Publicador de contenidos
javax.portlet.title.customblogportlet_WAR_customblogportlet (Blog Health is Global)

ISGlobal lleva la salud a la agenda de transporte de la COP26

25.11.2021
cop26 post.jpg

[Este texto ha sido escrito por Alberto Rocamora, Advocacy Advisor en ISGlobal, y Meelan Thondo, investigadora postdoctoral en ISGlobal]

 

“Mi investigación a lo largo de los últimos 20 años me ha convencido de que nuestras ciudades son más importantes para nuestra salud que nuestros hospitales. Y lo que es bueno para la salud humana es bueno para la salud del planeta”.

John Wright (Bradford Institute for Health Research, Bradford Royal Infirmary). COP26, noviembre 2021.

 

La Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26, celebrada en Glasgow en noviembre del 2021, reunió a los líderes mundiales para alcanzar un compromiso sobre la acción climática global urgente. Como respuesta a las temáticas de transporte, ciudades y el entorno construido, la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal organizó un evento paralelo en el Pabellón de Salud de la COP26. La sesión se tituló “ Cómo podemos hacer que las ciudades sean al mismo tiempo más saludables y neutras en carbono: itinerarios de planificación urbana y de transporte hacia unas ciudades neutras en carbono, habitables y saludables”. Abordó las implicaciones y los beneficios de optimizar la salud, la acción climática y la planificación del transporte urbano para fomentar la descarbonización y la salud en las ciudades.

El panel estuvo formado por personas expertas de primera línea procedentes de diferentes ámbitos vinculados al transporte, la planificación urbana, las políticas urbanas, la alimentación y la salud medioambiental, pero con un interés común en el abordaje de actuaciones en salud y clima desde la perspectiva de la planificación urbana. El panel fue moderado por John Wright (Bradford Institute for Health Research, Bradford Royal Infirmary), y recogió valiosas aportaciones y puntos de vista de Mark Nieuwenhuijsen (ISGlobal), Christian Brand (Universidad de Oxford), Gara Villalba (Universidad Autónoma de Barcelona), Audrey de Nazelle (Imperial College London), María José Rojo (POLIS Network), y Matthew Baldwin (Comisión Europea, DG MOVE).

La COP26 reunió a los líderes mundiales para alcanzar un compromiso sobre la acción climática global urgente. Como respuesta a las temáticas de transporte, ciudades y entorno construido, ISGlobal lideró un acto paralelo en el Pabellón de Salud

Ciudades, salud y transporte

Las ciudades proporcionan muchas oportunidades para el crecimiento económico y el avance social, pero también ejercen impactos negativos sobre la salud. Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, explicó que las ciudades, caracterizadas por la densidad, son “focos de contaminación atmosférica y esta causa alrededor de 400.000 muertes al año”. En Europa, ISGlobal realizó recientemente un estudio que concluyó que las principales 1.000 ciudades podrían evitar 166.000 muertes prematuras cada año si cumplieran con las guías de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La vida en las ciudades también aumenta la exposición al ruido y al calor, y pueden ser lugares donde las personas tienen menos acceso a los espacios verdes y disponen de menos oportunidades de realizar actividad física. La exposición a todo lo anterior puede conllevar un aumento de la mortalidad prematura, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias, pero también asma y reducciones en la función cerebral. Mientras que las ciudades apenas cubren el 4% de la superficie del planeta, consumen el 70% del uso global final de energía, y las emisiones de CO2 procedentes del transporte están aumentando con rapidez.

Christian Bland introdujo la importancia de tener en cuenta los ciclos de vida de distintos medios de transporte en términos de la huella de carbono. Si se comparan, por ejemplo, una bicicleta normal con la bicicleta eléctrica, el coche eléctrico y el coche con un motor que usa combustibles fósiles normales o con un motor de combustión interna, se ve que “ir en bicicleta tiene una huella de carbono cerca de 30 veces inferior, para cada desplazamiento, a la de un coche cuyo motor utilice combustibles fósiles, y cerca de 10 veces inferior a la de un coche eléctrico”. Por consiguiente, la proporción entre la bicicleta, la bicicleta eléctrica, el coche eléctrico y el coche cuyo motor utiliza combustibles fósiles está alrededor de 1 a 3 a 10 a 30. En conclusión, ir en bicicleta y en bicicleta eléctrica produce una huella de carbono muy inferior por cada kilómetro de desplazamiento.

Mientras que las ciudades apenas cubren el 4% de la superficie del planeta, consumen el 70% del uso global final de energía

Es importante destacar que, a diario, la mayoría de las personas son multimodales; es decir, que utilizan diferentes medios de transporte a lo largo del día. En un gran estudio sobre ciudades europeas, se observó que, si una persona usa una bici por lo menos una vez al día, esta persona tendrá una huella de carbono mucho menor en el conjunto de todos sus desplazamientos a lo largo de ese día.

Sobre la voluntad política, Audrey de Nazelle argumentó cómo los intereses opuestos y los cortos ciclos de elecciones están retrasando los cambios estructurales, y cómo las inversiones privadas priorizan las soluciones habituales, como las estaciones de servicio públicas para vehículos privados, o las inversiones en nuevas carreteras y carriles para coches. Para impulsar el cambio, es importante reconocer que “las políticas públicas están intrínsecamente relacionadas con el compromiso público”, y por consiguiente actuar aumentando dicho compromiso. María José Rojo añadió que “nuestros sistemas de movilidad no son sostenibles, y eso es lo que estamos viendo ahora; al levantar las restricciones, volvemos a tener una gran cantidad de desplazamientos en vehículo privado. Realmente necesitamos un cambio sistémico en nuestros sistemas de movilidad”.

Evento paralelo organizado por ISGlobal en la COP26. Vídeo de la conferencia.

 

Sobre la nutrición urbana, Gara Villalba planteó la cuestión de obtener la soberanía alimentaria mediante la agricultura urbana. Esto también presenta oportunidades de aumentar los espacios verdes (como los tejados verdes), la resiliencia (mediante la utilización de métodos de irrigación con sensibilidad climática) y de establecer la autosuficiencia (producción de alimentos usando nutrientes recolectados en y desde las ciudades). Al diseñar las ciudades del futuro, es importante tener en cuenta el limitado espacio disponible en las ciudades y las dinámicas entre las áreas urbanas y suburbanas. En la ciudad de Barcelona, por ejemplo, el nuevo plan de ordenación urbanística espera implementar 720 kilómetros de corredores verdes. Estos reemplazarán carriles de tráfico motorizado, lo que será una forma de hacer que la ciudad sea más cohesiva y de promover esta movilidad activa de personas al tiempo que se obtienen los beneficios de los espacios verdes.

Al diseñar las ciudades del futuro, es importante tener en cuenta el limitado espacio disponible en las ciudades y las dinámicas entre las áreas urbanas y suburbanas

Implicaciones en las políticas y el camino a seguir

La sesión apeló insistentemente a los responsables de políticas para que emprendieran acciones valientes hacia nuevos usos del espacio, hacia una planificación innovadora de las ciudades y a diseños basados en soluciones que sean seguras, equitativas y compactas. “Podemos intentar promover los desplazamientos a pie o en bicicleta mostrando todos los beneficios que caminar o ir en bicicleta representan para nuestra salud personal, por ejemplo, o promover el transporte público. Pero hasta que no tengamos lugares seguros para caminar, ir en bicicleta o tomar el transporte público, lógicamente la gente no lo hará, porque se sentirá insegura”, afirmó Audrey de Nazelle. Existen muchos matices a considerar, con intereses contrapuestos y desafíos, pero existen muchas formas de subrayar que las soluciones tecnológicas como la electrificación no pueden ser el único camino a seguir, sino que realmente necesitamos hacer cambios en la forma en que las ciudades se diseñan, proporcionando más espacio para caminar, ir en bicicleta, descansar y cosechar.

Como respuesta a los problemas relacionados con las políticas y la aplicación práctica, Matthew Baldwin presentó “las 100 ciudades climáticamente neutras” como una forma muy práctica de avanzar. En su opinión, el “Pacto Verde Europeo no entrará en vigor de forma espontánea por sí mismo, habrá que implementarlo”. La implementación de políticas sobre el precio del carbono es esencial para liderar la oposición al cambio climático desde dentro de la UE. Se lanzará una convocatoria de expresión de interés para las ciudades de la Unión Europea a finales de noviembre, instando a las ciudades de más de 50.000 habitantes a dar un paso al frente para alcanzar los objetivos climáticos. El proyecto de 100 ciudades climáticamente neutras pondrá en práctica, básicamente, toda la evidencia que demuestra que el clima, la equidad y la salud pueden estar interconectados mediante el enfoque en la colaboración local, unas políticas fuertes y una clara intención de invertir en los co-beneficios de la salud. El proyecto representa una oportunidad única mostrar historias de éxito, pero también deberá tener en cuenta la inclusión de ciudades con estructuras socioeconómicas y distribuciones del espacio diferentes, si queremos que estas ciudades representen un cambio radical.

La sesión apeló insistentemente a los responsables de políticas para que emprendieran acciones valientes hacia nuevos usos del espacio, hacia una planificación innovadora de las ciudades y a diseños basados en soluciones que sean seguras, equitativas y compactas

Conclusión

Los mensajes finales del evento incluyeron la necesidad de ciudades libres de carbono que tengan la capacidad de reaccionar a los cambios de comportamiento, sociales, de infraestructura y de políticas. El transporte y la planificación urbana con perspectiva climática se beneficiarán en gran medida de integrar a la ciudadanía en la toma de decisiones, de la creación de alianzas, de la destrucción de silos y del aumento de la concienciación pública acerca de la necesidad de estilos de vida saludables para las personas y el planeta, pero también deberán superar fuertes resistencias y desajustes entre la evidencia científica y la acción política.

La discusión se centró en la importancia de los espacios verdes, los espacios públicos abiertos y la infraestructura de transporte, que promueven los desplazamientos activos y la actividad física. Existe un amplio consenso sobre el hecho de que la electrificación se sobreestima en las discusiones acerca del transporte en la COP26 y en otros espacios –la electrificación de los vehículos, por sí sola, no mejorará la salud ni descarbonizará lo suficiente como para provocar impacto y proporcionar sostenibilidad.

Existe un amplio consenso sobre el hecho de que la electrificación de los vehículos se sobreestima –por sí sola, no mejorará la salud ni descarbonizará lo suficiente como para provocar impacto y proporcionar sostenibilidad

El cambio de comportamiento a nivel individual y comunitario es fundamental, mientras que el intercambio de conocimientos a nivel de ciudad proporciona oportunidades de incalculable valor para las soluciones urbanas y la acción climática.

La pandemia de COVID-19 ha demostrado que las ciudades pueden cambiar, pero también cómo cambian los comportamientos dentro de las ciudades. Este potencial de cambio −reflejado en un aumento del transporte activo, y en la oportunidad que han tenido las personas de experimentar la ciudad con más espacio libre de contaminación− nos ha abierto los ojos. Por consiguiente, en una era de recuperación post-pandemia, es aún más acuciante la necesidad de iniciativas y liderazgos políticos fuertes para proporcionar condiciones seguras para la movilidad activa y para garantizar entornos saludables, seguros y habitables.