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Ayudar a Venezuela a recuperarse: el papel de la salud global durante y más allá de la emergencia

29.6.2026
Ayudar a Venezuela a recuperarse
Foto: Loredana Zamudio y Omar Ponceleon

Tras dos de los terremotos más mortíferos de la historia reciente de Venezuela, el médico Juan Carlos Gabaldon explica por qué el apoyo internacional es vital para la recuperación.

 

Tiempo de lectura: 6 minutos

 

El 25 de junio me desperté con decenas de mensajes de WhatsApp. Pensé que eran amigos que me felicitaban por mi cumpleaños. No fue el caso. Los mensajes eran de personas que querían saber si mi familia y mis seres queridos estaban bien. Como supe rápidamente, la noche anterior, a las 18:04 hora local, y con 38 segundos de diferencia, dos de los terremotos más potentes registrados en los últimos cien años en Venezuela habían sacudido el país.

Mi familia estaba bien. Mérida, la ciudad de donde vengo, se salvó de los daños. Sin embargo, gran parte de la costa noroeste del país se vio afectada, y el grueso de la destrucción se concentró en la capital, Caracas, y en la cercana ciudad portuaria de La Guaira.

En el momento de escribir estas líneas, al menos 1.450 personas han muerto, entre ellas 17 ciudadanos españoles, mientras que más de 3.000 han resultado heridas. Más de 46.000 personas siguen desaparecidas y se espera que la cifra de muertos aumente a medida que continúan las operaciones de rescate. La ayuda internacional y las donaciones están resultando esenciales para apoyar la respuesta sobre el terreno.

Trágicamente poco preparados

Tras más de dos décadas de crisis política, social y económica, Venezuela no estaba lista para responder a un desastre de esta magnitud. Las razones de esta situación son complejas y van mucho más allá del alcance de este artículo. No obstante, la escasa preparación del país ha quedado al descubierto por la lenta e insuficiente respuesta de las autoridades venezolanas. Inmediatamente después de los terremotos, las personas supervivientes dependieron en gran medida de grupos de voluntarios, cuerpos de bomberos locales y vecinos, muchos de los cuales buscaron entre los escombros con sus propias manos y con escaso o ningún equipo especializado.

Las operaciones de rescate a gran escala no comenzaron hasta que llegaron los equipos internacionales, unas 48 horas después de los seísmos. Desde entonces, ese apoyo ha sido sustancial, con más de 2.200 rescatistas de 27 países desplegados en las zonas afectadas. Su labor está resultando indispensable para localizar a los supervivientes y, con toda seguridad, tendrá que continuar durante los próximos días y semanas si se quiere seguir avanzando.

Cómo ayudar

Se han establecido centros de recogida en todo el mundo, incluidos varios en Barcelona. Sin embargo, las contribuciones financieras siguen siendo la forma más directa y eficaz de ayudar, ya que los envíos de suministros suelen enfrentarse a cuellos de botella logísticos y a importantes retos de distribución.

Campus Clínic Solidari, una iniciativa conjunta en la que participan varias instituciones, entre ellas el Hospital Clínic Barcelona e ISGlobal, está coordinando una campaña de este tipo, en contacto directo con los equipos desplegados en Venezuela para identificar las necesidades prioritarias y garantizar que los recursos se asignen de forma eficaz. Además, en Caracas Chronicles, un medio de comunicación independiente especializado en la cobertura de Venezuela desde 2002, se puede encontrar una lista de otras campañas de recaudación de fondos verificadas.

Apoya a Venezuela. Campaña de Campus Clínic Solidari

Más allá de la ayuda de emergencia

Más allá de las donaciones de emergencia, la comunidad científica internacional también tiene un papel importante que desempeñar en el apoyo a la recuperación de Venezuela. Incluso antes de los terremotos, el país se enfrentaba a profundos retos en la prestación de servicios públicos esenciales, como la electricidad, el acceso a agua potable, la atención sanitaria y el control de enfermedades transmisibles.

Desde al menos 2016, las Naciones Unidas han clasificado a Venezuela en situación de Emergencia Humanitaria Compleja (EHC): una crisis prolongada que ha desbordado la capacidad del Estado para ejercer sus funciones esenciales. Al mismo tiempo, años de colapso económico, represión política y persecución han provocado un éxodo sostenido de profesionales científicos, técnicos y sanitarios, lo que ha debilitado gravemente la capacidad institucional del país.

Estos retos estructurales harán que la reconstrucción sea considerablemente más difícil en los próximos años. También pondrán a prueba la voluntad y la capacidad de las agencias de financiación, las organizaciones multilaterales y la comunidad científica internacional para apoyar soluciones a largo plazo a los numerosos problemas que Venezuela ya afrontaba antes del desastre, y que los terremotos ahora han empeorado drásticamente.

En un momento en el que los presupuestos mundiales destinados a la ayuda humanitaria se enfrentan a presiones financieras e incertidumbre sin precedentes, Venezuela pone de manifiesto lo mucho que está en juego.

Ese reto requerirá una inversión sostenida tanto en infraestructuras como en investigación científica dentro de Venezuela. Esto debería incluir la formación de profesionales médicos y científicos locales, la modernización de los sistemas de vigilancia epidemiológica y el fortalecimiento de las redes de atención primaria. Igualmente importante es mantener el apoyo a los programas que ya operan en el país, incluidos los liderados por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria y Médicos Sin Fronteras. La financiación continua será esencial para preservar los avances recientes en el control de enfermedades infecciosas como la malaria, minimizando al mismo tiempo las perturbaciones que los terremotos puedan causar a las ONG locales y a las instituciones públicas.

En última instancia, sin embargo, la recuperación a largo plazo también dependerá de la consolidación de instituciones públicas transparentes, responsables y eficaces, capaces de aplicar estas reformas. Por ello, apoyar las condiciones para una transición democrática pacífica y ordenada es inseparable de apoyar la salud y el desarrollo a largo plazo del país. Las instituciones de salud global no pueden permanecer indiferentes ante este contexto más amplio.

Un duro recordatorio

Los terremotos son un duro recordatorio no solo de las devastadoras consecuencias de la fragilidad institucional y de años de falta de inversión, sino también del valor indispensable de la solidaridad internacional. En un momento en el que los presupuestos mundiales destinados a la ayuda humanitaria se enfrentan a presiones financieras e incertidumbre sin precedentes, Venezuela pone de manifiesto lo mucho que está en juego..

La cooperación internacional está salvando vidas en Venezuela hoy en día. Como miembros de la comunidad científica y de la salud global, tenemos la responsabilidad de contribuir a garantizar que siga siendo así, tanto en la respuesta inmediata como a través del largo proceso de recuperación que vendrá después.

Juan Carlos Gabaldon es un médico y parasitólogo venezolano afincado en Barcelona. Su trabajo se centra principalmente en comprender la patogénesis de la enfermedad de Chagas. Anteriormente ha estudiado la epidemiología de la malaria en el sur de Venezuela.