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¿Qué influye en una pubertad más temprana? El papel del entorno urbano y la nutrición en la primera infancia

25.6.2026
Laura Guerrero  Ajuntament de Barcelona
Foto: Laura Guerrero / Ayuntamiento de Barcelona

La exposición en etapas tempranas a la contaminación del aire, los entornos urbanos, los espacios naturales y la lactancia materna podría influir en el momento de la pubertad, según una nueva investigación.

 

[Este artículo ha sido coescrito por Marta Pinto da Costa y Augusto Anguita-Ruiz, Junior Research Leader en ISGlobal.]

Tiempo de lectura: 4 minutos

En las últimas décadas se ha observado una tendencia mundial a la disminución de la edad de la menarquia (aparición de la primera menstruación) y del inicio de la pubertad. Aunque los factores genéticos se han descrito como los principales determinantes del momento puberal, un creciente cuerpo de evidencia sugiere que las exposiciones ambientales y el estilo de vida en la primera infancia también pueden influir en este proceso biológico. Comprender estos factores de riesgo potencialmente modificables es importante, ya que un inicio más temprano de la pubertad se ha asociado con varios efectos adversos para la salud, incluyendo un mayor riesgo de trastornos metabólicos, enfermedades cardiovasculares y cáncer de mama y otros cánceres reproductivos. Por tanto, el inicio temprano de la pubertad representa un importante problema de salud pública.

ISGlobal y el Instituto de Salud Pública de la Universidad de Oporto (Portugal) están explorando actualmente cómo los entornos de vida en la primera infancia y la nutrición temprana pueden influir en el momento de la pubertad, utilizando datos de dos cohortes de nacimiento europeas: la cohorte poblacional portuguesa Generation XXI y el proyecto español INMA. Ambas cohortes han seguido a miles de niños desde el embarazo hasta la adolescencia, recopilando datos detallados sobre el estado de salud, características sociodemográficas, entornos de vida y factores de estilo de vida.

¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

En este estudio, el personal investigador se centró en las exposiciones ambientales urbanas en la primera infancia, incluyendo la contaminación del aire, el tráfico, el entorno construido y los espacios naturales, medidas desde el embarazo hasta la primera infancia. En lugar de centrarse en una única exposición de forma aislada, se adoptó un enfoque exposómico, que permite considerar cómo múltiples exposiciones coexisten y su posible influencia combinada en el momento de la pubertad. También se incluyeron la duración de la lactancia materna exclusiva y la calidad de la dieta infantil. El momento puberal se evaluó a los 9–10 años mediante estadificación clínica de Tanner y/o informe parental del desarrollo puberal del niño basado en la escala de desarrollo puberal (PDS). Las niñas también informaron de su edad de la menarquia en seguimientos posteriores.

Lactancia materna y desarrollo puberal

La nutrición en etapas tempranas parece desempeñar también un papel en el momento de la pubertad. Una mayor duración de la lactancia materna exclusiva se asoció con un desarrollo puberal menos avanzado en las niñas. Este hallazgo coincide con evidencia previa que sugiere que la lactancia materna puede tener un posible papel protector frente a un inicio puberal más temprano. En contraste, la calidad de la dieta infantil no se asoció con el desarrollo puberal en este estudio.

Tráfico y contaminación del aire: las asociaciones más fuertes

Los resultados preliminares también sugieren que las exposiciones ambientales urbanas en la primera infancia pueden desempeñar un papel en la configuración del momento de la pubertad. Los niños y niñas que vivían en entornos urbanos menos favorables, caracterizados principalmente por mayor densidad de edificios y población, mayor tráfico y mayores niveles de contaminación del aire, junto con un menor acceso a espacios naturales, tendían a mostrar signos de un desarrollo puberal más avanzado y una edad de menarquia más temprana.

Los patrones de exposición relacionados con el tráfico y la contaminación del aire emergieron como los más consistentemente asociados con resultados de pubertad más temprana

En particular, los patrones de exposición relacionados con el tráfico y la contaminación del aire fueron los más consistentemente asociados con resultados de pubertad más temprana. La contaminación del aire urbano es una mezcla compleja de partículas y sustancias químicas, algunas de las cuales son conocidas por interferir en vías endocrinas implicadas en el crecimiento y el desarrollo reproductivo.

Por ejemplo, estudios epidemiológicos sugieren que el material particulado (PM) puede influir en las vías de señalización relacionadas con el estrógeno, lo que podría desempeñar un papel clave en la liberación de kisspeptina y, posteriormente, en la secreción de la hormona liberadora de gonadotropina, un regulador central del inicio de la pubertad.

El posible papel protector de los espacios verdes y azules

Además, el acceso a espacios naturales también pareció ser relevante. Las niñas y niños que crecían en áreas con menos espacios verdes y azules tendían a mostrar un desarrollo puberal más avanzado en algunos análisis. Los entornos naturales pueden ayudar a reducir el estrés y promover la actividad física, ambos factores relacionados con la regulación hormonal y el desarrollo infantil.

El acceso a espacios naturales también pareció ser relevante. Las niñas y niños que crecían en áreas con menos espacios verdes y azules tendían a mostrar un desarrollo puberal más avanzado en algunos análisis

La primera infancia parece ser un periodo sensible para el desarrollo puberal, ya que las exposiciones durante el embarazo y la primera infancia pueden tener consecuencias posteriores para el desarrollo biológico. Desde una perspectiva de salud pública, estos hallazgos representan un paso importante hacia la comprensión de cómo las combinaciones de factores ambientales y de estilo de vida en etapas tempranas pueden influir en el momento de la pubertad, y sugieren que mejorar la calidad del aire, reducir la contaminación relacionada con el tráfico, aumentar el acceso a espacios naturales y promover una mayor duración de la lactancia materna exclusiva podría contribuir a trayectorias de desarrollo más favorables para las futuras generaciones.