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  • Mark J Nieuwenhuijsen
    Mark J Nieuwenhuijsen , Research Professor, Director of the Urban Planning, Environment and Health Initiative, and Head of the Climate, Air Pollution, Nature and Urban Health Programme Salud ambiental
  • Las ciudades, en el centro de la acción por el clima y la salud pública

    20.12.2023
    COP28  Christopher Pike
    Foto: COP28/ Christopher Pike

    Las ciudades desempeñan un papel importante en la acción por el clima, ya que albergan a más de la mitad de la población mundial.

     

    [Este texto se ha publicado originalmente en inglés en The Lancet.]

     

    El 3 de diciembre de 2023, la Conferencia de las Partes (COP) celebró su jornada inaugural sobre salud en la COP28. Más de 120 países respaldaron la Declaración de los Emiratos Árabes Unidos sobre el Clima y la Salud de la COP28. Esta histórica declaración afirmaba que la crisis climática es también una crisis sanitaria, y que debemos situar la salud en el centro de la acción climática. La crisis climática ya provoca una mortalidad prematura, enfermedades y costes sanitarios considerables. La acción por el clima consiste en reducir la mortalidad prematura, prevenir las enfermedades y reducir estos costes, pero con muchos beneficios adicionales para la salud. Los últimos años han sido los más calurosos jamás registrados y en 2022 las olas de calor se cobraron más de 70.000 vidas sólo en Europa, siendo las ciudades las más afectadas.

     

    Actuar en las ciudades

    Las ciudades desempeñan un papel importante en la acción por el clima, ya que albergan a más de la mitad de la población mundial y son responsables de más del 75% de las emisiones de CO2, determinadas por factores como el tamaño, la forma urbana y la densidad y los sistemas de transporte. Debido a la mayor densidad de población, las ciudades tienen muchas ventajas para sus residentes, como tiempos de desplazamiento más cortos, menor dependencia del automóvil, menores tasas per cápita de uso de energía y diversidad en los lugares de trabajo, instalaciones de servicios y contactos sociales. Las ciudades compactas son el principal ejemplo de vida urbana sostenible.

    Sin embargo, la mayor densidad de población actual también conlleva una mayor densidad de fuentes de emisión, como la calefacción de los hogares y el tráfico motorizado, lo que hace que las ciudades sean focos de contaminación atmosférica que, a su vez, provocan millones de muertes al año. Las elevadas cantidades de hormigón y asfalto provocan islas de calor urbano, lo que aumenta la mortalidad prematura. La escasez de espacio público conduce a una falta de zonas verdes y también se asocia con la mortalidad prematura (es decir, 43 000 muertes prematuras al año en Europa). Las condiciones ambientales actuales ejercen una gran presión sobre los sistemas sanitarios (por ejemplo, visitas al médico de cabecera y al hospital) que podría reducirse con una acción climática adecuada.

    La acción climática, como la descarbonización que reduce las emisiones de contaminación atmosférica y un uso del espacio público mejor y más saludable (incluyendo carreteras, zonas de aparcamiento y parques), es por tanto esencial para maximizar los beneficios de las ciudades compactas. El tratado de no proliferación de combustibles fósiles promovido en la COP28 pretende reducir las fuentes de emisión. Se calcula que 5 millones de muertes prematuras al año son atribuibles a la quema de combustibles fósiles.

     

    Ciudades neutras en carbono y más saludables

    Los coches eléctricos se han propuesto a menudo como la panacea, pero sólo reducen parcialmente la contaminación atmosférica y el ruido, siguen utilizando una gran cantidad de espacio público y no proporcionan ningún cambio en la actividad física. Es esencial un cambio hacia una planificación urbana y de transportes neutra en carbono y más saludable. Por ejemplo, este cambio podría incluir la construcción de bloques de apartamentos más densos, neutros en carbono, de tres o cuatro plantas, bien aislados, con energía solar y bombas de calor; el cambio del uso del coche privado al transporte público eléctrico y al transporte activo, y la ecologización de las ciudades. Deben implantarse urgentemente modelos urbanos innovadores que den prioridad a las personas frente a los coches, como la ciudad de los 15 minutos de París, las supermananzanas de Barcelona, los barrios de bajo tráfico de Londres o el barrio sin coches de Vauban (Friburgo), ya que pueden reducir el uso del coche privado, disminuir las concentraciones de contaminación atmosférica, aumentar los espacios verdes, reducir los efectos de isla de calor urbana y aumentar la actividad física, todo lo cual puede contribuir a mejorar la salud.

    La implantación de carriles bici más seguros aumenta el uso de la bicicleta y reduce la mortalidad y las emisiones de CO2. La tarificación vial, las zonas de emisiones ultrabajas y las soluciones basadas en la naturaleza son formas eficaces de reducir el uso del coche privado y la contaminación atmosférica y aumentar las infraestructuras verdes. Una legislación eficaz es esencial para proteger la salud pública y orientar a las empresas en la dirección correcta.

     

    Las ciudades de Asia y África, la gran oportunidad

    Sin embargo, aunque existe una necesidad urgente de ciudades más compactas, lo que más preocupa es la actual expansión urbana, que es más frecuente en Europa. La expansión urbana aumenta la dependencia del automóvil, incrementa las distancias de desplazamiento y reduce las posibilidades de sistemas de transporte público rentables y de transporte activo.

    La población mundial sigue aumentando y la gente sigue trasladándose a las ciudades, sobre todo en Asia y África. Gran parte de la infraestructura urbana de estos continentes está aún por construir, lo que brinda una gran oportunidad para hacer que las nuevas infraestructuras sean más sostenibles que las de las ciudades existentes, con la salud en el centro de la planificación.

     

    Políticas holísticas de planificación urbana

    Por último, tenemos que acabar con los compartimentos estancos existentes en nuestras ciudades en materia de urbanismo, ingeniería de transportes, medio ambiente, salud pública, vivienda y educación, ya que la crisis climática afecta a todo y a todos y requiere grandes recursos y un esfuerzo concertado a escala local, nacional e internacional para hacerle frente. Las ciudades son sistemas complejos, y es esencial un enfoque sistémico, que incluya bucles de retroalimentación, para promover políticas holísticas de planificación urbana que contemplen acciones climáticas urgentes y necesarias. A la larga, el coste de la inacción será mucho mayor que el coste de la acción.