Recuperando el tiempo perdido en las enfermedades hepáticas

Recuperando el tiempo perdido en las enfermedades hepáticas

08.6.2021
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Foto: EASL International Liver Foundation (EILF)

[Jeffrey V Lazarus es jefe del equipo de Sistemas de Salud de ISGlobal y vicepresidente del consejo de la EASL International Liver Foundation].

 

12 de junio - Día Mundial de la Esteatohepatitis no Alcohólica (NASH)

 

Es prácticamente imposible plasmar en palabras el impacto que la pandemia de COVID-19 ha tenido en todo el mundo. Sin lugar a dudas, los gobiernos y las organizaciones de salud debatirán durante años acerca de los estragos humanos y económicos causados por la pandemia. Cuando el coronavirus apareció por primera vez, hubo un esfuerzo por parte de los gobiernos y de los sistemas de salud para redistribuir y redirigir recursos a primera línea.

El impacto sobre las personas que reciben cuidados de larga duración, las que sufren patologías crónicas que requieren manejo e intervención en ausencia de tratamientos curativos, se hizo notar de inmediato. Con cada ola de la pandemia, aparecieron alteraciones en los servicios de cuidado, dado que la mayoría de los gobiernos no lograron establecer sistemas que continuaran protegiendo a las personas con patologías de larga duración.

Con cada ola de la pandemia, aparecieron alteraciones en los servicios de cuidado, dado que la mayoría de los gobiernos no lograron establecer sistemas que continuaran protegiendo a las personas con patologías de larga duración

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) son patologías que históricamente se han pasado por alto, a pesar de ser las enfermedades hepáticas más frecuentes en los países de renta alta. Estas enfermedades causan pocos síntomas en las etapas iniciales, pero si no se controlan su impacto empeora de forma drástica, y potencialmente pueden provocar cirrosis, cáncer de hígado y un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de diabetes mellitus de tipo 2.

Existe consenso generalizado acerca de que la gestión de las enfermedades de larga duración es un ámbito que ha fallado a las personas durante la pandemia de COVID-19. En este momento, al tiempo que el mundo intenta reconstruirse y reflexionamos sobre los fracasos y los éxitos en la respuesta a la pandemia, existe una necesidad urgente de reinventar los sistemas para el manejo de las enfermedades de larga duración, para que puedan sobrellevar emergencias nacionales y globales como la pandemia actual.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) y la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) son patologías que históricamente se han pasado por alto, a pesar de ser las enfermedades hepáticas más frecuentes en los países de renta alta

Oportunidades perdidas en EHGNA/NASH

Para las personas con EHGNA o NASH, la falta de acceso a los cuidados de rutina se agravó con muchos otros factores. Existen pocos entornos sanitarios que hayan establecido modelos de cuidado integrales para la gestión de la EHGNA. Los cambios en el estilo de vida relacionados con la dieta y el ejercicio físico siguen siendo el elemento principal del manejo de la EHGNA, pero la pandemia ha hecho más difícil su aplicación. Ha aumentado el estrés, ha conllevado cambios negativos en la dieta y ha reducido la actividad física para casi todo el mundo, no sólo para las personas que viven con patologías de larga duración.

Las personas con EHGNA o NASH se encuentran entre las que tienen dificultades para manejar su enfermedad. Una encuesta llevada a cabo durante la pandemia detectó que el personal médico que trataba a pacientes con NASH no solía considerarla, por lo general, una patología prioritaria. La falta de prioridad otorgada a la NASH como patología grave fue generalizada, y sólo el 15% de los pacientes implementaron con éxito los cambios en el estilo de vida recomendados por su médico.

Las necesidades de las personas que viven con enfermedades hepáticas crónicas ya fueron ignoradas antes y durante la pandemia; se implementaron pocas soluciones efectivas (o ninguna), lo que dejó a los pacientes progresivamente sin cuidados. Ahora que las restricciones se van levantando gradualmente en Europa y que los servicios sanitarios están retomando un rumbo prácticamente normal, es probable que veamos cómo la pandemia causa estragos de nuevo y un aluvión de personas con síntomas de EHGNA o NASH que requiera nuestra atención. Es ahora cuando necesitamos priorizar la EHGNA y la NASH y garantizar que el diagnóstico y el manejo de las enfermedades hepáticas crónicas se lleven al siguiente nivel

Las necesidades de las personas que viven con enfermedades hepáticas crónicas ya fueron ignoradas antes y durante la pandemia; se implementaron pocas soluciones efectivas (o ninguna), lo que dejó a los pacientes progresivamente sin cuidados

La pandemia ha subrayado la necesidad de concienciar acerca de la EHGNA fuera de la comunidad articulada alrededor de la salud hepática, desde los proveedores sanitarios hasta los grupos centrados en las enfermedades no transmisibles y los creadores de políticas. A lo largo de los últimos 12 meses han aparecido indicios alentadores. La Economist Intelligence Unit y la EASL International Liver Foundation (EILF), junto con expertos de Asia, América Latina y Oriente Medio, expusieron recientemente cómo hacer avanzar la agenda sobre la EHGNA en estas regiones. En diciembre de 2020, el primer diálogo global de salud pública sobre la EHGNA también fue organizado por Wilton Park y la EILF. A medida que avanzamos, debemos aprovechar este impulso.

Aprovechar la reconstrucción para mejorar

Podrían hacerse una gran cantidad de cambios para ayudar a mejorar y gestionar la EHGNA y la NASH. Como parte de los resultados obtenidos a través de una encuesta a pacientes con NASH a nivel europeo, que se presentará en el International Liver Congress de la EASL a finales de junio, analizamos varias brechas en las que pueden implementarse soluciones sencillas para mejorar los cuidados a largo plazo. Muchas de estas soluciones van más allá de la salud hepática y nos permitirían construir un futuro mejor para todas las enfermedades no transmisibles .

Podrían hacerse una gran cantidad de cambios para ayudar a mejorar y gestionar la EHGNA y la NASH

Ha llegado el momento de escuchar de verdad a las personas con enfermedades como la EHGNA y la NASH, y de transformar el conocimiento en acción. Exploremos juntos las formas en que podemos mejorar la calidad de vida de las personas que viven con enfermedades hepáticas crónicas.

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EHGNA - Enfermedad de Hígado Graso No Alcohólico: Un Estudio Integral. Jeffrey Lazarus, José Luis Calleja, Javier Crespo, Manuel Romero, Salvador Agustín, Marina Berenguer, Jorge Mestre, Juan Turnes, Eva Pérez Bech. Fundación Gaspar Casal. 26 de mayo de 2021. ISBN: 978-84-7360-776-6.