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Embarazo y exposición química: por qué importan los disruptores endocrinos

05.5.2026
Embarazo y exposición química por qué importan los disruptores endocrinos
Foto: Canva

La exposición a disruptores endocrinos durante el embarazo puede afectar al desarrollo fetal y la salud infantil. Este artículo explica qué son, dónde se encuentran y cómo evitarlos o reducirlos.

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Durante el embarazo, el feto puede estar expuesto a sustancias químicas invisibles presentes en productos de uso cotidiano, y algunas de estas sustancias pueden interferir en su desarrollo incluso antes del nacimiento.

El sistema endocrino es una red de mensajería química del cuerpo formada por glándulas, hormonas y receptores que regulan funciones esenciales como el metabolismo, el sueño, el crecimiento y la reproducción.

En la etapa fetal, la placenta coordina las señales hormonales entre la madre y el feto para asegurar el desarrollo fetal, mantener un embarazo saludable y preparar el organismo para el parto y la lactancia. Es una etapa especialmente sensible ya que se “programan” procesos biológicos fundamentales para la futura vida adulta del feto.

En este contexto, las exposiciones ambientales pueden interferir en el sistema endocrino que se está desarrollando y alterar este delicado equilibrio biológico.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de interferir en las funciones normales del sistema hormonal. Pueden imitar, bloquear o alterar la señal de ciertas hormonas en el organismo.

Se encuentran en casi todas partes, en productos de uso diario como plásticos, envases de alimentos, cosméticos o productos de limpieza.

La evidencia científica indica cada vez con mayor claridad que las personas embarazadas y los fetos están expuestos a estas sustancias, cuyos efectos pueden extenderse más allá del nacimiento.

Por qué el embarazo es un periodo especialmente vulnerable

El embarazo es una de las etapas de mayor sensibilidad hormonal del ciclo vital. Diversos estudios han detectado disruptores endocrinos en la placenta, la sangre del cordón umbilical y el líquido amniótico, lo que demuestra su capacidad de llegar directamente al feto. Después del embarazo, también pueden aparecer en la leche materna.

Las investigaciones han relacionado la exposición prenatal a los disruptores endocrinos con efectos en la salud infantil, como menor peso al nacer, alteraciones en las trayectorias de crecimiento, una peor función pulmonar, síndrome metabólico e incluso diferencias en el desarrollo cerebral.

Los plásticos como fuente principal de exposición química

Los plásticos son una de las principales fuentes de exposición a disruptores endocrinos en la vida diaria. Están presentes en recipientes de alimentos, botellas de agua, latas y productos de cuidado personal.

Sustancias como los bisfenoles (BPA, BPS), los ftalatos y las PFAS (“sustancias químicas eternas”) se encuentran entre las más estudiadas por sus efectos sobre el sistema endocrino.

Calentar alimentos en recipientes de plástico o consumir comida ultraprocesada puede aumentar la migración de estas sustancias y su presencia en el organismo.

El “efecto mezcla”: una exposición real y compleja

Lo que hace que esto sea especialmente complejo es lo que la comunidad científica denomina el "efecto mezcla". En la vida real, nunca estamos expuestos a un solo disruptor endocrino a la vez, sino a docenas o más simultáneamente, procedentes de distintas fuentes. Estas sustancias pueden entrar en el organismo por inhalación del aire, ingestión de alimentos o agua, o absorción a través de la piel al aplicarnos productos o vestir fibras sintéticas.

Los estudios sobre mezclas de contaminantes han mostrado una imagen más realista de la exposición humana. Uno de estos análisis reveló que una mezcla de contaminantes orgánicos persistentes se asociaba con un mayor riesgo de aumento acelerado del índice de masa corporal (IMC) en la infancia. Este es un hallazgo importante, ya que el incremento rápido del IMC está vinculado a la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes en la edad adulta.

¿Qué hace la ciencia para comprender estos riesgos?

Dos grandes proyectos europeos, en los que participa ISGlobal, buscan mejorar el conocimiento sobre estos riesgos.

  • ATHLETE (Advancing Tools for Human Early Lifecourse Exposome Research and Translation) ha investigado cómo las exposiciones ambientales múltiples afectan a la salud desde etapas muy tempranas de la vida, incluyendo el embarazo.
  • AURORA estudia los micro y nanoplásticos, especialmente su presencia en placenta y su posible impacto en la salud reproductiva y el desarrollo infantil. Los microplásticos ya han sido detectados en placenta y cordón umbilical, lo que subraya la urgencia de seguir investigando sus efectos.

Cómo reducir la exposición durante el embarazo

Nuestra salud está determinada por muchos factores, y pequeños cambios en la vida cotidiana pueden ayudar a reducir la exposición sin necesidad de transformar completamente la rutina:

  • Evita calentar comida en recipientes de plástico; utiliza vidrio o cerámica en su lugar. Evita en lo posible la comida para llevar o trae tus propios recipientes.
  • Elige botellas de agua y utensilios de cocina de vidrio, acero inoxidable o cerámica.
  • Utiliza un filtro de agua en casa en lugar de beber agua de botellas de plástico.
  • Opta por productos de cuidado personal sin fragancias y revisa las etiquetas en busca de parabenos, ftalatos y triclosán, o reduce su uso diario tanto como sea posible.
  • Limita los alimentos procesados y enlatados; prioriza productos frescos, ecológicos y de proximidad siempre que sea posible.
  • Ventila tu casa con regularidad (2 veces al día) y limpia bien el polvo con un paño de algodón húmedo, ya que muchos disruptores endocrinos y microplásticos se acumulan en el polvo doméstico.
  • Elige tejidos naturales cuando sea posible (algodón, lino, lana) y evita el poliéster.

Más allá de lo individual: un enfoque colectivo

Las decisiones individuales pueden reducir la exposición, pero el cambio estructural requiere acción colectiva y regulación. Apoyar políticas más estrictas sobre disruptores endocrinos y fomentar la transparencia en los productos son medidas clave para avanzar hacia un entorno más saludable. Proteger la salud en las primeras etapas de la vida es una inversión en el futuro de toda la sociedad.