• Salud Materna, Infantil y Reproductiva

    Salud Materna, Infantil y Reproductiva

    Trabajamos para reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna en consonancia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

  • Eliminación de la Malaria

    Eliminación de la Malaria

    Nuestro trabajo se centra en reforzar las estrategias de lucha contra la malaria y en avanzar en la eliminación de la enfermedad.

  • Chagas

    Chagas

    Con esta iniciativa queremos sumarnos a los esfuerzos internacionales dirigidos a prevenir, tratar y controlar la enfermedad de Chagas

  • Resistencias a Antibióticos

    Resistencias a Antibióticos

    Contribuimos al conocimiento de las causas y factores de riesgo de las resistencias a antibióticos, y al desarrollo de nuevos medicamentos

Actualidad

Las apreturas electorales parecen haber hecho su mágico efecto y el Gobierno anunció durante el debate sobre el estado de la nación que todos los enfermos de hepatitis C (HCV) en nuestro país recibirán el nuevo tratamiento en las próximas semanas. El compromiso se ha traducido en un crédito blando a las comunidades autónomas (la estrategia del “yo invito, tú pagas”, como expresó el lacónico consejero asturiano de sanidad), las estimaciones de afectados parecen estar muy por debajo de la realidad y nadie llega a explicar con certeza de dónde saldrán los recursos para tratar a los pacientes no contados, pero la patada hacia delante pondrá sordina al asunto durante algún tiempo .

La pregunta ahora es si la sociedad española hará con el HCV lo que hizo con el ébola hace pocos meses: resueltos mis problemas, el resto que arree.

Porque el caso de España es solo un microcosmos de un problema global en el que el elevado precio de los tratamientos impide el acceso de cientos de millones de pacientes de HCV a los medicamentos que les salvarían la vida. De acuerdo con la OMS, la prevalencia global del HCV es de entre 130 y 150 millones de personas , de los que entre 4 y 5 sufren una co-infección con el virus del SIDA.Siete de cada diez se encuentran en países en desarrollo (China, en primer lugar, con casi 30 millones, seguida de India y Egipto con 18 y 12, respectivamente).

Se estima que la mortalidad derivada de la HCV está por encima de las 350.000 personas al año, la mayor parte de las cuáles mueren sin haber recibido ningún tipo de tratamiento eficaz. ¿Por qué? Aunque el diagnóstico de la enfermedad, el coste de la infraestructura de tratamiento y la falta de profesionales capacitados constituyen un problema en muchos países, la barrera principal está en el elevado coste de los medicamentos, cuyos precios se aplican de forma diferenciada de acuerdo a las negociaciones que cada gobierno realiza con la compañía . Y los países ricos están pagando cara la factura de la última generación de medicamentos: Sofosbuvir (Sovaldi) recibió la aprobación de la FDA estadounidense el 5 de diciembre de 2013, y su precio en este mercado llega a $84.000 por tratamiento (unos 1.000 dólares por píldora). Un representante del principal gestor de medicamentos de EEUU declaró que el coste de cubrir a esos precios a los beneficiarios de Medicaid y a los internos de prisiones alcanzaría los 55.000 millones de dólares, “un impuesto sobre el conjunto de los americanos”.

Me pregunto cuánto tardaremos en plantearnos esta misma cuestión en nuestro país. Al fin y al cabo, la generosidad del Gobierno no corre a cargo de las comunidades autónomas, sino de los contribuyentes que van a pagar las decenas de miles de euros (el precio negociado sigue siendo un misterio) que cuesta cada tratamiento.

En Egipto, el coste de Sofosbuvir para el 100% de los enfermos representaría cinco veces el presupuesto nacional de salud pública en 2011 Para la inmensa mayoría de los pacientes, la diferenciación de precios no ha conseguido eliminar las barreras al acceso . En los países en desarrollo Gilead ha establecido un precio de $2.000 por tratamiento (42 veces más bajo que en EEUU), llegando a un acuerdo de ‘licencia voluntaria’ con compañías indias de genéricos para su producción y distribución en al menos 60 países en desarrollo, pero este grupo excluye a la buena parte de los de renta media en los que se concentran la mayoría de los enfermos. En Egipto, donde casi 12 millones de personas están infectadas con HVC (el14% de la población), el coste de Sofosbuvir para el 100% de los enfermos representaría cinco veces el presupuesto nacional de salud pública en 2011.

Un estudio demostró que el medicamento podría ser producido por tan solo 101 dólares

Las dificultades de los pacientes y los sistemas sanitarios para sufragar el coste del medicamento contrastan con los beneficios sin precedentes de la compañía Gilead, que además compró la molécula a otra compañía que la había desarrollado. Mientras las ventas globales de Sofosbuvir podrían haber superado los 10.000 millones de dólares solo en 2014 (2.000 más de lo que pagó originalmente por él), un estudio de la Universidad de Liverpool demostró que el medicamento podría ser producido por tan solo 101 dólares para un curso de tratamiento de tres meses . El rango estimado de coste de producción está entre 68 y 136 dólares por cada tratamiento de 12 semanas.

…no tenemos más alternativa que reformar el modelo para establecer incentivos a la innovación que no sean incompatibles con el derecho fundamental a la salud

¿Cómo podemos resolver esta contradicción? Tenemos la opción de seguir bailando al son que marcan las compañías farmacéuticas, pero viendo los resultados no parece la mejor idea . Las alternativas inmediatas pasan porcuestionar el verdadero carácter innovador de esta patente (como hizo India hace pocas semanas para empezar a producir genéricos) o en reconocerla pero saltársela aduciendo razones de emergencia pública (algo que está contemplado en los acuerdo de la OMC y que varios eurodiputados europeos han pedido por primera vez para la UE).

Pero será difícil continuar a golpe de excepciones cuando casos como el de la HCV se conviertan en habituales. En el medio plazo no tenemos más alternativa que reformar el modelo para establecer incentivos a la innovación que no sean incompatibles con el derecho fundamental a la salud . Solo hay que esperar que la polémica creada en España y en otros países haya contribuido a empujar el debate en esta dirección y que la protesta organizada se extienda ahora a los pacientes pobres del resto del planeta.

Entradas anteriores sobre hepatitis C

Hepatitis C: ganan las patentes, pierden los pacientes

Los enfermos de hepatitis C, víctimas de las patentes

52 de los 103 países donde había transmisión de malaria en el 2000 están en camino de cumplir el objetivo de reducir la incidencia en un 75% Llegó 2015, año para el cual la ONU, la comunidad internacional y los jefes de estado y de gobierno fijaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De los 8 objetivos establecidos, el cuarto, el quinto y el sexto se referían directamente a la salud: reducir la mortalidad infantil, mejorar la mortalidad materna y combatir el VIH/Sida, el paludismo o malaria  y otras enfermedades. Esta última meta (6.C) se proponía, entre otros objetivos concretos, “haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves”, una ambición que podemos decir se ha cumplido, pues 52 de los 103 países donde había transmisión de esta enfermedad en el 2000 están en camino de cumplir el objetivo de reducir la incidencia en un 75%, tal y como había establecido además la Asamblea Mundial de la Salud en 2005[1].

Sin embargo, la malaria sigue siendo un grave problema de salud en zonas muy amplias del mundo, sobre todo en el África subsahariana y en dos grupos de población particularmente vulnerables: niños y mujeres embarazadas. Gracias a la multiplicación de los recursos y a las nuevas herramientas disponibles, la última década ha sido testigo de avances espectaculares contra la enfermedad.  Aun así, la evidencia muestra que tan pronto como se relajan los esfuerzos, la situación vuelve a empeorar. Por ello, la única solución sostenible en el largo plazo es la eliminación completa del parásito que causa esta enfermedad en un territorio determinado.

Mesoamérica y el Caribe tienen el potencial de convertirse en la primera región del mundo que consiga eliminar la malaria En los últimos años, cada vez más países y regiones del mundo están apostando por dar el paso decisivo hacia la eliminación, incluyendo a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, que recientemente se ha propuesto eliminar la malaria en 2030, o los países del sur de África agrupados través del grupo Elimination 8.

La región mesoamericana, junto con República Dominicana y Haití –los dos únicos países del Caribe en donde se mantiene la transmisión de la malaria– también han comenzado los esfuerzos de eliminación mediante la firma de la declaración que en junio de 2013 suscribieron los ministros de salud y representantes de México, Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Haití y República Dominicana, comprometiéndose a eliminar la malaria de la región en el año 2020.

Esta declaración ministerial se basó a su vez en la constatación de que eliminar la malaria de Mesoamérica y El Caribe es un objetivo factible y viable, siempre que se empleen las estrategias adecuadas, se cuente con el financiamiento suficiente y se establezcan mecanismos de coordinación y gobernanza que permitan articular los esfuerzos no sólo de los países involucrados, sino de los principales socios internacionales.

Las intervenciones antimaláricas son muy costo-eficaces y la inversión en ellas tiene uno de los rendimientos más altos en el campo de la salud pública Mesoamérica y el Caribe tienen así el potencial de convertirse en la primera región del mundo que consiga eliminar la malaria. Además de constituir un enorme logro en sí mismo, la eliminación de la malaria en esta región constituiría el primer paso para lanzar el objetivo de eliminar esta enfermedad de todas Las Américas, un área que en la última década ha reducido la malaria en cerca del 70% –el avance más grande de todas las regiones del mundo– y que históricamente ha llevado la delantera en la salud pública en general, y en particular en la eliminación de enfermedades como la viruela, la poliomielitis y el sarampión.

La región cuenta con numerosas ventajas para conseguir la eliminación de la malaria, incluyendo sistemas de salud y vigilancia epidemiológica sólidos en prácticamente todos los países, el hecho de que es el único lugar del mundo donde los parásitos todavía son susceptibles a la cloroquina –un medicamento extremadamente seguro y eficaz–, y una experiencia acumulada que ha conseguido reducir la transmisión drásticamente en los últimos años.

Para seguir avanzando y lograr eliminar la malaria en la región son fundamentales un compromiso político fuerte, una financiación sólida y un aumento de la colaboración multisectorial Al mismo tiempo, existen diversas ventanas de oportunidad para sumar nuevos recursos económicos para la eliminación de la malaria. El Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, formalizó en 2014 una subvención regional de 10 millones de dólares destinada a eliminar la malaria de la región. Esto a su vez ha fortalecido las redes de cooperación regionales, particularmente el trabajo en malaria del Mecanismo de Coordinación Regional, dependiente del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana (COMISCA). Así mismo, como parte de esta nueva ola de esfuerzos, la Fundación Bill & Melinda Gates otorgó también en 2014 poco más de 1,5 millones de dólares a la Clinton Health Access Initiative (CHAI) con el fin de que proporcione apoyo técnico a los países de Mesoamérica, Haití y República Dominicana para la planificación de sus programas de eliminación de la malaria.

Las intervenciones antimaláricas son muy costo-eficaces y la inversión en ellas tiene uno de los rendimientos más altos en el campo de la salud pública. En los países donde la enfermedad es endémica, las actividades para reducir y eliminarla se consideran cada vez más como inversiones de gran repercusión que generan rendimientos considerables para la salud pública, ayudan a mitigar la pobreza, mejoran la equidad y contribuyen al desarrollo general.

En  definitiva, para seguir avanzando y lograr eliminar la malaria en la región son fundamentales un compromiso político fuerte, una financiación sólida y un aumento de la colaboración multisectorial.

A pesar de los alentadores avances de los últimos años y de las circunstancias favorables que se presentan, es difícil generar interés político en el tema cuando se hace frente a otros graves problemas de salud, como las epidemias recientes de dengue y chikunguña. Además, socialmente Centroamérica presenta otros problemas que suponen un gran desafío para el desarrollo de la zona. Aun así, la eliminación de la malaria debería asentarse como una prioridad estratégica en la región, pues constituye una oportunidad histórica que deberíamos aprovechar.



[1] Resolución WHA58.2 sobre control del paludismo(OMS).

Nuestra presencia global

  • Marruecos

    Marruecos

    Mejoramos la salud materna, neonatal y reproductiva a través de la investigación y de la formación.

  • Bolivia

    Bolivia

    Luchamos contra la enfermedad de Chagas.

  • Mozambique

    Mozambique

    Colaboramos con el CISM para mejorar la salud y desarrollar las capacidades de investigación.

Mantente informado

Recibe nuestro boletín

Últimos números

WHO Collaborating Centre for Malaria Control, Elimination and Eradication

Conoce a nuestros expertos

Las personas que integran ISGlobal persiguen ideas innovadoras con total independencia

Ver más vídeos

Inscríbete en nuestros cursos

Síguenos

 

Facebook

 
 
 

Twitter

   

Vimeo