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La arquitectura multilateral de la salud en las Américas: mapa de instituciones y prioridades

Virginia Rodríguez Bartolomé

Coordinadora de Incidencia Política en ISGlobal

Clara Del Olmo Suárez

Técnica de Análisis 

Julio de 2026

América Latina y el Caribe cuentan con un sistema multilateral de salud propio, construido a lo largo de más de un siglo, que combina organismos técnicos, instancias financieras y espacios de concertación política. Esta cartografía recorre sistemáticamente los principales actores de ese ecosistema, con el propósito de explicar qué hace cada una, con qué instrumentos actúa y cuáles son sus prioridades más recientes. A través de este recorrido, se evidencia cómo estas diferentes instituciones desempeñan funciones profundamente complementarias, articulando un esfuerzo colectivo que en este espacio abordaremos de manera específica desde la perspectiva de su papel, alcance e incidencia en el ámbito de la salud. 

Organización Panamericana de la Salud

Fundada en 1902, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es la institución sanitaria internacional más antigua del mundo. Desde 1948, actúa también como la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Américas. Este doble mandato le permite coordinar las directrices globales de la OMS con las necesidades específicas de sus 35 Estados miembros, apoyándose en una estructura que incluye presencia operativa en 27 países y ocho centros especializados en Francia, Países Bajos, Reino Unido, España y Portugal.

Aunque la vigilancia epidemiológica de enfermedades infecciosas (como dengue, malaria, tuberculosis y VIH) sigue siendo prioritaria, la OPS ha ampliado su campo de acción. Por un lado, define las normas técnicas de diagnóstico, tratamiento y prevención que adoptan los gobiernos de la región. Por otro, impulsa agendas contra enfermedades crónicas no transmisibles (diabetes, hipertensión e insuficiencia renal) que afectan gravemente a las poblaciones en situación de pobreza.

La organización enfatiza que los determinantes sociales (vivienda, agua potable, educación, empleo y seguridad alimentaria) moldean la salud con más fuerza que la atención médica aislada. Bajo este enfoque, también desarrolla marcos de trabajo para mitigar riesgos sanitarios derivados del cambio climático, como inundaciones, sequías y temperaturas extremas.

Su hoja de ruta actual se define en el Plan Estratégico 2026-2031, titulado «Juntos por una Región de las Américas más saludable para todas las personas», el cual se organiza en cinco objetivos:

  1. Salud poblacional: Abordar determinantes sociales, desafíos ambientales y factores de riesgo modificables.
  2. Sistemas resilientes: Promover sistemas basados en la atención primaria para garantizar cobertura universal sin que el acceso suponga un gasto catastrófico para las personas.
  3. Prevención y eliminación: Acelerar la erradicación de enfermedades transmisibles prevenibles y mejorar el manejo de patologías crónicas y salud mental.
  4. Emergencias sanitarias: Fortalecer la preparación, detección temprana y respuesta coordinada ante crisis.
  5. Gobernanza: Robustecer las capacidades técnicas, financieras y administrativas de la propia OPS.

 

Para ejecutar este plan, la OPS genera evidencia científica, capacita recursos humanos, brinda asesoría técnica directa a los ministerios de salud, facilita la transferencia tecnológica y coordina las respuestas ante emergencias sanitarias en la región.

El fondo rotatorio de vacunas

El Fondo Rotatorio de la OPS es un mecanismo de cooperación solidaria creado en 1977. Su principal característica es que consolida la demanda de los Estados Miembros para realizar compras mancomunadas de vacunas, jeringas y suministros afines de alta calidad.

Forma de operar

Funciona mediante un fondo común de capital que permite comprar los insumos a precios bajos y uniformes mediante economías de escala y licitaciones transparentes. Además, ofrece un crédito de 60 días a los países y brinda asesoría técnica en la planificación de la demanda, logística y cadenas de frío.

Logros

  • Ha sido clave para eliminar enfermedades como la polio, el sarampión y la rubéola en la región.
  • Mantiene coberturas de vacunación superiores al 80%.
  • Genera ahorros de al menos un 75% en la adquisición de las vacunas más utilizadas.

Organismos Intergubernamentales

Organización de los Estados Americanos (OEA)

La Organización de los Estados Americanos, fundada en 1948 y compuesta por 35 Estados miembros, tiene como pilares la paz, la seguridad, la democracia y los derechos humanos. Aunque la salud no es un mandato institucional explícito, la organización la aborda de manera transversal como un componente clave del desarrollo social.

Esta influencia se canaliza a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo que monitorea los estándares regionales y define la salud como un derecho fundamental. La CIDH no cuenta con facultades coercitivas directas para sancionar legalmente a los gobiernos, pero sus investigaciones y recomendaciones públicas generan una alta presión política. Desatenderlas expone a los Estados al escrutinio internacional, a la presión de donantes bilaterales y al aislamiento diplomático.

Recientemente, la CIDH ha emitido recomendaciones sobre la salud en contextos de migración forzada, la salud mental en prisiones, los derechos reproductivos y el acceso a medicamentos para enfermedades raras. Estas acciones han motivado reformas legislativas y de políticas públicas en varios países de la región, con resultados que varían según el contexto político local.

En definitiva, la OEA no financia programas sanitarios, no ejecuta actividades técnicas ni establece normas clínicas. Su rol consiste en ejercer una fuerte presión normativa mediante una jurisprudencia acumulada que interpela a los Estados a garantizar condiciones mínimas de cobertura, equidad y acceso a la salud.

 

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, establecida en 1948 con sede en Santiago de Chile, cuenta con 46 Estados miembros (33 de la región y 13 de Europa, Asia y Norteamérica) y suboficinas en Argentina, Brasil, Colombia, México, Uruguay y Trinidad y Tobago. Aunque su enfoque original fue la industrialización y el comercio, hoy integra plenamente la dimensión social en sus análisis.

La contribución de la CEPAL a la gobernanza de la salud parte de una premisa central: la inequidad económica genera inevitablemente inequidad sanitaria. Para el organismo, los sistemas de salud fragmentados, crónicamente subfinanciados y condicionados a la capacidad de pago representan un obstáculo estructural para el desarrollo sostenible. Bajo esta visión, la inversión en salud universal no es un gasto, sino una inversión productiva, ya que una población saludable estudia mejor, trabaja más y genera mayor valor económico.

A través de sus informes, la CEPAL correlaciona indicadores macroeconómicos con resultados sanitarios. Sus análisis abordan:

  • Cómo las estructuras tributarias regresivas y el peso de la deuda externa limitan el gasto público en salud.
  • Las brechas de cobertura de los sistemas de protección social fragmentados.
  • El impacto del envejecimiento demográfico acelerado en el aumento de enfermedades crónicas y costosas.
  • Los efectos de la pandemia de COVID-19 en la profundización de las brechas de acceso, especialmente entre las poblaciones rurales y urbanas vulnerables.

Aunque carece de funciones ejecutivas, los análisis de la CEPAL informan las decisiones de organismos operativos como la OPS y el BID. Además, proporciona diagnósticos de sostenibilidad fiscal a los ministerios de salud que lo soliciten, ofreciendo el sustento técnico necesario para respaldar sus negociaciones presupuestarias y fundamentar la toma de decisiones políticas.

 

Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada en 2011, es un mecanismo de concertación política que agrupa a 33 Estados soberanos de la región, excluyendo explícitamente a Estados Unidos y Canadá. Su presidencia, rotativa anualmente, fomenta la identidad regional, la gobernanza participativa y la solidaridad Sur-Sur.

A diferencia del enfoque técnico de la OPS o el análisis económico de la CEPAL, la CELAC centra su labor en la cooperación política y en consolidar una postura conjunta en foros mundiales. En el ámbito de la salud, promueve dos iniciativas clave de soberanía regional:

  1. Plan de Autoabastecimiento Regional en Salud: Busca reducir la dependencia de importaciones de medicamentos y tecnologías médicas mediante el fortalecimiento de las industrias farmacéuticas locales y el intercambio de capacidades de manufactura. Esta prioridad cobró fuerza tras las severas restricciones de acceso a vacunas e insumos sufridas durante la pandemia de COVID-19 ante la priorización de los mercados de países desarrollados.
  2. Acceso equitativo a tecnologías sanitarias: Promueve la transferencia tecnológica como un asunto de soberanía y equidad global, y no puramente comercial o de propiedad intelectual. Esto es vital para adquirir medicamentos de alto costo en sistemas descentralizados.

 

La CELAC no gestiona cooperación técnica operativa directa como la OPS; en su lugar, actúa como un catalizador de acuerdos bilaterales y subregionales. Un ejemplo fue la facilitación del comercio regional de medicamentos para paliar síntomas de COVID-19 producidos por Cuba y Venezuela hacia países que carecían de ellos, un intercambio que sin este marco político habría resultado complejo.

Finalmente, la CELAC es la plataforma con la que la región dialoga de manera birregional con la Unión Europea. En las cumbres periódicas UE-CELAC, el bloque presenta una postura común en temas de salud global, incluyendo la transferencia de tecnología, la investigación de enfermedades tropicales, la coordinación ante pandemias y la equidad en el acceso a medicamentos.

 

Cumbres Iberoamericanas y SEGIB

Las Cumbres Iberoamericanas reúnen a jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe, España y Portugal. A diferencia de la CELAC, su dimensión europea tiende un puente triangular hacia la Unión Europea. Como preparación a estos encuentros, se organizan reuniones ministeriales temáticas, como las de salud.

La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) actúa como la secretaría técnica permanente que coordina y da seguimiento a estas cumbres. Con una estructura ejecutiva estable y presidencia rotativa, la SEGIB incluye la salud como área de trabajo para promover la cooperación en salud materna, enfermedades transmisibles de relevancia regional y el fortalecimiento de sistemas sanitarios en contextos vulnerables.

El valor de la SEGIB radica en dar continuidad a los debates de las cumbres, traduciendo las declaraciones de alto nivel en acciones operativas entre gobiernos. Esta labor es especialmente efectiva en el eje España-América Latina, donde la proximidad cultural, lingüística e histórica facilita una cooperación técnica mucho más fluida que en otros espacios multilaterales.

Instituciones Financieras Multilaterales

Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Fundado en 1959, el Banco Interamericano de Desarrollo es la principal fuente de financiamiento multilateral para el desarrollo en América Latina y el Caribe. Cuenta con 26 países prestatarios en la región y 22 miembros no prestatarios en Asia, Europa y Norteamérica. Su cartera de préstamos pendientes supera los 100.000 millones de dólares, de los cuales actualmente la salud representa el 5%.

La División de Protección Social y Salud del BID diseña los créditos del sector bajo una lógica de complementariedad con la OPS: mientras esta última aporta la directriz técnica y los estándares clínicos, el BID provee el capital. Así, cuando un ministerio de salud adopta las recomendaciones de la OPS sobre redes de atención, recurre al BID para financiar su ejecución. Estos créditos conllevan condiciones de desempeño, efectividad y sostenibilidad fiscal, y financian desde reformas regulatorias e infraestructura hospitalaria hasta equipamiento, expansión de redes rurales y asistencia técnica (capacitación y digitalización).

En la estrategia institucional 2024-2030 del BID cabe identificar tres grandes áreas sanitarias:

  1. Redes integradas de atención primaria: Fortalecer centros accesibles que actúen como puerta de entrada para diagnosticar afecciones crónicas, resolver problemas agudos y derivar casos complejos.
  2. Transformación digital: Implementar historias clínicas electrónicas, sistemas de información epidemiológica y telemedicina para zonas remotas.
  3. Vigilancia epidemiológica anticipatoria: Desarrollar capacidades para detectar y responder de forma temprana a brotes de enfermedades infecciosas emergentes.

 

Asimismo, desde 2020 el banco ha acelerado el financiamiento para la preparación ante pandemias, apoyando el almacenamiento estratégico de suministros médicos, la modernización de laboratorios nacionales y la capacitación de personal para emergencias.

Todas sus operaciones se alinean con el ODS 3 (Salud y Bienestar) y la Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030. No obstante, aunque sus proyectos se diseñan con plazos de ejecución de 5 a 10 años para lograr cambios estructurales profundos, esta temporalidad suele generar tensiones con los ciclos políticos y electorales de los gobiernos, que al ser más cortos pueden comprometer la continuidad de las reformas.

 

Corporación Andina de Fomento (CAF)

La CAF - Banco de Desarrollo de América Latina, fundada en 1970 y con sede en Caracas, cuenta con 24 países accionistas, además de inversores privados. Con una cartera consolidada de 39.079 millones de dólares estadounidenses (menor que la del BID y concentrada en el área andina y el Cono Sur), la institución financia tanto al sector público como al privado.

Aunque su mandato abarca infraestructura, educación y productividad, la salud ha llegado a erigirse en un pilar estratégico desde que empezara a trabajarse en este sector por la pandemia de COVID-19.Su cartera prioriza la infraestructura física (hospitales de alta complejidad, centros de atención primaria y sistemas de agua y saneamiento básico) y la protección social integral (nutrición infantil, seguros de salud para la población vulnerable y capacitación laboral). Ante el cambio climático, la CAF promueve la infraestructura verde y sistemas de agua resilientes, con la meta de que el 50% de sus aprobaciones en 2030 sea financiamiento verde. Esto responde a que fenómenos como sequías, inundaciones y temperaturas extremas amplifican directamente los riesgos sanitarios en las poblaciones más pobres.

Frente al BID, la CAF destaca por su especialización en los desafíos particulares de la región andina, como el impacto de la altitud en el metabolismo de los fármacos, la compleja geografía montañosa que dificulta el acceso a los servicios y la atención a comunidades indígenas con sistemas de medicina tradicional que exigen un abordaje culturalmente sensible.

Ambos bancos actúan de forma complementaria y no competitiva: mientras el BID lidera las reformas institucionales de los sistemas de salud, la CAF financia la infraestructura física y los programas de protección social que sostienen dichas reformas. De hecho, es común que los gobiernos utilicen simultáneamente el financiamiento de ambas entidades para articular y ejecutar sus políticas sanitarias nacionales.

 

Coordinación regional ante el debate global: el potencial del ecosistema de salud de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe han consolidado una arquitectura de salud caracterizada por una notable complementariedad entre sus componentes técnicos, financieros y de concertación política. Esta estructura, construida a lo largo de más de un siglo, ofrece un modelo de gobernanza interna capaz de articular el diseño de políticas públicas con el financiamiento y la diplomacia sectorial. No obstante, existe una brecha visible entre la madurez de este ecosistema regional y su nivel de incidencia en las discusiones sobre la reforma de la arquitectura sanitaria y financiera global, donde las prioridades específicas de los países de ingresos medios suelen quedar al margen de las grandes decisiones multilaterales.

Ante este escenario, el principal desafío de la región radica en aprovechar la articulación de sus propias instituciones para construir una plataforma de interlocución estratégica y unificada. El alineamiento operativo entre organismos técnicos como la OPS, las instancias de diálogo político y los bancos de desarrollo (BID y CAF) no solo fortalece la resiliencia sanitaria interna frente a retos como el cambio climático, sino que también dota al bloque de utrna base sólida para negociar condiciones de financiamiento y gobernanza más equitativas. Consolidar esta voz colectiva es clave para que los futuros mecanismos globales de salud reconozcan y se nutran de las capacidades y la experiencia acumulada en la región.