La investigación que cura las desigualdades

La investigación que cura las desigualdades

16.10.2014

“Cuando se trata de enfermedades infecciosas, las desigualdades en salud se cobran millones de vidas”, dijo hace unos días Elisa López, investigadora en el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (Mozambique). Desde esta organización aliada de ISGlobal en la lucha contra las enfermedades “de los pobres” —como la malaria y la tuberculosis— ,ella es testigo de trinchera del modo en que la ciencia ha contribuido a la consecución de milagros, algunos tan inolvidables como reducir a la mitad en tan solo una década el número de niños mozambiqueños que mueren antes de cumplir los cinco años.

¿Qué determina el modelo de innovación y acceso a medicamentos, las necesidades de quienes consumen los medicamentos o los beneficios de quienes los producen?

La investigación sobre malaria, SIDA y tuberculosis se ha beneficiado en los últimos años del esfuerzo en la colaboración entre actores públicos y privados. Pero la innovación que necesitan los enfermos pobres no ha dejado nunca de ser una carrera de obstáculos en la que el desinterés y la falta de recursos se unen a las dificultades propias de la investigación científica. Trece años después de que el informe de MSF Fatal Imbalance denunciase los efectos del sistema de propiedad intelectual en el acceso a medicamentos esenciales, la pregunta sigue siendo relevante: ¿qué determina el modelo de innovación y acceso a medicamentos, las necesidades de quienes consumen los medicamentos o los beneficios de quienes los producen? Al fin y al cabo, el ébola ha demostrado recientemente que solo el miedo de los países ricos al contagio ha resucitado el interés por una vacuna enterrada durante treinta años en laboratorios sin recursos.

Hoy es más necesario que nunca invertir en investigación que cura las desigualdades, la ciencia que inocula contra el riesgo de nacer en desiertos sanitarios. El ébola, como tantas otras enfermedades de ‘pacientes olvidados’ muestra la importancia de “una investigación de terreno, de mangas remangadas, allí donde se necesita”, una investigación imbricada en los sistemas de salud de los propios países pobres. “Pensar en global y actuar en local”. Elisa López defiende con pasión en este reciente TEDx su vocación por “la investigación que cambia el mundo”. Escúchenla con atención.