Las nuevas variantes de COVID-19 han cambiado las reglas del juego y no bastará con las vacunas. Necesitamos "máxima supresión" global

Las nuevas variantes de COVID-19 han cambiado las reglas del juego y no bastará con las vacunas. Necesitamos "máxima supresión" global

19.4.2021
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Foto: Pixabay / Jarmoluk

[Este artículo se ha publicado originalmente en The Conversation en inglés y ha sido escrito por Susan Michie (UCL), Chris Bullen (University of Auckland), Jeffrey V Lazarus (ISGlobal), John N. Lavis (McMaster University), John Thwaites (Monash University), Liam Smith (Monash University), Salim Abdool Karim (CAPRISA) y Yanis Ben Amor (Earth Institute, Columbia University)].

 

A finales de 2020, había la gran esperanza de que los altos niveles de vacunación hicieran que la humanidad finalmente lograra dominar el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19. En un escenario ideal, el virus estaría contenido con niveles muy bajos sin más alteraciones en la sociedad y sin un número significativo de muertes.

Pero desde entonces, han surgido y se han extendido por todo el mundo nuevas "variantes preocupantes", lo que pone en riesgo de frustrar los esfuerzos actuales de control de la pandemia, incluida la vacunación.

Han surgido y se han extendido por todo el mundo nuevas "variantes preocupantes", lo que pone en riesgo de frustrar los esfuerzos actuales de control de la pandemia, incluida la vacunación

En pocas palabras, las reglas del juego han cambiado y una distribución mundial exitosa de las vacunas actuales ya no es una garantía de victoria.

Nadie está realmente a salvo de la COVID-19 hasta que todo el mundo lo esté. Estamos en una carrera contrarreloj para lograr que las tasas de transmisión globales sean lo suficientemente bajas para evitar la aparición y propagación de nuevas variantes. El peligro es que surjan variantes que puedan superar la inmunidad conferida por las vacunas o infecciones previas.

Es más, muchos países carecen de la capacidad para rastrear variantes emergentes a través de la vigilancia genómica. Esto significa que la situación puede ser incluso más grave de lo que parece.

Como miembros del grupo de trabajo de la Comisión Lancet COVID-19 sobre salud pública, pedimos una acción urgente en respuesta a las nuevas variantes. Estas nuevas variantes significan que no podemos confiar solo en las vacunas para brindar protección, sino que debemos mantener fuertes medidas de salud pública para reducir el riesgo de estas variantes. Al mismo tiempo, debemos acelerar el programa de vacunas en todos los países de manera equitativa.

Como miembros del grupo de trabajo de la Comisión Lancet COVID-19 sobre salud pública pedimos una acción urgente en respuesta a las nuevas variantes

Juntas, estas estrategias ofrecerán la "máxima supresión" del virus.

¿Qué son las "variantes preocupantes"?

Las mutaciones genéticas de virus como el SARS-CoV-2 surgen con frecuencia, pero algunas variantes se denominan "variantes preocupantes" porque pueden volver a infectar a personas que han tenido una infección o vacunación previa, o que son más transmisibles o pueden provocar una enfermedad más grave.

Actualmente existen al menos tres variantes documentadas del SARS-CoV-2 que son motivo de preocupación:

  • B.1.351, informada por primera vez en Sudáfrica en diciembre de 2020.
  • B.1.1.7, informada por primera vez en el Reino Unido en diciembre de 2020.
  • P.1, identificada por primera vez en Japón entre los viajeros de Brasil en enero de 2021.

De forma simultánea, están surgiendo mutaciones similares en diferentes países, lo que significa que ni siquiera los controles fronterizos y las altas tasas de vacunación pueden proteger a los países de las variantes locales, incluidas las variantes preocupantes, donde hay una transmisión comunitaria sustancial.

Están surgiendo mutaciones similares en diferentes países, lo que significa que ni siquiera los controles fronterizos y las altas tasas de vacunación pueden proteger a los países de las variantes locales

Si hay altos niveles de transmisión y, por lo tanto, una replicación extensa del SARS-CoV-2, en cualquier parte del mundo, inevitablemente surgirán más variantes preocupantes y dominarán las más infecciosas. Con la movilidad internacional, estas variantes se extenderán.

La experiencia de Sudáfrica sugiere que la infección pasada con SARS-CoV-2 ofrece solo una protección parcial contra la variante B.1.351, y es aproximadamente un 50% más transmisible que las variantes preexistentes. La variante B.1.351 ya se ha detectado en al menos 48 países hasta marzo de 2021.

El impacto de las nuevas variantes en la efectividad de las vacunas aún no está claro. La evidencia reciente del Reino Unido sugiere que tanto las vacunas Pfizer como AstraZeneca brindan una protección significativa contra enfermedades graves y hospitalizaciones de la variante B.1.1.7.

Por otro lado, la variante B.1.351 parece reducir la eficacia de la vacuna AstraZeneca contra la enfermedad leve a moderada. Todavía no tenemos evidencia clara sobre si también reduce la efectividad contra la enfermedad grave.

 

Por estas razones, la reducción de la transmisión comunitaria es vital. Ninguna acción por sí sola es suficiente para prevenir la propagación del virus; debemos mantener fuertes medidas de salud pública junto con los programas de vacunación en todos los países.

La reducción de la transmisión comunitaria es vital. Ninguna acción por sí sola es suficiente para prevenir la propagación del virus; debemos mantener fuertes medidas de salud pública junto con los programas de vacunación en todos los países

Por qué necesitamos la máxima supresión

Cada vez que el virus se replica, existe la posibilidad de que se produzca una mutación. Y, como ya estamos viendo en todo el mundo, algunas de las variantes resultantes corren el riesgo de erosionar la eficacia de las vacunas.

Como ya estamos viendo en todo el mundo, algunas de las variantes resultantes corren el riesgo de erosionar la eficacia de las vacunas

Por eso, hemos pedido una estrategia global de "máxima represión".

Los líderes de salud pública deben centrarse en los esfuerzos que supriman al máximo las tasas de infección viral, ayudando así a prevenir la aparición de mutaciones que pueden convertirse en nuevas variantes de preocupación.

Por sí sola, la rápida distribución de vacunas no será suficiente para lograr esto; las medidas continuas de salud pública, como las mascarillas y el distanciamiento físico, también serán vitales. La ventilación de los espacios interiores es importante, en algunos casos está en mano de las personas, en otros se requerirán ajustes en los edificios.

Por sí sola, la rápida distribución de vacunas no será suficiente; las medidas continuas de salud pública, como las mascarillas y el distanciamiento físico, también serán vitales

Acceso justo a las vacunas

La equidad global en el acceso a las vacunas también es vital. Los países de ingresos altos deberían apoyar los mecanismos multilaterales como la iniciativa COVAX, donar el exceso de vacunas a los países de renta baja y media, así como apoyar una mayor producción de vacunas.

La equidad global en el acceso a las vacunas también es vital

Sin embargo, para prevenir la aparición de variantes virales preocupantes, puede ser necesario priorizar los países o regiones con los niveles más altos de prevalencia y transmisión de la enfermedad, donde el riesgo de que surjan tales variantes es mayor.

Aquellos actores que tienen control sobre los recursos, servicios y sistemas de atención médica deben asegurar un apoyo a los profesionales de la salud para que puedan manejar el aumento de las hospitalizaciones durante períodos de sobrecarga sin reducir la atención de los pacientes que no tienen COVID-19.

Los sistemas de salud deben estar mejor preparados contra futuras variantes.

Los sistemas de salud deben estar mejor preparados contra futuras variantes

Los esfuerzos de supresión deben ir acompañados de:

  • Programas de vigilancia genómica para identificar y caracterizar rápidamente variantes emergentes en tantos países como sea posible alrededor del mundo.
  • Programas rápidos de vacunas de “segunda generación” a gran escala y mayor capacidad de producción que pueda respaldar la equidad en la distribución de vacunas.
  • Estudios de la eficacia de la vacuna en variantes preocupantes existentes y nuevas
  • Adaptar las medidas de salud pública (como la doble mascarilla) y comprometerse más con las condiciones del sistema de salud (como garantizar el equipo de protección personal para el personal de salud)
  • Intervenciones conductuales, ambientales, sociales y de sistemas, como permitir la ventilación, el distanciamiento entre las personas y un sistema eficaz de búsqueda, testeo, rastreo, aislamiento y apoyo.

Las variantes preocupantes de COVID-19 han cambiado las reglas del juego. Necesitamos reconocerlo y actuar si, como sociedad global, queremos evitar futuras olas de infecciones, aún más confinamientos y restricciones, y enfermedades y muertes evitables.