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¿Cómo reducir la dosis de radiación que recibe la población infantil en pruebas médicas?

03.2.2023
How to Lower Exposure of Children to Ionising Radiation
Foto: Ariadna Creus y Ángel García (Banco de Imágenes Enfermeras) - SJD Pediatric Cancer Center Barcelona

Existen muchas estrategias para reducir la dosis de radiación que reciben los niños y niñas en las pruebas de diagnóstico por imagen. Lo fundamental es garantizar que los beneficios de las pruebas superan con creces al riesgo que conllevan.

 

El uso de la radiación en el diagnóstico por imagen pediátrico está salvando vidas; su valor clínico en el diagnóstico de enfermedades y lesiones pediátricas resulta incuestionable y los avances en radioterapia han dado lugar a importantes mejoras en la supervivencia a largo plazo de los pacientes pediátricos.

Sin embargo, estas técnicas se han convertido en la mayor fuente de radiación ionizante (aquella radiación con suficiente energía para romper enlaces químicos y causar daños en las células) a las que se expone el ser humano, sobre todo la tomografía axial computarizada o TAC. Dado que la exposición a la radiación está potencialmente asociada a un mayor riesgo de cáncer y enfermedades no cancerosas, es esencial evalua sus efectos sobre la salud a largo plazo, más aún en la población pediátrica, ya que las niñas y niños tienen una esperanza de vida larga y son más sensibles al desarrollo de ciertos cánceres.

Las técnicas de diagnóstico por imagen proporcionan información muy importante que permite al personal sanitario tomar decisiones informadas sobre el cuidado de un niño o niña y pueden salvar vidas

El riesgo de la radiación para la salud

El riesgo que supone para la salud la radiación de las pruebas médicas ha sido objeto de numerosas investigaciones. Los primeros resultados del gran estudio EPI-CT, que ha incluido a cerca de 1 millón de pacientes jóvenes sometidos a TAC en nueve países europeos, han aportado nuevas pruebas sobre un ligero aumento del riesgo de cáncer cerebral tras la exposición a dosis bajas de radiación. Son resultados que refuerzan los de estudios de cohortes anteriores que investigaban los efectos cancerígenos de la exposición a radiaciones ionizantes en la infancia y la adolescencia con los TAC.

La radiación de una sola prueba puede ser baja, pero los pacientes pediátricos suelen someterse a exámenes repetidos a lo largo del tiempo, lo que podría dar lugar a dosis acumuladas relativamente altas, dependiendo de sus condiciones de salud. Para garantizar que los beneficios superan con creces los riesgos de la radiación, estos procedimientos deben prescribirse y realizarse adecuadamente.

Existen numerosas estrategias para reducir la dosis y el riesgo en el diagnóstico por imagen pediátrico sin comprometer la calidad diagnóstica

Medidas para reducir la dosis de radiación que reciben los niños y niñas

Casi siempre se pueden tomar medidas para reducir la dosis de radiación que reciben las niñas y niños sin comprometer la calidad de la imagen ni su interpretaciónLa dosis de radiación puede ajustarse en función del procedimiento y del detalle de las imágenes necesarias para realizar el diagnóstico, teniendo en cuenta el tamaño del paciente. Para lograr una imagen aceptable en los niños más pequeños, se requieren niveles más bajos de radiación.

La protección radiológica se basa en dos principios fundamentales: justificación y optimización.

El principio de justificación

El principio de justificación se aplica a tres niveles:

  1. Se acepta el uso adecuado de la radiación en el ámbito médico ya que supone más beneficios que perjuicios.
  2. Un procedimiento específico está justificado para pacientes que presentan síntomas relevantes o con riesgo de desarrollar una enfermedad que puede detectarse y tratarse.
  3. La aplicación de un procedimiento específico a un paciente en concreto está justificada si se considera que dicha aplicación le va a resultar más beneficiosa que perjudicial.

Existen numerosas estrategias para reducir la dosis y el riesgo en el diagnóstico por imagen pediátrico sin comprometer la calidad diagnóstica

Cuando sea apropiado y esté disponible, es preferible utilizar métodos de diagnóstico por imagen que no utilicen radiaciones ionizantes, por ejemplo, la ecografía (ultrasonidos) o la resonancia magnética (radiofrecuencia y ondas electromagnéticas), sobre todo en población infantil.

La forma más eficaz de reducir la dosis de radiación asociada al radiodiagnóstico pediátrico es reducir el número de procedimientos o, preferiblemente, prescindir de aquellos que sean innecesarios o inadecuados.

La duplicación de pruebas de diagnóstico por imagen ya realizadas en otros centros sanitarios representa un porcentaje considerable de estas pruebas innecesarias. Para evitar esta repetición, debe recopilarse previamente información suficiente (incluidas imágenes e informes médicos) con suficiente detalle y ponerla a disposición del personal sanitario.

 

 

El médico o la médica de referencia debe plantearse una serie de preguntas al considerar un diagnóstico por imagen:

  1. ¿Ya se le ha hecho antes al paciente?
  2. ¿Lo necesito? ¿Influirá el resultado en la atención al paciente o reforzará la confianza en el diagnóstico?
  3. ¿Lo necesito ahora?
  4. ¿Es la mejor prueba clínica? ¿Existen otras alternativas?

 

El principio de optimización

Una vez tomada la decisión de realizar el procedimiento de obtención de imágenes pertinente, deben tenerse en cuenta los principios generales de optimización.El objetivo es administrar la dosis más baja de radiación que proporcione una imagen útil para el diagnóstico y que esté adecuada al peso y la edad del paciente o la paciente.

Para esto se cuenta con una seria de herramientas que proporcionan una indicación de la dosis esperada de radiación que recibe un paciente según su tamaño y el procedimiento realizado.

En conclusión, los beneficios de usar la radiación ionizante para el diagnóstico o tratamiento de enfermedades pediátricas superan con creces los riesgos asociados. Pero sabemos que el riesgo no es cero, por lo que es necesario justificar la necesidad de dichas pruebas y optimizar la dosis para lograr la calidad diagnóstica necesaria con la menor dosis posible.