¿Es una ciudad habitable también una ciudad saludable?

¿Es una ciudad habitable también una ciudad saludable?

25.2.2020

Foto: Viena, Austria. Samuel Elias/Unsplash

La mayoría de las personas que viven en las ciudades están acostumbradas a vivir con altos niveles de tráfico, calles concurridas, mucho ruido y un acceso limitado a espacios abiertos y verdes, lo que disminuye las oportunidades para realizar actividad física y relajarse de la ajetreada vida urbana. En general, la mala calidad ambiental y los impactos negativos para la salud asociados a la vida en la ciudad se ven como un daño colateral desafortunado, pero rara vez se cuestionan en términos de habitabilidad.

Además, es muy común que los grupos más vulnerables residan en áreas con las peores condiciones ambientales. Sin embargo, ¿qué pasaría si los factores ambientales, de salud y de justicia social se consideraran aspectos fundamentales de la habitabilidad en las ciudades?

¿Qué pasaría si los factores ambientales, de salud y de justicia social se consideraran aspectos fundamentales de la habitabilidad en las ciudades?

El índice global de habitabilidad

El ranking de habitabilidad urbana más conocido es el Global Liveability Index (Índice de habitabilidad global), publicado anualmente por The Economist Intelligence Unit (EIU). Este organismo calcula el ranqking basándose en 30 indicadores que evalúan cinco temas generales de estabilidad, acceso a la atención médica, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura.

Sin embargo, solo algunos de los indicadores de habitabilidad del EIU consideran el vínculo entre el medio ambiente urbano y la salud. Los seis indicadores de atención médica se refieren solo a la disponibilidad/calidad de la atención médica pública y privada, la disponibilidad de medicamentos y otros indicadores de atención médica generales no especificados.

El ranking de habitabilidad urbana más conocido es el Global Liveability Index (Índice de habitabilidad global), publicado anualmente por The Economist Intelligence Unit (EIU)

Solo hay tres indicadores culturales y ambientales relevantes en la discusión de la salud urbana (la clasificación de humedad/temperatura, incomodidad del clima para los viajeros y disponibilidad deportiva) y solo dos indicadores relevantes de infraestructura (calidad del transporte público y disponibilidad de viviendas de buena calidad). Del mismo modo, la presencia de desigualdades socioeconómicas en las ciudades no se discute en ninguna parte de la definición de habitabilidad de la EIU.

De esta manera, los indicadores de habitabilidad de la EIU no tienen en cuenta de manera integral la calidad ambiental y la justicia social en las ciudades y parecen omitir los indicadores clave necesarios para construir comunidades verdaderamente habitables y saludables que sean importantes para la ciudadanía.

¿Es una ciudad habitable también una ciudad saludable?

En nuestro artículo recientemente publicado, decidimos explorar más a fondo la relación entre la habitabilidad urbana, el medio ambiente, la salud y la justicia social. Elegimos Viena como nuestro estudio de caso dado que la ciudad fue clasificada por el EIU como la ciudad más habitable del mundo en 2018 y 2019, alcanzando los puntos más altos en todas las categorías evaluadas.

En nuestro artículo recientemente publicado, decidimos explorar más a fondo la relación entre la habitabilidad urbana, el medio ambiente, la salud y la justicia social. Elegimos Viena como nuestro estudio de caso dado que la ciudad fue clasificada por la EIU como la ciudad más habitable del mundo en 2018 y 2019

Primero, reunimos datos de exposición para cinco factores ambientales y de estilo de vida relacionados con la planificación urbana y del transporte, que incluían niveles de contaminación del aire y ruido del tráfico, espacios verdes, calor y niveles de actividad física.

Luego, recogimos los datos relevantes de población y mortalidad y estimamos la carga anual de mortalidad prematura que podría atribuirse al incumplimiento de las recomendaciones internacionales para las cinco exposiciones estudiadas. Para hacerlo, comparamos los niveles de exposición actuales con los recomendados, recuperamos las asociaciones entre exposiciones y mortalidad a partir de la mejor evidencia científica disponible y calculamos las fracciones de mortalidad atribuibles.

Además, evaluamos cómo los impactos en la mortalidad prematura varían según la situación socioeconómica. Creamos un índice socioeconómico basado en el nivel educativo de la población, el desempleo y los ingresos, y repetimos los análisis por grupo socioeconómico.

Fuente: Sasha Khomenko et al. Environmental Research. doi.org/10.1016/j.envres.2020.109238. Figura 3. Mapa de Viena. Múltiples cargas ambientales por situación socioeconómica a nivel de subdistrito. Se utilizó la distribución de quintiles de las exposiciones ambientales (PM2.5, NO2, ruido, espacios verdes y calor).

 

Estimamos que el 8% de la mortalidad prematura anual en Viena podría atribuirse al incumplimiento de las recomendaciones internacionales de exposición a los cinco factores estudiados. Tanto los grupos con un nivel socioeconómico más alto que vivían en el centro de la ciudad como los grupos socioeconómicos más bajos mostraron impactos negativos para la salud debido a las exposiciones estudiadas. Sin embargo, en general los grupos socioeconómicos más bajos tenían un mayor riesgo de mortalidad prematira debido a las exposiciones.

Estimamos que el 8% de la mortalidad prematura anual en Viena podría atribuirse al incumplimiento de las recomendaciones internacionales de exposición a los cinco factores estudiados (contaminación del aire, ruido, espacios verdes, calor y actividad fisica)

Así, un porcentaje considerable de mortalidad prematura en Viena era atribuible a la alta contaminación del aire y los niveles de ruido, una actividad física insuficiente, el calor y la falta de espacios verdes, y las desigualdades socioeconómicas estaban presentes, lo que demuestra que la definición actual de habitabilidad del EIU no es exhaustiva al considerar las perspectivas de salud, medioambiente y justicia social.

Nuestros resultados concluyen que existe un desajuste entre las definiciones actuales de habitabilidad y salud urbana, dejando espacio para una mayor alineación de los objetivos de habitabilidad, salud ambiental y justicia social para no solo proporcionar ciudades habitables sino también saludables y justas.
 

¿Cómo debemos definir la habitabilidad urbana?

Estudios previos sobre la habitabilidad urbana han abogado por la inclusión de indicadores que consideren aspectos ambientales, de salud y de justicia. Por ejemplo, la definición de habitabilidad urbana podría incluir más indicadores de transporte, como la distancia al transporte público o el modo de transporte activo compartido; indicadores de caminabilidad, basados en la densidad del vecindario, la diversidad y la conectividad de la calle; indicadores de infraestructura verde, como la distancia y el tamaño de los espacios verdes; indicadores ambientales, como la contaminación del aire y los niveles de ruido; indicadores de salud, como accidentes de tráfico, afecciones respiratorias, niveles de actividad física, dieta u obesidad; e indicadores de equidad, como la distribución de infraestructuras, servicios, exposiciones ambientales y resultados de salud entre barrios, que ayudan a crear ciudades que promueven la salud y la justicia social.

Alentamos a ir más allá de la definición de habitabilidad del EIU, y pedimos que la salud y el bienestar, así como la perspectiva de justicia ambiental y social se consideren de manera más integral

Por lo tanto, alentamos a ir más allá de la definición de habitabilidad del EIU, y pedimos que la salud y el bienestar, así como la perspectiva de justicia ambiental y social se consideren de manera más integral. La mala calidad ambiental y los impactos negativos para la salud no deben aceptarse como una daño colateral de la vida urbana, y deben abordarse a través de medidas políticas adecuadas que se centren en la reducción del tráfico motorizado, la promoción del transporte activo y una mayor disponibilidad de espacios verdes. Una ciudad habitable también debería ser una ciudad saludable y socialmente justa.