Investigación, Planificación urbana, medio ambiente y salud

Un primer informe de la Organización Meteorológica Mundial no encuentra pruebas sólidas del impacto meteorológico o de la calidad del aire en la transmisión del SARS-CoV-2

Aunque la transmisión puede volverse estacional, la OMM advierte que el aumento de las temperaturas por la llegada de la primavera en el hemisferio norte no debería implicar un relajamiento de medidas

18.03.2021
ISGlobal WMO impacto meterologico COVID
Foto: Madrid. Victoriano Izquierdo / Unsplash

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido su primer informe sobre el impacto de los factores meteorológicos y la calidad del aire en la pandemia de COVID-19. El documento ha sido elaborado por un grupo formado por 16 personas expertas en ciencias de la tierra, ciencias médicas y salud pública, entre las cuales figura Xavier Rodó, jefe del programa de Clima y Salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”. El informe de la OMM, entidad de las Naciones Unidas dedicada a la meteorología, el clima y el agua, advierte que las condiciones climáticas, incluido el aumento de las temperaturas por la llegada de la primavera en el hemisferio norte, no deberían implicar una relajación de las medidas para detener la propagación del virus.

“Los estudios epidemiológicos de la COVID-19 llevados a cabo hasta la fecha han ofrecido resultados diferentes sobre la sensibilidad meteorológica del virus y la enfermedad”, dice Rodó.

La dinámica de la transmisión de la COVID-19 durante el 2020 y principios del 2021 parece haber estado influenciada sobre todo por las intervenciones gubernamentales como la obligatoriedad de llevar mascarilla o las restricciones de movilidad más que por factores meteorológicos, según el equipo de trabajo de la OMM. Otros factores relevantes incluyen cambios en el comportamiento humano y la demografía de las poblaciones afectadas y, más recientemente, las mutaciones del virus.

“Por el momento, la evidencia no respalda que los factores meteorológicos y de calidad del aire sirvan de base para que los gobiernos relajen sus intervenciones destinadas a reducir la transmisión”, afirma el copresidente del equipo de trabajo, el Dr. Ben Zaitchik, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad Johns Hopkins (EE. UU.). “Durante el primer año de pandemia hemos visto olas de infección en estaciones cálidas y regiones cálidas, y no hay evidencia de que esto no pueda volver a suceder.”

El informe del equipo de trabajo resume los hallazgos clave publicados hasta la primera semana de enero del 2021. Por lo tanto, no incluye la literatura revisada por pares relativa a la influencia de los factores meteorológicos y de calidad del aire en la transmisión de las nuevas variantes del SARS-CoV-2 o en la gravedad de las infecciones causadas por estas nuevas variantes.

El informe analiza el papel potencial de la estacionalidad. Las infecciones virales respiratorias suelen mostrar algún tipo de estacionalidad, como el pico del otoño-invierno para la gripe y los coronavirus que causan el resfriado en climas templados. “Esto ha alimentado las expectativas de que, si persiste durante muchos años, la COVID-19 se convertiría en una enfermedad fuertemente estacional”, dice Rodó.

“Los mecanismos subyacentes en la estacionalidad de las infecciones virales respiratorias aún no se comprenden bien. Podrían combinarse impactos directos en la supervivencia del virus, impactos en la resistencia humana a la infección y la influencia indirecta del clima y la estación a través de cambios en el comportamiento humano”, dice el resumen ejecutivo del informe.

“Los estudios de laboratorio del SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, han brindado alguna evidencia de que el virus sobrevive más tiempo en condiciones frías, secas y de baja radiación ultravioleta. Sin embargo, estos estudios aún no han indicado si las condiciones meteorológicas directas sobre el virus ejercen una influencia significativa en las tasas de transmisión en condiciones reales”, según el resumen ejecutivo.

La evidencia sobre la influencia de los factores de la calidad del aire aún no es concluyente. Existe alguna prueba preliminar de que la mala calidad del aire aumenta las tasas de mortalidad por COVID-19, pero no de que la contaminación afecte directamente a la transmisión aérea del SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, según el equipo de trabajo.

 

Ejemplos de mecanismos propuestos a través de los cuales los factores meteorológicos y de calidad del aire influencian las infecciones virales respiratorias.

 

El informe se centra en la meteorología exterior y las condiciones de la calidad del aire y no aborda los detalles de la circulación del aire interior.

El equipo de trabajo interdisciplinario e internacional de la OMM fue establecido por la Junta de Investigación del organismo para que elaborara un resumen rápido de los conocimientos disponibles sobre las posibles influencias meteorológicas y de la calidad del aire en la dinámica de la COVID-19 , dado el asombroso número de artículos y preimpresiones relacionados con el tema.

En el futuro este equipo de trabajo actualizará la evidencia científica, e identificará y promocionará cuestiones de investigación prioritarias, así como objetivos y prioridades para la inversión en la investigación del nexo existente entre la pandemia y la meteorología, el clima y la calidad del aire.

El equipo de trabajo de la OMM también asesorará e informará sobre buenas prácticas y los estándares mínimos para métodos de modelaje integrado de enfermedades infecciosas que tengan en cuenta los determinantes ambientales. Asimismo, recomendará considerar la relación entre el coronavirus, el clima, el tiempo y la calidad del aire en futuras investigaciones e informaciones de la OMM.

Miembros del equipo de trabajo:

Rosa Barciela, UK Met Office, Exeter, Reino Unido

Emily YY Chan, The Jockey Club School of Public Health and Primary Care, Hong Kong, China

David Farrell, Caribbean Institute for Meteorology and Hydrology, Bridgetown, Barbados

Yun Gao, Academia China de Ciencia Meteorológica, Agencia China de Meteorología, Pekín, China

Ken Takahashi Guevara, Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), Lima, Perú

Sophie Gumy, Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza

Masahiro Hashizume, Graduate School of Medicine, Universidad de Tokyo, Tokyo, Japón

Rachel Lowe, London School of Hygiene and Tropical Medicine, Londres, Reino Unido

Nick H. Ogden, Public Health Agency of Canada, Guelph, Ontario, Canadá

Judy Omumbo, African Academy of Sciences, Nairobi, Kenya

Vincent-Henri Peuch, Director del Servicio de Monitoreo de Atmósfera Copérnico (CAMS) y Subdirector del Departamento de Copérnico en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF)

Xavier Rodó, Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), España .

Paulo Saldiva, Universidad de Sao Paulo, Facultad de Medicina (FMUSP), Sao Paulo, Brasil

Juli Trtanj, NOAA Climate Programme Office, Washington DC, Estados Unidos

Ben Zaitchik, Johns Hopkins University, Baltimore, MD, Estados Unidos

Tong Zhu, College of Environmental Sciences and Engineering, Universidad de Pekín, China

Referencia

First Report of the WMO COVID-19 Task Team: Review on Meteorological and Air Quality Factors Affecting the COVID-19 Pandemic (WMO-No. 1262). World Meteorological Organization (WMO). 2021.