Maternal, Child and Reproductive Health

Analizando la mortalidad materna desde un enfoque de equidad

La importancia de contar con datos de calidad

 

A nivel mundial, la salud materna está mejorando. Desde 1990, el número de niñas y mujeres que fallecen durante el embarazo o el parto ha disminuido1 de 543.000 a 287.000 al año. Sin embargo, conseguir que la atención materna de calidad se convierta en una realidad para todas las mujeres sigue siendo un reto fundamental en salud global. A pesar de la urgencia de este problema dentro de la agenda de salud global, resulta difícil entender por qué la mortalidad materna no ha recibido la atención que merece por parte de los diferentes actores implicados (donantes, países con alta carga de mortalidad materna, decisores políticos, profesionales sanitarios, etc.) hasta hace poco.

La alta proporción de muertes maternas por causas totalmente evitables y tratables refleja el limitado acceso a atención materna básica y la baja calidad de la misma, incluida la asistencia obstétrica de urgencia. Además, la mayoría de muertes maternas derivan de uno o más de los denominados tres retrasos: en buscar ayuda, en llegar al centro sanitario y en recibir la atención adecuada. Por otra parte, las barreras para la aplicación de prácticas basadas en la evidencia también han obstaculizado la obtención de mejores resultados en salud materna. Hasta hace muy poco, y a pesar de los datos que situaban el parto y el periodo posparto como los momentos de mayor riesgo para las mujeres, se han priorizado intervenciones como la atención prenatal o la atención obstétrica por parte de agentes de salud tradicionales, que por sí solas no contribuyen de forma significativa a reducir la mortalidad materna, en detrimento de enfoques más prácticos y estratégicos basados en la  evidencia científica como proporcionar atención obstétrica profesional en el parto.

Por último, la mortalidad materna es un indicador clave de desarrollo porque el nivel y la calidad de la asistencia proporcionada a las mujeres antes, durante y después del embarazo, dentro y fuera del sistema de salud, refleja el valor relativo que cada sociedad les otorga.