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Grupo de Seguimiento Científico de la COVID-19: tras dos años y medio intensos, es hora de hacer balance

21.4.2023
Balance GCMSC

¿Puede haber algo positivo en una pandemia? Los miembros del Grupo de seguimiento científico de la COVID-19 (GCMSC) opinamos que sí. Este texto lo hemos elaborado entre todos.

 

En septiembre de 2020, impulsados por la Dirección de ISGlobal y el Colegio de Médicos de Barcelona, ocho médicos y médicas de diferentes especialidades y dos biólogas formamos el GCMSC. Nuestro objetivo era identificar temas de particular interés para la salud pública y que requerían una reflexión profunda, para dar respuestas basadas en la mejor evidencia científica disponible. Desde entonces nos hemos reunido regularmente (¡siempre a través de nuestras pantallas) y hemos producido una serie de documentos (16 informes o comunicados a día de hoy) que se han publicado abiertamente en la web de ISGlobal y se han distribuido a los órganos de decisión del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya.

Al entrar en la primavera del 2023, el escenario dista mucho de ser el que vivimos en 2020 y 2021. A pesar de que la COVID-19 sigue circulando y la infección ha dejado una huella irreparable en no pocas personas, ya no estamos en situación de emergencia. En las últimas reuniones del grupo, como en una tertulia de café, hemos empezado a identificar lo aprendido durante este tiempo histórico, impactante y doloroso. ¿Hay algo que se pueda extraer de positivo? Con esta idea, cada uno de nosotros ha hecho una valoración de las experiencias vividas, tanto en el grupo como en el ámbito local.

 

La emoción del agradecimiento social

Josep Maria Miró es consultor sénior de enfermedades infecciosas del Hospital Clínic-IDIBAPS, catedrático de Medicina de la Universitat de Barcelona. Vicepresidente del GCMSC y presidente del Comité de Tratamiento de la COVID-19 del CatSalut.

Miró recuerda la incertidumbre de enfrentarse a un reto desconocido, el trabajo en equipo y los riesgos personales de exponerse a un virus que no tenía tratamiento conocido y causaba una elevada morbilidad y mortalidad, sobre todo en personas de edad avanzada. Algo especialmente emocionante fue “el fenómeno de agradecimiento social hacia los y las profesionales de la salud, como no había ocurrido nunca y como creo que no se volverá a repetir.” Miró recuerda el gran reto de identificar los avances médicos reales para aplicarlos a la comunidad con más beneficio que riesgo. Al igual que todos los miembros del GCMSC, valora muy especialmente la capacidad técnica para desarrollar vacunas frente al SARS-CoV-2 en tan poco tiempo. Las vacunas se mostraron seguras y eficaces para su implementación a nivel global, “hecho que ha cambiado el curso de la pandemia y ha permitido que volvamos a una nueva normalidad”.

Las mascarillas deberían quedarse

Mireia Sans es médica de familia y directora asistencial en el CAP Borrell, CAPSBE, de la ciudad de Barcelona.

Sans recuerda los sentimientos negativos en la primera etapa: incertidumbre, incredulidad, miedo, preocupación, desbordamiento, soledad, aislamiento, cansancio, desilusión, invisibilidad de la atención primaria… Sentimientos que fueron superados por la capacidad de adaptación, el compromiso profesional, el esfuerzo constante, el compañerismo, el profesionalismo y la solidaridad, “recuperando poco a poco la esencia y los valores de nuestra profesión”. A nivel directivo, Sans destaca la gran capacidad de trabajo, creatividad y liderazgo para atender a pacientes con y sin COVID-19, realizar visitas telemáticas, organizar cribajes masivos, controlar escuelas y residencias o incorporar y formar a nuevos profesionales. Recuerda también los retos de volver a una normalidad que en realidad no era del todo normal, y de compaginar el reinicio de la actividad asistencial presencial con la no presencial. Espera que entre los legados de la COVID-19 se encuentren las mascarillas, llegadas para, ojalá, quedarse. También que se mantengan las vacunas como medida de prevención.

La salud digital se ha acelerado

Carles Brotons es médico de atención primaria en el EAP Sardenya de la ciudad de Barcelona.

Brotons se suma a lo anterior y comenta que ha habido una aceleración sin precedentes en el ámbito de la salud digital. Por ejemplo, la utilización masiva de herramientas como “La Meva Salut” en Catalunya o la atención telemática que evitó en su día que el sistema sufriera un colapso, y la digitalización de muchos procesos asistenciales. Brotons también recuerda el aprendizaje acelerado del uso de la ecografía pulmonar en el ámbito de la atención primaria para detectar lesiones incipientes y derivar rápidamente el paciente al hospital. Coincide con Sans en que el reto actual es brindar atención a los pacientes con COVID-19 persistente y potenciar la coordinación asistencial y la investigación en este campo con los y las especialistas del hospital.

La colaboración entre diferentes disciplinas

Julià Blanco es bioquímico e inmunólogo en IrsiCaixa-IGHTP.

Blanco subraya tres palabras del GCMSC que “definen nuestra labor y nuestra aportación a la pandemia: colaborativo, multidisciplinar y científico”. Destaca que, desde el rincón más pequeño del más remoto laboratorio del mundo, toda la comunidad científica ha trabajado para buscar respuestas a la COVID-19. Como investigador, “he sentido la angustia, a veces, de tener que comunicar certezas que no tenía, pero gracias el enorme esfuerzo realizado por la comunidad científica, entre todos, hemos contribuido positivamente a la respuesta a la pandemia”.

El valor del trabajo en equipo

Magda Campins es epidemióloga en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Campins opina que la pandemia de COVID-19 ha sido, sin duda alguna, la peor crisis sanitaria del siglo XXI. “El sentimiento general de los y las profesionales que trabajábamos en el ámbito hospitalario fue de gran ansiedad e impotencia en los momentos iniciales, ya que necesitábamos dar una respuesta a la comunidad y pasar a la acción con propuestas directas”. La capacidad de autogestión y la implicación de todos los centros, tanto públicos como privados, permitió responder con agilidad a la gran demanda asistencial que aumentaba día tras día. “El trabajo en equipo ha sido para mí uno de los aspectos que más valoro de esta pandemia. La puesta en marcha de grupos como el GCMSC y el Comité Científico Asesor de la COVID-19 de Catalunya nos han permitido compartir conocimientos, reflexiones y elaborar documentos de posicionamiento o de consenso que pienso que han sido de ayuda para la toma de decisiones a lo largo de la pandemia, así como también para muchos ciudadanos y ciudadanas”.

La ciencia no tiene respuestas inmediatas para todo

Quique Bassat es pediatra. Investigador ICREA en ISGlobal.

Bassat destaca la labor de comunicación de los científicos y científicas a la hora de explicar en tiempo real lo que estaba ocurriendo. Nunca hasta ahora el debate científico había ocupado espacios en horario de máxima audiencia ¡ni durante tanto tiempo! “Que las y los científicos hayamos sido consultados para opinar y evaluar críticamente las políticas de salud y decisiones que se estaban tomando es una muestra de madurez social y política, y una normalización de que la ciencia puede y debe contribuir en la toma de decisiones.” Se ha normalizado también el hecho de que la ciencia no tiene respuestas inmediatas para todo, y que en muchos casos una respuesta de “no lo sabemos” es válida y necesaria para establecer nuevas hipótesis. Sin ello, en unos tiempos donde el negacionismo y la charlatanería están más presentes que nunca, “corremos el riesgo que la toma de decisiones se vea influenciada por aquellos que no tienen las credenciales necesarias para ser escuchados”.

Hay que acortar la distancia entre ciencia y sociedad

Juana Díez es viróloga de la Universitat Pompeu Fabra.

Díez insiste en la importancia de la comunicación. “La pandemia me ha hecho ser más consciente de la necesidad de seguir acercando y explicando la ciencia y el método científico a la sociedad”. La difusión de bulos y posturas negacionistas en la pandemia se alimentan de esta distancia ciencia-sociedad. Espera que otra de las lecciones de la pandemia sea preparar planes a nivel global que permitan un reparto más equitativo de las vacunas entre los diferentes países en futuras emergencias sanitarias.

Decisiones que aporten más beneficios que daños

Adelaida Sarukhan es inmunóloga y redactora científica en ISGlobal.

Sarukhan recuerda que el GCMSC nació en un momento en que el mundo seguía semiconfinado, pero la ciencia sobre la COVID-19 avanzaba a un ritmo vertiginoso. El objetivo era revisar el conocimiento que se iba generando, analizarlo desde diferentes perspectivas y comunicarlo de manera clara y concisa para guiar la toma de decisiones. “Es difícil medir el impacto real de nuestro trabajo, pero los documentos del GCMSC se han descargado 56.000 veces y se han mencionado en muchos medios.” En todo caso, esta experiencia le deja dos lecciones. Primero, que “nuestro papel como grupo es aportar la mejor evidencia científica, pero la toma de decisiones debe también integrar factores sociales y económicos para que el resultado final aporte más beneficios que daños”. La segunda lección es que se puede trabajar magníficamente en un grupo diverso cuando hay respeto, rigor y voluntad de contribuir al bien común, dejando de lado intereses personales.

Menos solos en momentos muy difíciles

Silvia de Sanjosé es epidemióloga en ISGlobal. Presidenta del GCMSC.

Sanjosé cree que la confluencia de profesionales que analizan el problema, en este caso la COVID-19, desde ángulos diferentes, pero con un mismo rigor científico, es la mejor manera de contribuir a la toma de decisiones. “Como grupo nos hemos fortalecido, y hemos podido ahondar conjuntamente en las causas de la COVID-19 y cómo mitigar sus daños. Me siento orgullosa de ser parte del GCMSC por todo lo aprendido y también por ser un ejemplo de colaboración científica cuando más se necesitaba.” Lo que más me ha impactado en este tiempo ha sido vivir la obtención de vacunas contra la COVID-19 en un tiempo récord y compartir y analizar su impacto en nuestra población con el GCMSC.

A nivel global, todos los miembros coincidimos en destacar la llegada de las vacunas, un gran hito de la ciencia y el momento más esperado. Alegría inmensa, euforia, emoción, abrazos compartidos son los sentimientos que mejor definen el inicio de la campaña de vacunación.

A nivel personal, la participación en el GCMSC ha sido una experiencia que todos los y las firmantes valoramos como altamente positiva y que nos ha permitido estar menos solos en momentos muy difíciles.

 

Miembros del GCMSC: Julià Blanco, Adelaida Sarukhan, Juana Díez, Quique Bassat, Magda Campins, Robert Guerri, Carles Brotons, Mireia Sans, Josep M Miro, Silvia de Sanjosé.