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Se necesitan cambios radicales en la planificación urbana y del transporte para una Barcelona más saludable: el nuevo Plan Cerdà para el siglo XXI

07.9.2020
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Foto: Edu Bayer / Ayuntamiento de Barcelona - Niños y familias juegan en la zona pacificada de la supermanzana del barrio de Sant Antoni, Barcelona.

La pandemia de la COVID-19 ha golpeado con fuerza a Barcelona. Los impactos visibles más notorios son la falta de turistas, el cierre de tiendas, transportes públicos más vacíos y el uso de mascarillas. Durante el confinamiento estricto, el tráfico de coches y motocicletas se redujo drásticamente, lo que revirtió en una disminución de la contaminación del aire y los niveles de ruido. Antes de la pandemia, Barcelona tenía una de las mayores densidades de tráfico de Europa, así como uno de los niveles de contaminación atmosférica y de ruido más elevados, y su mala planificación urbana y de transporte provocaba unas 3.000 muertes prematuras al año.

Barcelona es una ciudad compacta y forma parte de una gran área metropolitana. Aunque solo uno de cada cuatro viajes en Barcelona se realiza en coche, el tráfico motorizado domina la ciudad debido a su gran demanda de espacio e infraestructura. Además, hay una falta de espacios verdes en la ciudad, que tiene tan solo unos pocos parques.

Aunque solo uno de cada cuatro viajes en Barcelona se realiza en coche, el tráfico motorizado domina la ciudad debido a su gran demanda de espacio e infraestructura

El ayuntamiento está intentando abordar estos problemas tratando de reducir el espacio para automóviles y de aumentar el espacio para peatones y ciclistas, por ejemplo creando las denominadas "supermanzanas" e incrementando considerablemente la red de carriles bici, pero el progreso es lento. Gran parte del problema es el tráfico procedente del área metropolitana, con alrededor de 500.000 coches que entran y salen de la ciudad de Barcelona a diario.

Foto: Edu Bayer / Ayuntamiento de Barcelona. Un hombre camina con una bicicleta por la calle Rocafort con la acera ampliada para peatones.

Además, existen otras tendencias subyacentes como la compra online de productos, que requiere la entrega de millones de paquetes al año y que lleva a la desaparición de los comercios locales. Durante la pandemia, las compras por Internet se han duplicado, hasta llegar a constituir alrededor del 20% del total de productos que se venden hoy en día. Además, Barcelona ha perdido la iniciativa que un día tuvo y se ha quedado visiblemente por detrás de ciudades como Madrid o Sevilla en términos de mantenimiento y mejora de la planificación de la vivienda, el urbanismo y el transporte.

Se necesita una acción drástica y urgente para detener este declive, mejorar la planificación urbana y del transporte, y hacer que la ciudad resulte más sostenible, habitable y saludable por la reducción de la contaminación del aire, los niveles de ruido y los efectos de isla de calor, y por el aumento de los espacios verdes y la actividad física. Es hora de un replanteamiento radical para revitalizar Barcelona y convertirla en una ciudad para las personas, en lugar de para los coches, como parece en este momento.

Es hora de un replanteamiento radical para revitalizar Barcelona y convertirla en una ciudad para las personas, en lugar de para los coches, como parece en este momento

Janet Sanz, responsable de Ecología, Urbanismo y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, quiere un Plan Cerdà para el siglo XXI y ha pedido al arquitecto jefe, Xavier Matilla, que elabore una propuesta de concurso para constituir un equipo que se encargue del plan. Estos son algunos de los cambios que creo que se deberían considerar y llevarse a cabo. La lista no es exhaustiva ni detallada, pero proporciona algunas ideas generales.

Principios y acciones de planificación urbana y del transporte para el cambio en Barcelona:

  1. Mejorar y ampliar un transporte público sostenible y saludable que conecte mejor Barcelona con el resto del área metropolitana, o bien distribuir más los lugares y puestos de trabajo dentro del área metropolitana de manera que disminuya la necesidad de tanta movilidad, que está muy relacionada con el uso del suelo y la gran afluencia de coches del área metropolitana hacia la ciudad de Barcelona.
  2. Acelerar el programa de "supermanzanas" y crear más de 500 o algo equivalente en Barcelona. Estos espacios reducirán la contaminación atmosférica y los niveles de ruido, disminuirán los efectos de isla de calor, aumentarán los espacios verdes y la actividad física y evitarán cerca de 700 muertes prematuras cada año en Barcelona.
  3. Avanzar hacia una ciudad de 15 minutos, como se propuso para París, en la que el trabajo, la escuela, el ocio y otras actividades se encuentren a 15 minutos de casa a pie. Esto hará que se mezclen diferentes grupos de población en lugar de la distribución actual por nivel socioeconómico y, por lo tanto, también reducirá las desigualdades.
  4. Hacer que cualquier nuevo desarrollo urbano (como la nueva zona del Fòrum) esté libre de coches y ofrezca acceso fácil al transporte público y activo. Un ejemplo exitoso es el de Vauban en Friburgo (Alemania), un barrio sin coches y con viviendas sostenibles.
  5. Revitalizar el centro histórico de la ciudad y peatonalizar la Vía Laietana, el Paseo de Colón y la calle de Fontanella para conectarlos con las Ramblas y crear así un área de paseo. Usar parte del espacio para nuevos mercados que promuevan productos locales (catalanes), por ejemplo. Además, cubrir la Ronda Litoral a lo largo del Paseo de Colón y crear una gran plaza que se abra al puerto en la que se lleven a cabo actividades específicas.
  6. Crear una rambla en cada barrio de Barcelona como la del Poblenou, en las que las personas puedan caminar, ir en bicicleta y disfrutar de los espacios verdes, y donde el uso del coche esté restringido. Intentar conectar todas estas ramblas para crear una red de "ramblas".
  7. Introducir y hacer cumplir la obligación de circular en coche a un máximo de 30 km/h en todas las calles de Barcelona. Actualmente, tenemos vías rápidas que atraviesan la ciudad, como la calle Aragón. Velocidades más bajas conducirán a una menor contaminación atmosférica y de ruido, así como a que los accidentes sean menos graves. En una colisión entre un peatón y un automóvil que circula a 30 km/h, el peatón tiene un 90% de posibilidades de sobrevivir, mientras que si el coche circula a 60 km/h la probabilidad es del 10%. El límite de velocidad de los automóviles ya se está reduciendo a 20 km/h alrededor de las escuelas de Barcelona, pero se ha de hacer en otros lugares también.
  8. Introducir un requisito para que todo el tráfico motorizado restante sea eléctrico en los próximos 10 años, lo que reducirá en gran medida la contaminación del aire, los niveles de ruido y las emisiones de CO2. Para las motos debería ser bastante fácil. De hecho, ya se alquilan muchos vehículos eléctricos en la ciudad. Shanghai es un ejemplo de ciudad donde todas las motos son eléctricas.
  9. Fomentar e incentivar el teletrabajo, al menos unos días a la semana. La pandemia ha demostrado que, en muchos casos, el teletrabajo es posible, lo que reduce la necesidad de desplazamientos, la contaminación atmosférica y las emisiones de CO2.
  10. Apoyar la economía local. El comercio electrónico (compras por Internet) ha crecido de manera espectacular, pero a largo plazo lleva al cierre del comercio local y a calles comerciales muertas, además de, a corto plazo, a un aumento del tráfico y la contaminación debido a todas las entregas (a domicilio). La peatonalización de las calles o la reducción del tráfico motorizado son buenas formas de aumentar las ventas minoristas.
  11. Incrementar los espacios verdes en toda la ciudad, ya que es importante para la salud mental de las personas y reduce la mortalidad prematura. No solo se necesitan nuevas iniciativas como el parque de la Plaça de les Glòries, sino también más verde en las calles. Necesitamos retirar asfalto y plantar más verde, lo que reducirá los efectos de isla de calor y contribuirá al denominado secuestro de CO2.
  12. Incrementar aún más la red de carriles bici como forma de reducir el tráfico motorizado y aumentar la movilidad y, por tanto, de incrementar la actividad física y la salud de las personas. Se ha avanzado mucho en la creación de carriles bici, pero aún se necesitan más. El objetivo debería ser que hubiera uno en cada calle. Esto brindará a las personas la oportunidad de incorporar la actividad física en su vida diaria, como los desplazamientos diarios, porque a menudo no tienen tiempo para ir al gimnasio.

Finalmente, cualquier propuesta para un nuevo Plan Cerdà debe pasar por evaluaciones cuantitativas ambientales, climáticas, de salud y equidad, y cualquier cambio debe ser monitoreado durante y después de la implementación en términos de efectos ambientales, climáticos, de salud y equidad.

Foto: Ayuntamiento de Barcelona / Mobiliario efímero en la plaça de las Glòries Catalanes.

En conclusión

Barcelona necesita repensar su planificación urbana y de transporte de forma rápida y drástica para recuperar el liderazgo en planificación urbana por el que un día fue conocida. Ildefons Cerdà planificó el Eixample pensando en la salud y Barcelona es uno de los mejores ejemplos de urbanismo para la salud. Las calles amplias por las que corría el aire fresco que él diseñó se han convertido en grandes autopistas que atraviesan la ciudad llenas de aire contaminado que amenaza la salud. Necesitamos volver a su visión original.

Barcelona necesita repensar su planificación urbana y de transporte de forma rápida y drástica para recuperar el liderazgo en planificación urbana por el que un día fue conocida

Hay mucho apoyo ciudadano para mejorar la ciudad, por ejemplo a través de organizaciones de base como Recuperem la Ciutat, pero también partes de la sociedad que se resisten, y es importante unirse para hacer Barcelona más sostenible, habitable y saludable.