¿Cómo nos afecta el aire que respiramos?

¿Cómo nos afecta el aire que respiramos?

04.3.2020

[Este artículo ha sido originalmente publicado en catalán en el boletín 'Espai Salut' de la Diputación de Barcelona]

 

Los pulmones, nuestros filtros

Cada día, la parte del cerebro responsable de hacernos respirar de forma automática, el centro respiratorio, activa nuestros músculos unas 20.000 veces, intercambiando 500 mililitros de aire en cada respiración. Así, una persona adulta promedio que realice unas 20.000 respiraciones diarias filtrará aproximadamente 10.000 litros de aire por día.

Pero el aire que respiramos no está limpio. El aire ambiental contiene partículas invisibles, visibles, productos químicos y bacterias, entre otros. Nuestro cuerpo se ha adaptado para lidiar con algunos de estos contaminantes: nuestra anatomía, desde la nariz y la boca hasta varios conductos por los que pasa el aire para llegar a la parte interna de los pulmones –donde se produce el intercambio de oxígeno y la eliminación de dióxido de carbono)–, actúa como un filtro de aire mecánico. Pese a ello, varias partículas y gases que componen lo que llamamos "contaminación del aire" llegarán a la parte interna de los pulmones.

¿Qué sucede cuando respiramos aire contaminado?

En su paso desde la nariz hasta los pulmones, parte de este aire contaminado quedará atrapado en diferentes obstáculos, como los pelos de la nariz o la bifurcación de los bronquios, pero el resto llegará a las células pulmonares. Allí, se producirá una irritación, ya que son cuerpos extraños para nuestro organismo, y nuestro sistema inmunológico los combatirá generando una inflamación pulmonar que puede ser dañina.

Estos contaminantes son cuerpos extraños para nuestro organismo, y nuestro sistema inmunológico los combatirá generando una inflamación pulmonar que puede ser dañina

A medida que la ciencia avanza comprendemos mejor las formas en que esta contaminación daña a nuestro cuerpo. En la actualidad, sabemos que algunas de estas partículas de aire contaminado atraviesan los minúsculos orificios de la barrera que son nuestros pulmones, navegando a través del torrente sanguíneo hacia otros órganos. En ocasiones, pueden ser detenidas por otros filtros –como nuestros riñones, corazón, cerebro y huesos– o bien nuestro sistema inmunitario puede atacar estas partículas y almacenarlas en las células inmunes. Pero, recientemente, hemos observado que estas partículas de aire contaminado también pueden llegar a la placenta y al feto, e incluso a nuestro cerebro.

El problema es que parece que estas partículas no pueden eliminarse, por lo que nuestro cuerpo irá acumulando estos "cuerpos extraños", creando un nivel crónico, continuo y bajo de inflamación que no es bueno para nuestra salud.

Esta ilustración forma parte del informe digital ciudadesquequeremos.isglobal.org.

 

¿Cómo afecta el aire contaminado a nuestro organismo?

Debido a que nuestros pulmones son el principal órgano expuesto al aire que respiramos, son también uno de los órganos más perjudicados. Por ello, las personas con enfermedades respiratorias se ven especialmente afectadas, ya que la bronquitis, el asma, las enfermedades respiratorias crónicas y todas las enfermedades alérgicas (como la rinitis) son más susceptibles de empeorar cuando aumenta la contaminación. Esta también desregula la eliminación de secreciones de moco pulmonar y favorece las infecciones pulmonares, como la neumonía.

Debido a que nuestros pulmones son el principal órgano expuesto al aire que respiramos, son también uno de los órganos más perjudicados

Otro órgano vital afectado es el corazón. En días contaminados, la liberación de hormonas relacionadas con el estrés y la inflamación local nos hacen más susceptibles de sufrir muerte súbita, arritmias, infarto de miocardio o ictus. Por otro lado, el nivel crónico de inflamación acelera el proceso de envejecimiento y hace que nuestras arterias sean más rígidas, facilitando que el colesterol se adhiera a las paredes de las arterias. Así, la contaminación del aire también está asociada con enfermedades cardiovasculares crónicas, como la hipertensión, la angina de pecho o la insuficiencia cardíaca.

Las personas que viven en áreas más contaminadas –desde estudiantes hasta personas de edad avanzada– tienen también más riesgo de pérdida acelerada de agilidad cognitiva, y se relaciona la contaminación con la falta de atención, los resultados deficientes en la escuela y la demencia.

Por último, la contaminación también afecta a las células que se replican constantemente, y se asocia con pérdida de cabello, irritación de los ojos, baja calidad de los espermatozoides y bajas tasas de fecundidad.

¿Qué debemos hacer para combatir la contaminación del aire?

Si tenemos en cuenta que las personas adultas filtramos cerca de 10.000 litros de aire por día, podemos decir sin margen de error que todas estamos expuestas a los efectos de la contaminación del aire. Y, puesto que no podemos dejar de respirar, es urgente que abordemos las fuentes de contaminación del aire y disminuyamos sus niveles.

Si tenemos en cuenta que las personas adultas filtramos cerca de 10.000 litros de aire por día, podemos decir sin margen de error que todas estamos expuestas a los efectos de la contaminación del aire

Científicamente no hay ninguna duda de que el aire de las ciudades perjudica nuestra salud, por lo que es urgente dar el salto de la evidencia científica a la toma de decisiones políticas. Mejorar la calidad del aire en las ciudades debe ser una prioridad absoluta para gobiernos, ayuntamientos y planificadores urbanos. Los costes de respirar aire contaminado, en términos de salud, son demasiado altos para que no hagamos algo.