Un estudio asocia el conflicto armado en Colombia con más casos y mortalidad por tuberculosis
Las áreas con mayor intensidad del conflicto entre 2008 y 2019 registraron una mayor carga de la enfermedad, lo que refuerza la necesidad de estrategias de control adaptadas a cada territorio
30.03.2026
El prolongado conflicto armado en Colombia ha tenido un impacto significativo en la incidencia y la mortalidad por tuberculosis (TB). Así lo revela un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, cuyo objetivo fue elaborar un índice de intensidad del conflicto armado a nivel municipal y analizar cómo se relaciona con las desigualdades en la carga por tuberculosis.
La investigación, publicada en BMJ Global Health, analizó datos de 1.122 municipios colombianos entre 2008 y 2019. El equipo investigador combinó información sobre distintos tipos de violencia, como secuestros, desplazamiento forzado, desapariciones o ataques armados, con datos de vigilancia epidemiológica y registros de mortalidad. La información sobre el conflicto se obtuvo del Observatorio Nacional de Memoria Histórica, mientras que los datos de morbilidad y mortalidad por tuberculosis procedieron del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública. A partir de estos indicadores, el equipo elaboró un índice que clasifica a los municipios según el nivel de intensidad del conflicto en dos periodos: 2008–2013 y 2014–2019.
Distribución desigual de la carga de tuberculosis
El estudio muestra que la incidencia de tuberculosis varió según el nivel de conflicto en cada territorio. A lo largo de todo el periodo analizado, los municipios con mayor intensidad de violencia registraron las tasas más altas de casos de TB. Aunque a nivel nacional las notificaciones de casos de TB disminuyeron un 16% a lo largo del periodo estudiado, la reducción no fue homogénea y persistieron importantes desigualdades territoriales. En cuanto a la mortalidad, los resultados indican que, pese a una reducción del 9% en todo el país, los municipios más afectados por el conflicto continuaron presentando las tasas más elevadas de muertes por tuberculosis.
“Nuestros hallazgos muestran cómo los conflictos armados pueden afectar indirectamente a la salud. El desplazamiento y la migración forzada generan condiciones de vida caracterizadas por hacinamiento, mala ventilación e inestabilidad habitacional, que facilitan la transmisión de la TB y la progresión de la enfermedad. Estos procesos interactúan con condiciones que comprometen la función inmunológica, como la inseguridad alimentaria, la desnutrición, la infección por VIH y otras comorbilidades, contribuyendo a resultados adversos en la TB”, señala Salomé Valencia, investigadora predoctoral de ISGlobal y autora principal del estudio.
Diferencias entre grupos de población
La investigación también calculó las tasas de tuberculosis teniendo en cuenta la edad y el sexo, y encontró diferencias significativas entre distintos grupos de población. Los menores de un año presentaron las mayores desigualdades: en los municipios con mayor intensidad del conflicto, la probabilidad de tuberculosis en este grupo de población fue un 39 % mayor que en los de menor conflicto. Las mujeres también presentaron desigualdades persistentes en la notificación de casos.
“Los conflictos afectan de forma desproporcionada a mujeres, niños y poblaciones históricamente marginadas. Entre ellas, las comunidades indígenas enfrentan algunas de las barreras más severas. Por ejemplo, en la costa pacífica de Colombia, la notificación de casos de tuberculosis entre los grupos indígenas alcanzó los 192,1 por cada 100.000 habitantes, una cifra relacionada principalmente con el acceso limitado a los servicios de salud debido al aislamiento geográfico y a las interrupciones asociadas al conflicto”, señala Alberto Garcia-Basteiro, profesor de investigación en ISGlobal y autor sénior del estudio.
Estrategias de prevención adaptadas a cada territorio
Según el equipo investigador, las desigualdades observadas en la carga de tuberculosis evidencian la necesidad de implementar estrategias de control adaptadas a las características de cada territorio. En particular, subrayan la importancia de incorporar enfoques sensibles a los contextos de conflicto dentro de los sistemas de vigilancia, prevención y atención sanitaria, con el fin de reducir las inequidades y fortalecer la respuesta de salud pública.
La investigación, además, propone un marco analítico que puede aplicarse a otros contextos de conflicto para analizar las desigualdades en salud. Este enfoque podría ayudar a desarrollar políticas basadas en evidencia que reduzcan el impacto de los conflictos prolongados en las enfermedades infecciosas.
En el estudio también han participado investigadores en epidemiología y salud pública, entre ellos Carlos Andrés Castañeda, Juan Camilo Gutiérrez y Karol Cotes, del Instituto Nacional de Salud y de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá.
Referencia
Valencia-Aguirre, S., Castañeda, CA., Gutiérrez, JC., Cotes, K., Garcia-Basteiro, AL., Armed conflict intensity and inequalities in tuberculosis outcomes in Colombia municipalities, 2008–2019. BMJ Global Health, 2025. Doi: 10.1136/bmjgh-2025-019144

