El mosquit: la meva 'femme fatale'

El mosquito: mi 'femme fatale'

17.8.2017
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Los mosquitos también tienen su parte bonita. Simplemente hay que observarlos más de cercaEn el día internacional del mosquito (20 de agosto), todos podemos leer acerca de hasta qué punto es mortal. De acuerdo, el mosquito es —de lejos— el asesino número uno y supongo que por esa razón merece su propio día especial. Pero hoy, también me gustaría otorgarle algo de reconocimiento. Durante los últimos 15 años, más o menos, he estado trabajando con mosquitos, aunque el concepto trabajar con no sea el más acertado, ya que rara vez son cooperativos. Los mosquitos también tienen su parte bonita. Simplemente hay que observarlos más de cerca.

La belleza obvia está en el exterior. Al observar de cerca, por ejemplo, al mosquito tigre hembra que encontramos en nuestros jardines y patios de Barcelona, podemos identificar fácilmente sus bonitas bandas y puntos negros y blancos (ver la imagen a continuación). Estarán de acuerdo conmigo en que es una criatura espléndida. Pero, como siempre, hay excepciones. Personalmente, opino que el mosquito Culex es de los más aburridos y poco atractivos.


Un mosquito tigre hembra hambrienta. Imagen: Centers for Disease Control and Prevention's Public Health Image Library (Wikipedia)

Simplemente fíjense en sus movimientos al intentar alcanzarnos (o incluso mejor, cuando persiguen a uno de nuestros amigos o compañeros). Nos perciben desde lejos, enfocan y tratan de acercarse con cortos movimientos en zigzag, reteniendo esa nube olorosa que desprendemos. Y mientras vigilas tus piernas para matarla en cuanto vuelva, ¡resulta que ya se ha acercado y te ha picado en el dedo! ¡Ajá!

No tardan en volverse resistentes a nuestros insecticidas, dificultando mucho el control vectorialEl proceso de alimentación también resulta fascinante. El modo en que obtienen nuestra sangre gracias a su kit de herramientas especializadas. ¡No se trata de una única aguja! Echen un vistazo a este video. A continuación, se llenan lentamente con nuestra sangre roja y brillante, extrayendo una gotita que contiene lo que no necesitan de nosotros. Y después, se marchan volando torpemente, como un avión sobrecargado manejado por un piloto con alguna copa de más.


Observación de un mosquito de la malaria hembra alimentándose en mi mano en el sur de Guyana. Imagen: Silvie Huijben

Lo que nos enferma es el patógeno, ¡no el mosquito!Y son criaturas muy ingeniosas a la hora de adaptarse a nosotros rápidamente. Pensemos en las herramientas que utilizamos contra ellas. No tardan en volverse resistentes a nuestros insecticidas, dificultando mucho el control vectorial. Y el género Aedes —las damas responsables de la transmisión del zika, el dengue, el chikunguña y la fiebre amarilla— se ha adaptado completamente a nuestro modo de vida: viven muy cerca de nosotros en nuestras casas y crían en esas pequeñas cantidades de agua que por descuido dejamos en el exterior. Todo son métodos muy ingeniosos para sobrevivir.


Aedes aegypti alimentándose en unas botellas de cerveza con un poco de agua de lluvia; descubierto por un grupo de vigilancia de mosquitos del Servicio de control vectorial en Guyana.

Obviamente, hay muchas otras razones por las que estas criaturas me fascinan, pero me las guardaré para otro momento. Sin embargo, recuerden que lo que nos enferma es el patógeno que causa, por ejemplo, malaria, filariasis, dengue o zika, ¡no el mosquito! El mosquito hembra es una simple mensajera; una molesta mensajera que te persigue, te pica y te deja rascándote…