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Ciencia, cooperación e impacto en tiempos de incertidumbre

11.8.2026
Annual Report 2025
Foto: Ilustración de Erola Boix © | Todos los derechos reservados | EROLABOIX.COM

En 2025, un año marcado por la inestabilidad geopolítica y las amenazas para la salud relacionadas con el clima, ISGlobal generó datos que sirven de base para la acción y reforzó su impacto social.

 

[Este texto es el prólogo de la Memoria Anual 2025 de ISGlobal, redactado conjuntamente por Quique Bassat, su director general, y Denise Naniche, la entonces directora científica.]

 

2025 fue un año marcado por intensas tensiones geopolíticas, que socavaron el multilateralismo y la cooperación de los que depende la salud global. Los conflictos en curso, a fragmentación del sistema comercial mundial, un descenso global de la ayuda al desarrollo y el auge de la desinformación impulsada por la inteligencia artificial pusieron a prueba la confianza y la colaboración internacional.

Al mismo tiempo, las amenazas medioambientales y climáticas se intensificaron, con un aumento de las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el chikungunya y el virus del Nilo Occidental, y fenómenos climáticos extremos (olas de calor, inundaciones e incendios forestales) que afectaron a millones de personas.

Pero a pesar de estos desafíos, se produjeron avances positivos: el Compromiso de Sevilla reafirmó el apoyo a la cooperación al desarrollo, el Acuerdo sobre Pandemias de la OMS marcó un paso adelante en la preparación global, y la COP30 impulsó el Plan de Acción de Belém sobre Salud para fortalecer la adaptación de los sistemas sanitarios al cambio climático.

Generar evidencia para la acción

En este contexto, la investigación de ISGlobal siguió generando datos sólidos para orientar las políticas y las prácticas. Nuestros investigadores e investigadoras estimaron el número de vidas salvadas gracias a la ayuda internacional al desarrollo y advirtieron de las consecuencias de reducir su financiación. Una serie de estudios nos permitió comprender mejor cómo la contaminación del aire durante el embarazo afecta al desarrollo cerebral temprano, mientras que nuevos análisis cuantificaron la carga de mortalidad asociada al calor récord del verano de 2024, poniendo de relieve su impacto desproporcionado en las mujeres y las personas mayores y reforzando el valor de las herramientas de alerta temprana como forecaster.health.

En tiempos de incertidumbre, la contribución de nuestro personal, colaboradores, estudiantes y socios a una ciencia rigurosa y a la acción colectiva es más importante que nunca.

Otras contribuciones incluyen investigaciones que muestran cómo la eficacia de las vacunas contra la malaria puede depender del momento de su administración dentro de la temporada de transmisión, así como la validación de pruebas rápidas para ampliar el acceso al diagnóstico de la enfermedad de Chagas en entornos de bajos recursos.

En total, nuestro dedicado equipo de más de 600 personas contribuyó con 672 artículos científicos y 14 documentos de política pública, desarrolló herramientas de diagnóstico innovadoras y software, y consiguió 156 nuevos proyectos financiados.

Impulsar el compromiso y el impacto

2025 fue también un año de continuo compromiso institucional. ISGlobal asumió el liderazgo de la secretaría de la alianza Planetary Health Hub, organizó un webinar sobre las crecientes amenazas a la integridad científica y la libertad de investigación como parte del consorcio SPHERA, y lideró los talleres de Voces por la Salud en colaboración con la Fundación ”la Caixa” para promover el diálogo y la acción sobre salud y cambio climático. También alcanzamos una cifra récord de participantes de países de ingresos bajos y medios (PRMB) a través de nuestra Spring School online, y fuimos seleccionados para organizar el Congreso Europeo de Medicina Tropical y Salud Internacional de 2027 (ECTMIH) en Barcelona, un evento referente en salud global.

Una prioridad clave este año ha sido fortalecer la forma en que nuestra investigación se traduce en impacto social.

Una prioridad clave este año ha sido fortalecer la forma en que nuestra investigación se traduce en impacto social. Con este fin, creamos una Unidad de Impacto para integrar el impacto en todos los programas y apoyar al personal investigador a planificar y documentar el impacto de su trabajo.

Nada de esto hubiera sido posible sin el compromiso de nuestro personal, colaboradores, estudiantes y socios, así como el apoyo continuo de nuestros financiadores y aliados institucionales. En tiempos de incertidumbre, su contribución a una ciencia rigurosa y a la acción colectiva sigue siendo más importante que nunca.