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¿Cuál será la próxima enfermedad X?

14.2.2024
Influenza A Virus (H5N1Bird Flu)
Foto: NIAID / Flickr - Virus de la gripe A (H5N1Gripe aviar)

Enfermedad X es un término usado por la OMS para referirse a un patógeno desconocido que puede causar una epidemia o pandemia grave. En este artículo, Adelaida Sarukhan nos da más detalles.

 

Si algo bueno ha dejado la pandemia de COVID-19 es una mayor conciencia colectiva de la amenaza constante que suponen los patógenos emergentes (es decir, patógenos que aparecen por primera vez en la población humana o que ya circulaban pero que se comportan de manera diferente). Hemos aprendido que la interrogante no es si habrá una próxima pandemia. La cuestión es cuándo, dónde, y, sobre todo, quién.

¿Qué es la enfermedad X?

El término enfermedad X fue utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2018, cuando la añadió a su lista de nueve patógenos prioritarios: una serie de virus poco conocidos, todos ellos con un reservorio animal, para los cuales en ese momento no teníamos diagnósticos, tratamiento ni vacunas adecuados. La llamó enfermedad X para enfatizar la posibilidad de que la próxima epidemia o pandemia grave podía ser causada por un patógeno hasta ese momento desconocido.

Y así fue. Solo dos años después el mundo estaba afrontando lo que podría considerarse como el primer ejemplo de enfermedad X: la COVID-19, causada por un virus (SARS-CoV-2) al que nunca habíamos visto antes pero estrechamente relacionado con otro que ya había saltado a la población humana en el 2003 (SARS), y cuyo reservorio muy probablemente es también el murciélago.

Desde entonces, la enfermedad X ha sido objeto de muchos titulares; incluso el último foro de Davos le dedicó una sesión

 


 

Candidatos y requisitos para la próxima enfermedad X

Cuando se habla de la enfermedad X se piensa sobre todo, pero no exclusivamente, en un virus. ¿Por qué? Para empezar, los virus, especialmente aquellos que usan ARN como material genético, tienen una tasa de mutación muy elevada, lo cual aumenta su capacidad de adaptación a nuevos huéspedes y ambientes.

Virus zoonóticos

Actualmente conocemos unos 1.400 patógenos humanos (virus, bacterias y hongos incluidos), lo cual es una fracción minúscula de todos los patógenos potenciales que existen en la naturaleza, muchos de ellos en reservorios animales (de ahí lo de “zoonóticos”). Se estima que hay unos 320.000 virus que circulan en mamíferos silvestres  (que son los que mayor potencial tienen de saltar al humano). Los pequeños roedores y los murciélagos albergan, ellos solos, una enorme diversidad de virus, incluyendo coronavirus, sin que esto les cause ninguna enfermedad aparente.

Para que un virus zoonótico X pueda causar una epidemia en la población humana, necesita superar dos obstáculos: el primero es lograr saltar a nuestra especie. Esto significa adquirir la capacidad de unirse a una célula humana, infectarla y causar una enfermedad. El segundo es lograr transmitirse de una persona a otra. Qué tan eficiente es dicha transmisión determinará en gran medida si el resultado es un brote local, una epidemia regional o una pandemia a lo grande.

Un virus zoonótico conocido pero preocupante es el de la gripe aviar. Con cierta regularidad logra el primer paso: saltar de aves al humano u otros mamíferos

Los candidatos ideales para causar pandemias son aquellos que se transmiten por vía aérea, como el SARS-CoV-2. En esta categoría, un virus zoonótico conocido pero preocupante es el de la gripe aviar. Con cierta regularidad logra el primer paso: saltar de aves al humano u otros mamíferos. Lo nuevo (y alarmante) del clado H5N1 que actualmente afecta a aves domésticas y salvajes en prácticamente todas las regiones del mundo es que se ha documentado la transmisión sostenida en algunos mamíferos (hurones criados en granja y muy probablemente leones marinos salvajes). De momento no se ha reportado transmisión entre humanos, pero el riesgo es real.

Virus latentes

Con el calentamiento global, se ha contemplado la (remota) posibilidad de que la próxima enfermedad X no salga de un reservorio animal, sino del pasado. Más específicamente, del deshielo del permafrost, que alberga virus que datan de hasta un millón de años atrás (más antiguos que la especie humana). Algunos virus recuperados de suelos de Siberia han sido capaces de infectar organismos unicelulares. El riesgo de que alguno pueda representar un peligro para nosotros es bajo pero existe.

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Virus sintéticos

La posibilidad de crear un virus sintético con potencial pandémico tampoco puede descartarse, especialmente con ayuda de la inteligencia artificial. Por ello es importante fortalecer mecanismos globales de vigilancia y tratados vinculantes, como la convención de armas biológicas.

Enfermedad X en la lista actualizada de patógenos prioritarios

Desde el año pasado, la OMS está trabajando con más de 200 personas expertas para actualizar su lista de patógenos prioritarios, que se espera se haga pública hacia mediados del 2024. En el proceso, se ha evaluado el potencial pandémico de 30 familias virales y un grupo bacteriano. A diferencia de la lista del 2016, que se centraba en patógenos específicos, esta nueva lista incluirá familias enteras de virus (o bacterias) prioritarias, cada una con un patógeno prototipo conocido.

La idea es que este documento guíe el tipo de investigación y herramientas (pruebas diagnósticas, tratamientos, vacunas) que desarrollar para un patógeno prototipo pero que puedan rápidamente adaptarse a otros miembros de la misma familia.

La alianza global CEPI se ha fijado como objetivo poder desarrollar, testar y producir una nueva vacuna contra un patógeno X en 100 días (la de la COVID-19 tardó 326 días)

Naturalmente, la enfermedad X seguirá en la lista de candidatos prioritarios. Esto es importante, ya que permite definir el tipo de investigación y respuesta que se requiere para responder a un patógeno desconocido. La alianza global CEPI se ha fijado como objetivo poder desarrollar, testar y producir una nueva vacuna contra un patógeno X en 100 días (la de la COVID-19 tardó 326 días). El otro objetivo es lograr repartirlas de manera equitativa para evitar lo que sucedió con las vacunas de COVID-19.

Prevenir y mitigar una enfermedad X

No podemos evitar que los virus muten, o que recombinen, o que salten entre especies. Lo que sí podemos hacer es reducir al máximo la probabilidad de que esto ocurra, y mitigar las consecuencias en caso de que ocurra. ¿Cómo?

Reducir la probabilidad empieza por prohibir el tráfico y venta de animales salvajes, regular la cría intensiva de animales de consumo, y frenar la deforestación y los cambios de uso de suelo (en el Ártico también).

Mitigar las consecuencias requiere no solo apoyar la I+D en patógenos considerados como prioritarios, sino también fortalecer la salud pública, con buenos sistemas de vigilancia genómica y epidemiológica para identificar brotes rápidamente, y sistemas de salud preparados y resilientes.

 

También puedes leer Después de 29 millones de muertos, el mundo parece no haber aprendido nada, artículo de Gonzalo Fanjul, director de Análisis de ISGlobal, publicado por El País - Planeta Futuro.