Investigación

Los 5 retos de la epidemiología ambiental del futuro

Un artículo publicado en 'Environment International' identifica los desafíos de esta disciplina de los próximos 25 años

22.05.2017

El mundo cambia a una velocidad de vértigo y la ciencia también debería hacerlo si no quiere quedarse atrás. Es el caso de la epidemiología ambiental, un área científica que deberá afrontar transformaciones importantes en los próximos 25 años para seguir siendo relevante en salud pública y preventiva. Esta es la tesis de un artículo publicado recientemente en Environment International y que tiene su origen en el simposio celebrado en noviembre de 2015 en Barcelona para conmemorar el décimo aniversario del CREAL (actualmente, ISGlobal Campus Mar).

5 retos para los próximos 25 años

El ensayo, coordinado por la investigadora de ISGlobal Cathryn Tonne, señala los siguientes cinco asuntos como las fuerzas motoras que moldearán el futuro de la epidemiología ambiental, la ciencia que estudia los efectos del ambiente sobre la salud.

1. Demografía y urbanización

“Los futuros epidemiólogos ambientales se enfrentarán a un mundo marcado por esperanzas de vida más largas, pero también por mayores cargas de enfermedades crónicas”, afirma Cathryn Tonne. Asimismo, habrá cambios notables en la distribución geográfica de la población, que seguirá migrando de las áreas rurales a las urbanas. En cuanto al crecimiento poblacional, se prevé que prácticamente el 90% se concentre en Asia y África y, en particular, en tres países: India, China y Nigeria.   

La migración a gran escala añadirá complejidad a los estudios y dificultará el seguimiento de los participantes. Los lugares de residencia previos y las exposiciones acumuladas desde la edad temprana serán factores a considerar.

2. Cambios ambientales globales

La epidemiología ambiental del futuro estará marcada por la que se ha definido como “la mayor amenaza para la salud global del siglo XXI”: el cambio climático. Olas de calor tendrán una mayor incidencia en una población cada vez más envejecida, y otros fenómenos propios de un clima extremo, como tormentas o inundaciones, podrían producir impactos directos en la salud.  

A su vez, los periodos de sequía podrían conducir a situaciones de inseguridad alimentaria, malnutrición o expansión de enfermedades como el cólera o las infecciones por E. Coli. También es probable que las enfermedades transmitidas por vectores se vean expandidas a nuevas regiones con el incremento de las temperaturas. Finalmente, es probable que el número de químicos a los que la población está expuesta siga aumentando en los próximos años.

3. Tecnología

Según los autores del ensayo, la rápida evolución de la tecnología planteará numerosas oportunidades y, ante todo, un reto: el de impedir que sean las propias capacidades tecnológicas las que marquen una agenda científica que debería seguir siendo determinada por las prioridades de salud pública.

Una mayor disponibilidad de datos geolocalizados abrirá la puerta de la epidemiología ambiental a países de rentas medias y bajas, donde hasta ahora se han realizado pocos estudios.  

Las mediciones de exposiciones vía satélite, las redes sociales o la llamada e/m-health (salud a través de los dispositivos móviles) cobrarán cada vez mayor importancia.  

Por último, es de esperar un protagonismo creciente por parte de la “ómica” (la medición de la totalidad o una proporción elevada de una dimensión de genes, moléculas o procesos para medir la huella que los factores ambientales dejan en el sistema biológico.  

4. Disponibilidad de datos

Actualmente se ha llegado a un punto en donde la capacidad de generación de datos supera el espacio de almacenaje existente. Esto plantea un reto para el procesamiento de datos en la era del big data y obligará en muchos casos a descartar los datos en crudo y a mantener únicamente aquellos que se considere relevantes.

5. Diseño de estudios, modelos de investigación

La tendencia en los estudios de epidemiología ambiental es la utilización de tamaños de muestra cada vez mayores, llegando a incluir a la totalidad de la población. Esto requerirá el desarrollo de nuevas técnicas estadísticas para lidiar con la complejidad de los datos.

Por otra parte, los autores subrayan la probabilidad de que la ciencia ciudadana juegue un papel más relevante y enriquezca un modelo de producción científica que hasta ahora continúa centrado en análisis individuales, a menudo realizados por un único grupo de investigación.

Las recomendaciones

Tras la identificación de los retos principales, el artículo realiza las siguientes recomendaciones para una mejor adaptación a los desafíos previstos:

  • Priorizar el envejecimiento saludable mediante una mejor comprensión de los efectos que las exposiciones ambientales tienen sobre las dolencias asociadas a la edad
  • Corregir la falta de información relativa a ciertos países o poblaciones que existe en la actualidad y lograr una distribución equitativa de los datos sobre las exposiciones ambientales y sus efectos en la salud
  • Mejorar los métodos de recolección de datos para reducir la carga que los estudios suponen para los participantes
  • Adoptar marcos teóricos que permitan manejar la complejidad y estudiar el sistema de determinantes de la salud como un todo
  • Formalizar el análisis de datos para reducir la subjetividad
  • Adaptar la formación de futuros epidemiólogos incluyendo nuevas técnicas estadísticas, con un foco en el trabajo transdisciplinar

Referencia

Tonne, C., Basagaña, X., Chaix, B. et al. New frontiers for environmental epidemiology in a changing world. Environment International (2017), http://dx.doi.org/10.1016/j.envint.2017.04.003