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De Sudán a Barcelona: la historia de Hassan Edries, investigador de ISGlobal

19.6.2026
De Sudán a Barcelona la historia de Hassan Edries, investigador de ISGlobal
Foto: ISGlobal - Hassan Edries trabajando en la oficina de ISGlobal en Barcelona, conversando durante la entrevista y posando en los exteriores de la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona.

Con motivo del Día Mundial del Refugiado (20 de junio), conversamos con el investigador sudanés sobre su huida de la guerra, su llegada a Europa y su trayectoria en salud global.

 

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

Una sonrisa aliviada irradia el rostro de Hassan Edries: “Es la primera vez que lo cuento así, con el corazón”. Se refiere a su huida de Sudán, que ha ido desgranando con la mirada perdida. Nos estamos despidiendo tras una hora de conversación en la oficina de ISGlobal de Barcelona donde trabaja y me da las gracias por haber podido expresarse: “Nadie había hablado conmigo de este asunto”.

A lo largo de la charla ha mencionado en diferentes ocasiones las dos noches en que durmió al raso en Puerto Sudán, esperando poder subirse a uno de los pocos autobuses que partían en dirección a Egipto. Dos noches a la intemperie, tumbado sobre el suelo en una ciudad a la que llegaban miles de sudaneses huyendo de la violencia recién estallada en su país. Sin agua, sin comida, sin enchufes en los que cargar el móvil.

Luego llegó el largo viaje en bus y el caos en la frontera egipcia, seguidos por dos años duros en El Cairo, con miedo a ser deportado, y otro largo año más en Barcelona, acogido por la Cruz Roja, hasta obtener asilo político. Nada le ha sido fácil. Sin embargo, son los días tras el estallido de la guerra los que regresan una y otra vez a su memoria. Había dejado atrás la ciudad de Wad Madani, las tierras verdes del estado de Jazira en las que sus padres cultivaban tomates y otras hortalizas. Y por delante se le abría un puro interrogante, la lucha por la supervivencia inmediata.

La huida de Sudán

Ese mes de abril de 2023, cuando se desató en Sudán una de las peores crisis humanitarias de las últimas décadas, Hassan acababa de comenzar su doctorado en el marco del proyecto MENA-Migrant Health, liderado por ISGlobal y coordinado por la investigadora Ana Requena. Le interesaba la salud pública, para la que se había formado en Jartum, la capital, y en Wad Madani, con un máster en control de enfermedades infecciosas de la universidad de Jazira. La también sudanesa Eman Elafef se encontraba en la misma situación como doctoranda del proyecto y estaba junto a él en Puerto Sudán en esa huida a Egipto que había coordinado Ana desde Barcelona.

El mes de abril de 2023, cuando se desató en Sudán una de las peores crisis humanitarias de las últimas décadas, Hassan acababa de comenzar su doctorado en el marco del proyecto MENA-Migrant Health, liderado por ISGlobal

Tras un largo viaje en bus llegan a la frontera con Egipto, protegidos por la misión de recoger datos sanitarios de población migrante para el proyecto. Consiguen entrar en el país y reciben entonces una tarjeta de teléfono, con la que por fin pueden llamar a Ana, muy inquieta desde hace días. Hassan es consciente de su buena estrella: “He perdido la pista de muchos de mis colegas de Darfur, sigo sin saber nada de ellos”.

No puede dejar de agradecer el interés solícito que Ana ha demostrado en estos años. “Nos ha ayudado en nuestros estudios, en nuestra búsqueda de piso, si hemos tenido problemas de salud, en el papeleo… ¿Cómo agradecer un apoyo así?”.

La larga espera

La situación de Hassan ha ido mejorando desde los primeros años tensos, tristes, en Egipto, lejos de su familia y perdido en limbos burocráticos durante largos meses. Pudo viajar a España tras la concesión, en febrero de 2025, del visado para el que Ana había preparado los papeles.

Pero el visado expiró al poco y le llevó a una nueva espera, primero para el permiso de residencia y, finalmente, para el asilo político, que le llegó hace un mes. Dice que en territorio español se ha sentido por fin a salvo, con acceso a servicios básicos.

En pocos meses defenderá en la Universidad de Barcelona su tesis doctoral, que ha dedicado al VIH y la hepatitis B y C en las poblaciones migrantes. Él, que procede de un país de tránsito atravesado durante décadas por miles de eritreos, etíopes y sudaneses del sur en su camino hacia Libia y Egipto, se ha convertido ahora también en una persona migrante. Envía todos los días solicitudes de becas a países europeos, “sobre todo a Alemania y Países Bajos”.

Un futuro en suspenso

Aunque la situación ha mejorado en algunas regiones del país, con el conflicto centrado en Darfur, Hassan no planea volver a Sudán en los próximos años. No solo no puede sino que no lo desea. Los amigos que tiene allí le cuentan, cuando la conexión a Internet es posible, que la situación es difícil: prosiguen los problemas de abastecimiento y es difícil cubrir las necesidades básicas. Sin embargo, Jazira vuelve a ser segura, dice, ha entrado en fase de reconstrucción, y su familia empieza a regresar a casa después de un tiempo en Arabia Saudí.

Pero no todos sus hermanos hacen el camino de vuelta. Su gemelo, con quien mantiene una relación muy estrecha, sigue en Arabia Saudí, ejerciendo de ingeniero agrónomo. Me enseña su foto en el móvil. Parece muy distinto, pero me asegura que en el instituto nadie era capaz de distinguirlos, solo su madre. ¡Habían llegado a suplantarse! “Lo compartimos absolutamente todo hasta que fuimos a la universidad: juegos, habitación, secretos. Lo sabe todo de mí, y yo de él.”

Hassan aún no sabe cómo será la próxima etapa de su vida, pero si tiene que resumir lo que le han enseñado estos años es que conseguir tus objetivos requiere paciencia, saber esperar. “Al final los consigues, pero has de esperar. La mayor parte de las personas te ayudarán si las respetas.”