El ruido: mucho más que una molestia

El ruido: mucho más que una molestia

21.5.2019
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[Este artículo se ha publicado originalmente en catalán en el boletín "Espacio Salud" de la Diputación de Barcelona]

 

Vivimos rodeados de él, sobre todo en las ciudades, y a menudo no damos la importancia que tiene. El ruido es un problema grave de salud pública con consecuencias que van mucho más allá de simples molestias. Para mostrar el impacto que tiene sobre la salud de las personas, empezamos con un ejemplo: un estudio realizado en Barcelona estimó que el ruido en la ciudad causa tanta enfermedad o incluso más que la contaminación atmosférica.

Un estudio realizado en Barcelona estimó que el ruido en la ciudad causa tanta enfermedad o incluso más que la contaminación atmosférica

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó sus Guías Europeas sobre Ruido Ambiental, que incluyen recomendaciones sobre los niveles de ruido que se deberían establecer como máximos de referencia con base a criterios de salud. Este documento separa los niveles de ruido en función de su fuente emisora: medios de transporte –aviones, trenes y tráfico rodado–, el ruido de las turbinas eólicas, y el que proviene de actividades de ocio.

Del mismo modo que cuando se habla de contaminación atmosférica resulta inevitable hablar de los vehículos motorizados, el tráfico rodado es también la fuente principal de contaminación acústica, tanto en las ciudades como fuera de ellas. De hecho, estas dos formas de contaminación ambiental no solo tienen en común su fuente de emisión principal, sino que también son los dos factores ambientales más perjudiciales para la salud en Europa, según la OMS.

La ubicuidad del tráfico hace que una de cada cinco personas que viven en países europeos estén expuestas a niveles altos de ruido (por encima de los 55 dB), elevando la cifra absoluta hasta los 100 millones de personas. Además, se calcula que hay 32 millones de personas que soportan niveles de ruido muy elevados como consecuencia del tráfico. El problema es más grave aún en España, donde se estima que un 25% de la población está expuesta a niveles de ruido proveniente del tráfico por encima de 55 dB a diario, cuando la OMS recomienda que los niveles de esta fuente no sobrepasen los 53 dB de media diaria.

Impactos del ruido en la salud

La exposición al ruido puede dar lugar a efectos directos e indirectos en la salud. Niveles muy elevados de ruido pueden llegar a dañar el oído, provocando tinnitus o incluso sordera. Los ruidos que encontramos en las ciudades no suelen ser tan elevados, pero sí pueden dar lugar a exposiciones prolongadas. La convivencia con este tipo de sonidos no deseados de manera constante se asocia con estrés, molestias, trastornos del sueño, alteraciones cognitivas y con enfermedades cardiovasculares, en particular la cardiopatía isquémica. Líneas de investigación más recientes ya han establecido unos primeros vínculos entre el ruido del tráfico y un mayor riesgo de diabetes y obesidad y también se está estudiando sus posibles efectos sobre el embarazo.

La convivencia con este tipo de sonidos no deseados de manera constante se asocia con estrés, molestias, trastornos del sueño, alteraciones cognitivas y con enfermedades cardiovasculares, en particular la cardiopatía isquémica

Uno de los mecanismos que da lugar a estas alteraciones en la salud es el estrés, que puede causar molestias que afecten nuestra calidad de vida y nuestro comportamiento. El estrés originado por el ruido también puede conducir a reacciones fisiológicas como la liberación de hormonas y el aumento de la presión arterial que parecen ser particularmente importantes durante el sueño.

El ruido nocturno puede provocar alteraciones del sueño, incluso sin que nos seamos conscientes ni llegamos al punto de despertarnos. Las alteraciones del sueño son perjudiciales para la salud, ya que pueden generar afectaciones metabólicas, como la interrupción del metabolismo de la glucosa o la desregulación del apetito. Una exposición sostenida al ruido puede conducir a alteraciones crónicas en las reacciones de nuestro cuerpo, lo que permitiría explicar las asociaciones descritas por estudios científicos diversos entre la exposición prolongada al ruido proveniente del tráfico y enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.

La carga de enfermedad en Europa

Las cifras de la Agencia Europea del Medio Ambiente resultan bastante elocuentes: se estima que cada año el ruido causa 16.600 muertes prematuras y 72.000 hospitalizaciones en Europa. Además, se calcula que genera molestias a 32 millones de personas y trastornos del sueño en 13 millones.

Un estudio realizado por ISGlobal concluyó que la contaminación atmosférica y el ruido son responsables de 1.200 muertes prematuras cada año. Asimismo, otra investigación de ISGlobal realizada en el ámbito municipal de Barcelona estimaba que el 13% de la carga total de enfermedad que hay en la ciudad se debe a una mala planificación urbana y del transporte. De todos los factores que contribuyen a este porcentaje, el ruido es lo que tendría un peso mayor, con un 36% del total. Estas estimaciones se basan en los límites de ruido establecidos hasta ahora. Las estimaciones podrían aumentar con la aplicación de las nuevas guías de ruido ambiental de la OMS, ya que los nuevos niveles recomendados para proteger la salud son inferiores.

Se estima que cada año el ruido causa 16.600 muertes prematuras y 72.000 hospitalizaciones en Europa. Además, se calcula que genera molestias a 32 millones de personas y trastornos del sueño en 13 millones

Para reducir esta carga de enfermedad tan elevada, la Unión Europea tiene el objetivo de rebajar los niveles de contaminación acústica. Todas las poblaciones de más de 100.000 habitantes están obligadas por la Directiva europea del ruido a elaborar mapas estratégicos que detallen la exposición de la ciudadanía al ruido producido por diferentes fuentes y aplicar planes de acción. Asimismo, la Diputación de Barcelona ha elaborado mapas estratégicos de ruido de tráfico y planes de acción de las infraestructuras viarias de las que es titular.

 

¿Qué se puede hacer?

Luchar contra el ruido es una tarea colectiva, en la que las administraciones locales están llamadas a tener un papel protagonista. Dado que el tráfico es la fuente principal de ruido, cualquier medida destinada a reducirlo debería tener un impacto positivo sobre la contaminación acústica. Disminuir los límites de velocidad o instalar pavimento sonoreductor también son medidas de mitigación a considerar.

Dado que el tráfico es la fuente principal de ruido, cualquier medida destinada a reducirlo debería tener un impacto positivo sobre la contaminación acústica

En cualquier caso, la apuesta con beneficios más amplios –y no solo desde la perspectiva de la contaminación acústica– sería evolucionar el modelo actual de ciudad hacia otro que ponga a las personas en el centro. Priorizar el transporte público y la movilidad activa y sustituir espacio público actualmente destinado a los vehículos motorizados para espacios verdes permitiría reducir los niveles de ruido y también los de contaminación atmosférica, al tiempo que promovería un aumento de la actividad física.

Las ciudades deben ser capaces de generar espacios agradables y silenciosos que, lejos de suponer riesgos añadidos para la salud, sean áreas de promoción del bienestar. La planificación urbana y del transporte es una herramienta clave para alcanzar estos objetivos.