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Mutilación genital femenina - Más allá de los juicios culturales

06.2.2024
MGF ES

¿Cómo ayudar al personal médico a detectar las necesidades físicas y psicológicas de las mujeres que han sufrido mutilación genital femenina?

 

La mutilación genital femenina, también conocida como ablación o circuncisión femenina, es una práctica nociva que consiste en la extirpación parcial o total de los genitales femeninos externos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por razones no médicas. Está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos. La práctica está relacionada con tradiciones culturales de diversos grupos étnicos del mundo. En todas las sociedades donde se produce, la mutilación genital femenina es expresión de una desigualdad de género profundamente arraigada.

El último estudio publicado en España concluye que aquí hay 18.836 niñas (de 0 a 14 años) y 80.279 mujeres que proceden de un país donde se practica la mutilación genital femenina (principalmente Senegal, Nigeria, Ghana y Mali)

Según UNICEF, al menos 200 millones de niñas y mujeres que viven actualmente en 31 países del mundo han sufrido mutilación genital. El último estudio publicado en España concluye que aquí hay 18.836 niñas (de 0 a 14 años) y 80.279 mujeres que proceden de un país donde se practica la mutilación genital femenina (principalmente Senegal, Nigeria, Ghana y Mali). Cataluña, Andalucía, Aragón y Madrid son las comunidades autónomas donde se concentran mayoritariamente las mujeres procedentes de países en que se practica la mutilación genital femenina.

Una práctica olvidada

Desde 2003, España cuenta con una normativa de derecho penal específica sobre la mutilación genital femenina. La protección jurídica de menores regula la obligación de los organismos públicos estatales de intervenir si existe riesgo de que una menor sea sometida a mutilación genital femenina o si ya se le ha practicado. Los centros de atención primaria participan activamente en estas acciones de prevención entre las jóvenes con entornos familiares originarios de países/etnias donde la práctica es prevalente. Pero un estudio español informó de un profundo desconocimiento de los profesionales sanitarios sobre el concepto, la tipología y los países donde se practica la mutilación genital femenina, lo que les impide detectar los factores de riesgo e identificar a las niñas y mujeres en peligro.

Un estudio español informó de un profundo desconocimiento de los profesionales sanitarios sobre el concepto, la tipología y los países donde se practica la mutilación genital femenina, lo que les impide detectar los factores de riesgo e identificar a las niñas y mujeres en peligro

Además de las actividades coordinadas entre la policía, la atención primaria y el entorno escolar para prevenir la práctica de la mutilación genital femenina, existe una necesidad no atendida de detectar la práctica entre mujeres que pueden sufrir consecuencias físicas y psicológicas. La mutilación genital femenina puede tener complicaciones inmediatas, como dolor intenso, hemorragias, infecciones, problemas urinarios, problemas de cicatrización de heridas o incluso la muerte. Y, a largo plazo, puede causar también infecciones urinarias, problemas vaginales, problemas menstruales, problemas sexuales, desinfibulación, mayor riesgo de complicaciones en el parto y muerte de recién nacidos, así como problemas psicológicos (depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, baja autoestima, etc.). Las complicaciones inmediatas y a largo plazo de la mutilación genital femenina son problemas de salud desatendidos que no se detectan ni tratan en la atención primaria.

Existe una necesidad no atendida de detectar la práctica entre mujeres que pueden sufrir consecuencas físicas y psicológicas

Orientar al personal sanitario

La herramienta ISMiHealth es un innovador sistema de apoyo a la toma de decisiones clínicas para inmigrantes que guía a los médicos y las médicas de cabecera a través de avisos informáticos sobre recomendaciones de cribado de enfermedades infecciosas y mutilación genital femenina. Durante su fase piloto, liderada por el Grupo de Investigación en Salud de las Personas Migrantes de ISGlobal, Fundació Clínic, el Instituto Catalán de la Salud (ICS) y el Instituto Universitario para la Investigación en Atención Primaria-Jordi Gol (IDIAPJGol), la herramienta se integró en la historia clínica electrónica de los y las pacientes de atención primaria en Cataluña y mostraba indicaciones sobre recomendaciones de cribado basadas en un enfoque individualizado que utiliza tres variables: sexo, edad y país de origen.

Las complicaciones inmediatas y a largo plazo de la mutilación genital femenina son problemas de salud desatendidos que no se examinan ni tratan en la atención primaria

El cribado de la mutilación genital femenina se realiza a través de un breve cuestionario ad hoc que se vinculará a la historia clínica electrónica de la paciente y que ayudará a los profesionales sanitarios a evaluar si esta práctica es habitual en su etnia/región/familia, si la paciente la ha sufrido y, en caso positivo, si tiene hijas menores. Este proceso podría dar lugar a una identificación de mutilación genital femenina en la que los profesionales sanitarios deberían examinar las posibles consecuencias para la salud de la mujer y su derivación a otro especialista en caso necesario.

Barreras para abordar la mutilación genital femenina

Paralelamente al ensayo de control aleatorio agrupado ISMiHealth en curso (liderado por Ana Requena-Méndez, jefa del grupo de investigación en Salud de Personas Migrantes de ISGlobal), estamos llevando a cabo un estudio de investigación de métodos mixtos (liderado por mí, Stella Evangelidou, investigadora sénior en salud mental global y violencia de género en el grupo de investigación en Salud de Personas Migrantes) para explorar cuáles son las barreras para hacer frente a la mutilación genital femenina en los centros de atención primaria en Cataluña. Lo hacemos juntamente con el ICS, IDIAPJGol, médicos y médicas expertos en violencia contra las mujeres y en la mutilación genital femenina, así como líderes de las comunidades de mujeres provenientes de países donde la práctica es prevalente. Con este objetivo estamos poniendo en marcha una encuesta para profesionales de atención primaria, entrevistas en profundidad con mujeres migrantes adultas que han sufrido esta práctica y grupos de discusión con mujeres que provienen de países/etnias donde la mutilación genital femenina es prevalente. Los lugares de estudio son Olot, Lleida y Mollet del Vallès. El estudio de investigación cualitativa en curso lo llevan a cabo investigadores europeos blancos con una guía temática que ha sido revisada por mujeres migrantes líderes de la comunidad.

Los resultados preliminares muestran que las mujeres inmigrantes no siempre se sienten cómodas para abordar el tema con las y los profesionales sanitarios de atención primaria, ya que "prefieren el silencio a los juicios contra su cultura". Algunas sienten "culpa", "vergüenza" y "rabia", mientras que otras "orgullo" por haberse sometido a esta práctica. Como parte de los esfuerzos conjuntos para eliminar esta tradición dañina, necesitamos reconocer las perspectivas de las mujeres, trabajando junto a ellas, no en contra de sus creencias, evitando cualquier actitud que las juzgue. En esta dirección, hay iniciativas culturalmente sensibles que se enfocan en la sensibilización y educación sanitaria de las mujeres supervivientes. Por otro lado, los tabúes personales o la falta de formación sobre la temática pueden llevar a las y los profesionales de la atención primaria a pasar por alto las consecuencias negativas que la mutilación genital femenina puede tener para la salud de las mujeres. La mutilación genital femenina es un síntoma y no una causa de los problemas sanitarios y sociales de las mujeres. Los marcos analíticos estructurales exigen tratar la mutilación genital femenina no como un fenómeno sanitario aislado, sino en el contexto de las necesidades de bienestar de las mujeres migrantes.

Como parte de los esfuerzos conjuntos para eliminar esta dañina tradición, necesitamos reconocer las perspectivas de las mujeres, trabajando junto a ellas, no en contra de sus creencias, evitando cualquier actitud que las juzgue

Aunque la mutilación genital femenina es una práctica cultural, no debemos considerarla solo en términos culturales. Según las propias experiencias de mutilación de las mujeres, la imagen establecida de la mutilación genital femenina como una cuestión cultural ha planteado barreras en el acceso de las mujeres migrantes a la atención sanitaria, ya que sus experiencias de violencia de género están entrelazadas con la violencia estructural a la que se enfrentan por razón de su género, clase y país de origen en el país de acogida.

Los tabúes personales o la falta de formación sobre el tema pueden hacer que las y los profesionales de la atención primaria pasen por alto las consecuencias negativas que la mutilación genital femenina puede tener para la salud de las mujeres

Aunque en Cataluña existen medidas legales establecidas para prevenir y poner fin a las formas culturalmente normativas de violencia contra las mujeres, como la mutilación genital femenina, estas acciones no deben pasar por alto las necesidades de las mujeres migrantes afectadas de dar sentido a sus propias experiencias de mutilación genital femenina en entornos seguros y de diálogo en los centros de atención primaria y comunitarios.