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7 preguntas que hacerse antes de tomarse el próximo antibiótico

17.11.2023

Es importante ser muy cuidadoso con los antibióticos: para no perjudicar nuestra salud y para no contribuir a que cada vez resulten menos efectivos.

 

[Este texto lo han escrito conjuntamente Marina Tarrús, Victoria Ballén, Natalia Rosón y Sara Soto.]

1. ¿Puedo tomarme un antibiótico si creo que lo necesito, aunque no me lo haya recetado un médico o una médica?

No. Tiene que ser un médico o una médica quien lo decida, porque es quien tiene experiencia en salud e infecciones. Primero discernirá el tipo de infección que tienes (si es vírica o bacteriana, por ejemplo) y luego te recetará un tipo de tratamiento u otro. Recuerda que los antibióticos sólo son útiles ante infecciones bacterianas. Para que al personal médico le resulte más fácil el diagnóstico, existen guías producidas por equipos profesionales del ámbito sanitario que recogen los protocolos establecidos. Se distribuyen en las redes sanitarias autonómicas, nacionales e internacionales, como la red PROA, y permiten hacer un seguimiento del cuadro sintomatológico del paciente y tomar una decisión de cuál es el tratamiento más adecuado. Por ejemplo, ante una infección bacteriana leve se puede optar por recetar antiinflamatorios que reduzcan los síntomas y evitar así el uso de antibióticos. O se puede modificar el tratamiento varias veces según la respuesta inmunitaria del paciente.

 

 

2. ¿Puedo modificar por mi cuenta el tratamiento antibiótico si ya me encuentro mejor?

No, en ningún caso. No puedes espaciar las tomas ni abandonar el tratamiento por tu cuenta. Si te sientes mejor puede que sea porque los antibióticos están funcionando correctamente, pero es esencial que sigas la pauta antibiótica completa para asegurarte de que eliminas todas las bacterias que te están causando la infección. Así reducirás la posibilidad de desarrollar una infección causada por bacterias resistentes a los antibióticos que te estás tomando. De la misma manera, si al completar el ciclo de medicación no has mejorado, deberías programar una nueva consulta con tu médica o médico para que evalúe la situación y, si lo considera necesario, te ajuste el tratamiento antibiótico.

 

 

3. ¿Puedo aprovechar un antibiótico que me sobró de otra ocasión?

No deberíamos guardar las dosis de antibiótico que nos sobran cuando terminamos un tratamiento. Desde luego, no para automedicarnos ni para pasarlas a alguien de confianza que crea que las necesita. Siempre ha de ser un médico o una médica quien considere si es necesario tomar antibiótico y quien extienda la receta del tratamiento adecuado. Si la caja que te han dado lleva más dosis que las que te han recetado, cuando termines el tratamiento has de llevarla a una farmacia para depositarla en un contenedor blanco llamado “punto SIGRE”. Ahí puedes depositar cualquier tipo de medicamento que ya no necesites. De esta forma, además de cuidar tu salud, también estarás cuidando el medio ambiente, ya que estos medicamentos serán tratados adecuadamente y eliminados como medicación, lo que no pasa si los tiras en un contenedor convencional. A día de hoy, en España los antibióticos no se dosifican de forma personalizada, aunque se está trabajando para que sea así en un futuro. De modo que si te sobra antibiótico es por una cuestión de producción o logística, no tiene nada que ver con la pauta antibiótica o la cantidad de antibiótico que has de tomarte.

 

 

4. ¿Puedo tomarme un antibiótico caducado?

No te hará efecto. La fecha de caducidad establece que a partir del momento indicado los compuestos del medicamento están deteriorados y ya no actúan ante el microorganismo bacteriano. Puede deberse a que el principio activo ya no causa ningún efecto o a que sus conservantes se deterioran más rápidamente ante fluctuaciones de temperatura, luz o humedad, entre otros. En el peor de los casos, un antibiótico caducado puede causar una intoxicación. Siempre que enfermes y no consigas encontrarte mejor al cabo de unos días, acude a un profesional de la salud para que identifique tus síntomas y te recete el tratamiento adecuado. Si te han recetado antibióticos y conservas algunos en casa, pero caducados, llévalos a los puntos SIGRE de las farmacias y adquiere los que te han indicado. Recuerda que, si al terminar el tratamiento te sobran dosis, has de llevarlas también a un punto SIGRES.

 

 

5. ¿Puedo tomarme dos pastillas de antibiótico a la vez si se me ha olvidado tomar la última dosis?

Si te olvidas la dosis de un antibiótico, bajará el nivel de este antibiótico en tu cuerpo y las bacterias volverán a multiplicarse. Esto puede conducir a que las bacterias se vuelvan resistentes al antibiótico, lo que haría perder efectividad al tratamiento. Aun así, no es aconsejable tomar dos dosis a la vez ya que podría resultar tóxico. Lo mejor es que esperes a la siguiente toma. Un consejo útil: ponte una alarma para recordar cada toma. Esto es válido tanto para los antibióticos orales como para los tópicos: hay que seguir las dosis pautadas por el médico y no saltárselas ni parar el tratamiento aunque la infección parezca eliminada.

 

 

6. ¿Puedo mezclar el antibiótico con otros medicamentos?

Tienes que informar a tu médico de qué medicamentos estás tomando, porque los antibióticos pueden interactuar con, por ejemplo, algunos anticoagulantes y antiácidos, e incluso restar eficacia a las píldoras anticonceptivas.

 

7. ¿Puedo mezclar el antibiótico con alcohol?

Si vas a beber una cantidad moderada, el alcohol no afectará al antibiótico. Pero hay excepciones, como en el caso del Metronidazol, que si se mezcla con alcohol puede provocar efectos secundarios como taquicardia o bochornos.