¡<i>Khanimambo</i>, Mozambique! 25 años de <i>confusões</i>, retos y vivencias compartidas

¡Khanimambo, Mozambique! 25 años de confusões, retos y vivencias compartidas

10.9.2021
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Foto: Personal del Centro de Investigaçao em Saúde de Manhiça (CISM), Mozambique.

[Este texto está escrito por Gonzalo Vicente, administrador del Centro de Investigaçao em Saúde de Manhiça (CISM) de 2002 a 2004 y gerente de ISGlobal desde 2011, y por Delino Nhalungo, director administrativo de la Fundación Manhiça entre 2008 y 2021. Forma parte de una serie de artículos para conmemorar el 25º aniversario del CISM].

 

Si algo nos ha unido a las muchísimas personas que hemos contribuido a hacer realidad el Centro de Investigaçao em Saúde de Manhiça (CISM) ha sido el término “confusão”. Para los que no lo conozcan, confusão puede ser absolutamente cualquier cosa: “no encuentro el boli que acabo de dejar no sé dónde: vaya confusão”. Hay un atasco monumental para entrar en Maputo: “vaya confusão”. Se acaba de ir la electricidad y tenemos 30 congeladores de -80º a la deriva: “vaya confusão”. Lleva lloviendo una semana y hay inundaciones en todo el distrito: “vaya confusão”.

A lo largo de estos 25 años, el CISM se ha configurado a partir de la capacidad de superar continuos desafíos y todo tipo de confusões. Personas mozambiqueñas y españolas hemos ido de la mano superando las dificultades de cada momento. Desde mantener operativos unos laboratorios de investigación en una zona semirural en África, hasta conseguir personal técnico y de soporte que se desplace al centro, el CISM se ha construido sobre un continuo esfuerzo en la superación de contratiempos y obstáculos.

A lo largo de estos 25 años, el CISM se ha configurado a partir de la capacidad de superar continuos desafíos y todo tipo de confusões

En el momento de celebrar los 25 años de existencia del Centro de Investigação em Saúde de Manhiça (CISM), una lectura de las entradas publicadas previamente en este blog nos recuerdan desde diferentes ángulos los éxitos y también los retos del proyecto. Ahora, ponemos el foco en todas aquellas personas que han dedicado su tiempo a la administración y gestión del centro, sin las cuales todos estos logros no hubieran sido posibles.

 

Queremos dedicar este texto al ingrediente principal de cualquier proyecto o institución: su componente humano. Durante estos 25 años, decenas de personas de diferentes edades, profesiones y nacionalidades, provenientes de culturas muy diferentes, se han implicado en hacerlo posible.

Queremos dedicar este texto al ingrediente principal de cualquier proyecto o institución: su componente humano

La transformación de lo que era un proyecto de cooperación al desarrollo entre dos países hace 25 años en una institución mozambiqueña con personalidad jurídica propia y liderada por personal mozambiqueño ha sido una aventura y todo un reto compartido. El CISM es un ejemplo de cómo trabajar juntas personas de diferentes culturas y religiones. Y avanzar en el clima de armonía partiendo de una realidad profundamente multicultural es uno de los grandes retos del CISM y una de sus contribuciones a un mundo mejor. Tendríamos cientos de anécdotas para contar sobre la convivencia de personas españolas y mozambiqueñas, pero eso lo dejaremos para otro día.

 

Aunque pueda parecer una perogrullada, es evidente que dos centros de la envergadura del CISM e ISGlobal ­–con un presupuesto anual (entre ambas) cercano a los 50 millones de euros anuales y más de 1.000 personas trabajadoras­– plantean un enorme reto de gestión. Durante todos estos años han sido cientos los proyectos colaborativos que han tenido lugar de manera satisfactoria en un entorno cooperativo, con personal investigador de países y culturas diferentes. Nuestro reconocimiento y agradecimiento a todas ellas.

La transformación de lo que era un proyecto de cooperación al desarrollo entre dos países hace 25 años en una institución mozambiqueña con personalidad jurídica propia y liderada por personal mozambiqueño ha sido una aventura y todo un reto compartido

Queremos poner en relieve la importancia que tiene en este proyecto compartido el componente de aprendizaje cultural y vivencial y que se manifiesta de manera especial entre el personal expatriado. Durante todos estos años, han sido decenas de personas las que se han desplazado a Manhiça, solos o en familia, por periodos tanto cortos como largos. Personas que inevitablemente se han transformado durante el tiempo que han vivido en Mozambique.

 

Las personas que han regresado tras la estancia en África son siempre distintas de las que se fueron. África te cambia para siempre, en valores, prioridades y en la manera de ver y entender el mundo. Y esta capacidad transformadora de personas, que continúa hoy en día –una media de 30 personas al año se desplaza de Barcelona a Manhiça– es un gran activo para ambas instituciones, y una nueva medida del éxito del proyecto de cooperación que se planteó hace 25 años.

Las personas que han regresado tras la estancia en África son siempre distintas de las que se fueron

Y no son solo las personas las que se transforman cuando vuelven de África, también lo hacen indirectamente las instituciones. ¿Qué son las instituciones sino las personas que la componen? En la sala de reuniones de dirección de ISGlobal, y en muchas presentaciones de nuestro centro podemos leer el proverbio africano: "Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado”. El espíritu cooperativo que subyace en la colaboración entre Barcelona y Manhiça ha calado en la idiosincrasia de la organización, que hoy en día abarca mucho más que las actividades que se desarrollan en Mozambique. Las personas pasan y, por definición, son finitas, pero las instituciones continúan, encontrando nuevos liderazgos y adaptándose a las nuevas realidades.

 

Es una responsabilidad compartida por todas las instituciones que han hecho posible que el CISM exista que se mantenga el compromiso para que el centro continúe y pueda celebrar muchos más aniversarios. Quisiéramos agradecer en especial a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dado que su apoyo constante en el tiempo ha sido y sigue siendo imprescindible para hacer posible esta realidad.

Debemos sentirnos colectivamente orgullosos de lo conseguido en estos 25 años. A todas las personas que lo habéis hecho posible, españolas y mozambiqueñas, no citamos nombres por que no terminaríamos nunca, ¡khanimambo!