Contra la corriente. El reto (y el derecho) de integrar las necesidades de salud de los inmigrantes en las estrategias sanitarias

Contra la corriente. El reto (y el derecho) de integrar las necesidades de salud de los inmigrantes en las estrategias sanitarias

04.11.2016
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Ana Requena, Medical Research Fellow en ISGlobal, es una de las coordinadoras del curso intensivo “Contra la corriente: Salud e Inmigración en el Mediterráneo” que ISGlobal organiza los próximos 25-26 de noviembre (inscripciones abiertas hasta el 15 de noviembre).

La migración, que no es sino el desplazamiento de personas desde su residencia geográfica habitual a otra, no debería ser sólo un hecho sino también un derecho

La migración, que no es sino el desplazamiento de personas desde su residencia geográfica habitual a otra, no debería ser sólo un hecho sino también un derecho.  Es esta misma falta de derecho la que ha hecho que actualmente el concepto de inmigrante cambie en el sentido coloquial y sólo sean concebidos en este grupo aquellas personas que han sido forzadas a migrar por las razones que sean (políticas, económicas, climatológicas…) mientras que otras personas que por la misma definición de la palabra deberían estar en este grupo (yo misma me debería incluir como migrante interna, igual que cualquier otra persona que cambie de lugar de residencia) no sean catalogadas como tales sino simplemente como población extranjera.   

El periodo desde el momento en que una persona decide migrar hasta que llega y se adapta a su nuevo lugar de residencia es el proceso migratorio que puede presentar distintas connotaciones y realidades y, por tanto, puede variar no solamente en el tiempo, sino también en la vulnerabilidad de la persona que migra así como de las necesidades de salud que esa persona puede presentar. Por tanto, entender el proceso migratorio de una persona, no es solamente hacer una radiografía de una persona en un momento puntual sino que significa añadir todo el contexto de esta persona desde que decide iniciar su proyecto migratorio hasta que llega adaptarse en el lugar de destino.

En los últimos años, el número de personas intentando migrar a Europa ha aumentado considerablemente propiciado por la guerra de Siria y también por un aumento del número de refugiados desde África del Oeste, el cuerno de África y Oriente Medio hacia la Unión Europea; hasta el punto de denominar este fenómeno como crisis migratoria internacional.  

Los gobiernos tienen el reto de integrar las necesidades de salud de los inmigrantes en sus planes nacionales, políticas de salud y estrategias sanitarias

Desde entonces, muchos gobiernos de países europeos están intentando desarrollar políticas y planes de actuación para responder de una manera rápida y eficiente a la llegada de grandes grupos de personas. Pero esto requiere una coordinación efectiva y una colaboración entre los sectores así como una coordinación entre los países de origen, de tránsito y de destino. Los gobiernos tienen el reto de integrar las necesidades de salud de los inmigrantes en sus planes nacionales, políticas de salud y estrategias sanitarias, considerando siempre el derecho a la salud como un derecho básico de cualquier persona.

La migración no constituye por sí misma un riesgo para la salud. No obstante, esta población tiene unas necesidades de salud especiales dependiendo del país de origen

La migración no constituye por sí misma un riesgo para la salud. No obstante, esta población tiene unas necesidades de salud especiales dependiendo del país de origen, y que pueden ser diferentes  a las de la población autóctona, por tanto quedan sin identificar en los planes de actuación sanitaria. Tienen hábitos y estilos de vida que son diferentes y que pueden verse modificados en el proceso de adaptación durante el proceso migratorio. Además, existen ciertas enfermedades infecciosas importadas, o con mayor prevalencia en el colectivo inmigrante, que podrían ocasionarles problemas graves si no son detectadas a tiempo y que en cambio, en estadios tempranos de la enfermedad se curan sin presentar complicaciones.  

Una de los problemas de salud más desatendidos y desconocidos en la población inmigrante son los relacionados con la salud mental, aunque la relación entre el mismo proceso migratorio y el desarrollo de patología psiquiátrica todavía es desconocida.

La investigación juega un papel muy importante a la hora de identificar las necesidades de los inmigrantes y en adaptar y mejorar los sistemas de salud para que puedan incorporar las necesidades de salud de los mismos.

Del mismo modo, ofrecer formación específica sobre las necesidades de salud de los inmigrantes desde una perspectiva integral a los profesionales de la salud permitirá ofrecer una asistencia sanitaria de calidad a este colectivo.

El curso “Contra la corriente: Salud e Inmigración en el Mediterráneo” que organizamos desde ISGlobal los próximos 25-26 de noviembre, trata precisamente de proporcionar las herramientas para evaluar e identificar las necesidades en salud y disparidades de los inmigrantes en la región mediterránea, así como cuáles deberían ser las mejores prácticas en salud, incluyendo programas de cribado, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades más prevalentes en esta población. Además, se incluirán sesiones específicas sobre los problemas de salud mental y cómo la cultura puede afectar en las necesidades de la salud y en la percepción de salud que uno tiene.