Publicador de contenidos
javax.portlet.title.customblogportlet_WAR_customblogportlet (Blog Health is Global)

Integrar políticas climáticas, urbanas y sociales es clave para evitar el aumento de desigualdades en Barcelona

22.1.2026
Josbel A. Tinoco. Famílies assegudes a les taules de pícnic en la festa d
Foto: Josbel A. Tinoco / Ayuntamiento de Barcelona - Fiesta de inauguración del parque de Glòries de Barcelona.

Diálogos entre expertas científicas, administraciones públicas y ciudadanía para adaptar Barcelona al cambio climático sin agravar las desigualdades sociales.

 

Imagínate que entras en una sala y te encuentras con profesionales de la medicina, psicología y epidemiología, de la arquitectura, la gestión, la economía y la comunicación, junto con el vecindario de Barcelona y el personal técnico del ayuntamiento. En la sala está teniendo lugar una conversación relevante y compleja sobre cómo adaptarnos al cambio climático.

La naturaleza del cambio climático lo hace un “problema retorcido”, como Reiner Grundmann y otros expertos han denominado. Lo que quiere decir que las soluciones son difíciles de alcanzar y a veces contradictorias, debido a las interdependencias entre el clima, los seres vivos y la sociedad. A esta complejidad cabe añadir un contexto global político desfavorable para la acción climática y el multilateralismo, caracterizado por el aumento de conflictos y renovado interés en la extracción de petróleo y minerales.

Para abordar estos desafíos, durante la segunda mitad de 2025 nos juntamos 80 personas, en ocho encuentros temáticos en el Palau Macaya de Barcelona. El ciclo de reflexiónVoces por la Salud: narrativas y acción frente al cambio climático, organizado por la Fundación “la Caixa” con la dirección científica de ISGlobal, promovió estos espacios de reflexión y diálogo sobre soluciones políticas, urbanas, sociales y de salud al cambio climático.

Primer encuentro: calor extremo y salud urbana

El 25 de junio, durante la primera ola de calor del año, tuvo lugar el encuentro sobre el impacto de las temperaturas extremas en la salud. El calor extremo supone un importante riesgo para la salud, lo cual se ve reflejado en el aumento de mortalidad por calor de los últimos años. Entre los grupos con mayor riesgo se encuentran las personas mayores, la infancia, personas con comorbilidades y personas altamente expuestas al calor debido a una vivienda inadecuada o a su trabajo. Días después, recibimos la noticia de la muerte de Montse, trabajadora del servicio de limpieza municipal de Barcelona, tras su jornada laboral. Esta no sería la última noticia del verano sobre trabajadores al aire libre que mueren debido a la combinación de vulnerabilidades estructurales y temperaturas extremas.

Frente a esta realidad, en el encuentro identificamos varios ámbitos de acción prioritarios. Por una parte, la actualización de los protocolos de emergencia frente a olas de calor, que determinan medidas excepcionales, como es la cancelación de la jornada laboral. Por otra, la mejora en la comunicación del riesgo, con el uso de alertas y recomendaciones sanitarias culturalmente adaptadas. Estas acciones forman parte de la respuesta a emergencias, es decir, cómo actuamos y qué recursos necesitamos para hacer frente a una ola de calor.

La ciudad que nos enferma o nos protege

Pero no nos quedamos en la respuesta, también hablamos de prevención, de cómo nuestro entorno, el urbanismo de Barcelona, nos enferma. El efecto isla de calor urbana da lugar a temperaturas de hasta 2,5 ºC por encima de la media en algunas zonas de la ciudad. Recordamos cómo la naturaleza es una gran aliada para la regulación climática, la mejora de la calidad del aire y la salud mental. Junto con la reducción del transporte motorizado y un aumento del transporte activo forman parte de un modelo urbano más saludable. Las supermanzanas y los ejes verdes son un ejemplo de ello, aunque por ser proyectos piloto tienen limitaciones evidentes a nivel de escala e impacto. La recuperación y renaturalización de espacios verdes y azules, como el parque fluvial del Besòs o el canal Catharijnesingel en Utrecht, también nos sirvieron de inspiración.

 

Parque Fluvial del Besòs. Foto: Vicente Zambrano González / Ajuntament de Barcelona.

El papel de la ciudadanía en la toma de decisiones y en el diseño de la ciudad es un tema cada vez más pertinente. En uno de los encuentros reflexionamos sobre la accesibilidad, el uso y la percepción de la montaña de Montjuic, uno de los grandes espacios verdes de Barcelona. El potencial de Montjuic como proveedor de servicios ecosistémicos y de salud es enorme, pero en la práctica la presión turística, la baja conectividad y el paisajismo restringen el uso que hacen de él los residentes. Rediseñar los espacios públicos y parques de la mano de la ciudadanía y desde una visión de equidad nos acercará al modelo urbano saludable, siempre y cuando la participación ciudadana sea incidente.

Retos comunes para la acción climática

Entre pizarras, post-its y papeles, se compartían numerosas soluciones, la evidencia científica sobre sus beneficios para la salud, y se palpaba el consenso sobre la urgencia política. Aun así, nos encontramos con obstáculos comunes que frenan la acción en temas de urbanismo y salud.

Una gobernanza fragmentada. A nivel político, el estancamiento en la aprobación de presupuestos generales y la falta de continuidad en políticas urbanas y ambientales, tras los cambios de gobierno, dificultan la implementación y efectividad de las medidas. La falta de recursos y de coordinación entre departamentos y distintos niveles de gobierno se identificó como uno de los grandes obstáculos en la preparación y respuesta a emergencias relacionadas con eventos climáticos. Fue el caso de la dana de 2024 en Valencia o los incendios forestales en España de 2025. La priorización de la agenda climática y de salud pasa por asegurar recursos municipales, nacionales o europeos, implementados desde una visión de equidad en salud.

Desigualdades sociales y económicas. Los riesgos climáticos multiplican las desigualdades existentes y generan nuevas vulnerabilidades. En el caso de Barcelona, el urbanismo verde, que comprende acciones como la rehabilitación de viviendas o el aumento de los parques para adaptar la ciudad al cambio climático, aceleran procesos de gentrificación que aumentan los precios de las viviendas y los comercios. Este impacto indeseado impide el acceso a la vivienda a residentes con rentas medias y bajas. El acceso y la calidad de la vivienda son determinantes de una buena salud física y mental. Para evitar el desplazamiento de los residentes debido a estas medidas es necesario proteger el derecho a la vivienda.

La visión antropocéntrica de la naturaleza y el individualismo. La concepción de la naturaleza como un recurso que explotar impide ver las relaciones de eco- e inter-dependencia que sostienen la ciudad. Es necesario un cambio de paradigma para comprender la naturaleza como un elemento más del entramado de la sociedad, aplicando una visión de ecología urbana. A su vez, las soluciones de adaptación al cambio climático requieren cambios de comportamiento y responsabilidad sobre el cuidado colectivo de los espacios y los servicios públicos.

Aprendizajes y motivación: el valor del diálogo plural

Los encuentros terminaban con ganas de seguir hablando y trabajando juntas, con ideas de cómo seguir luchando por una ciudad y una sociedad sanas. Esa motivación común entre los y las participantes nos deja un importante aprendizaje: los espacios de diálogo y encuentro diversos son valiosos en sí mismos, y además impulsan acciones. El principal reto de estos talleres era asegurar una participación plural, con representación de expertas, ciudadanía y administración pública. En los casos en los que una de estas patas fallaba, los encuentros no eran representativos, ni tan productivos. Como apuntaba una de las participantes, técnica del Ayuntamiento de Barcelona, hay que estrechar la relación entre estos tres ámbitos y facilitar el diálogo e intercambio de conocimientos. A lo que otra participante respondió que la próxima vez deberíamos invitar al sector privado.