañas de distribución de redes mosquiteras hasta el acceso a las medicinas esenciales. El peor escenario modelado en abril pasado –que predecía que las muertes por malaria podrían doblarse si las intervenciones dejaban de ser accesibles a las poblaciones en riesgo, afortunadamente no se ha cumplido.

En general, hay campo para el optimismo, sobre todo tras haber observado cuán rápido la comunidad respondió a las amenazas planteadas por la COVID-19 y organizó diferentes líneas de trabajo para afrontar retos tan variados como la presión sobre la producción de medicamentos, los cuellos de botella en los procesos de manufactura, o las disrupciones en los sistemas de salud.

Pero para que la situación mejore, la OMS llama a los países endémicos y a sus socios a redoblar esfuerzos para salvar las brechas existentes en la cobertura de las intervenciones que salvan vidas al prevenir o curar la malaria. A partir del espíritu de colaboración surgido durante la pandemia y fortaleciendo la planificación estratégica a nivel local, el financiamiento y la investigación, la comunidad global dedicada a la lucha contra la malaria debería ser capaz de garantizar que cada país endémico supere sus retos específicos y contribuya al progreso mundial hacia un mundo libre de esta enfermedad.