La hora de la cena durante el embarazo se asocia a cambios epigenéticos en la placenta
Este es el primer estudio que analiza cómo el horario de las comidas durante la gestación puede influir en la función placentaria a través de la metilación del ADN
30.04.2026
No solo es lo que se come durante el embarazo, sino también a qué hora se hace. Esta era la hipótesis de partida de un estudio de crononutrición realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa” y publicado en la revista Molecular Nutrition & Food Research. Las investigadoras se planteaban dar un primer paso para averiguar si el horario al que se realizan las comidas durante la fase gestacional tiene alguna consecuencia sobre la función placentaria. Los resultados del primer estudio muestran que de todas las comidas que se realizan a lo largo de un día, la cena es la única cuyo horario se asocia a cambios en la metilación del ADN de la placenta.
La metilación del ADN consiste en añadir pequeñas marcas químicas (grupos metilo) al ADN, y puede activar o silenciar genes. Forma parte de la epigenética, un conjunto de mecanismos que regulan la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN. En la placenta, la metilación del ADN es un indicador de cómo se regula la actividad de los genes en este órgano, clave para el desarrollo fetal.
“Un horario tardío y una menor frecuencia de las comidas se han asociado con factores como el aumento de peso gestacional o la diabetes gestacional”, explica Joana Llauradó Pont, investigadora predoctoral en ISGlobal y primera autora del estudio. Para analizar su efecto en la epigenética de la placenta, el equipo realizó un estudio de asociación del epigenoma completo (EWAS) en 389 mujeres de la cohorte Barcelona Life Study (BiSC). Recogieron información sobre dieta y hábitos de crononutrición en la semana 20 de gestación y, tras el parto, obtuvieron muestras de tejido placentario para analizar la metilación del ADN de la placenta con la tecnología “Illumina EPIC”.
“Nos centramos en cinco aspectos clave –añade Llauradó Pont–: la hora de la primera y la última comida, el tiempo de ayuno nocturno, el número de comidas y el desfase en los horarios”.
La hora de la cena, un hábito asociado a cambios epigenéticos
El estudio identificó cambios en la metilación del ADN de la placenta (hipo- o hipermetilación) asociados, sobre todo, con la hora de la última comida del día. Aunque en esta primera investigación no se analizó qué horario resultaba óptimo para la cena, sí se observó que las variaciones en la hora de la última comida del día se asociaban con cambios en la regulación de distintos genes, algunos de ellos relacionados con procesos biológicos del embarazo. Por ejemplo, uno de ellos participa en el metabolismo del colesterol, clave para el desarrollo fetal. Otros genes están implicados en la formación de vasos sanguíneos, la regulación del crecimiento celular o la respuesta al daño en el ADN. También se observaron señales en genes vinculados a la muerte celular programada y al sistema inmunitario.
“La hora de la última comida podría actuar como una señal temporal relevante para el organismo materno y, a través de mecanismos epigenéticos, influir en procesos biológicos del embarazo”, explica Camille Lassale, coordinadora del estudio. “Aunque no se puede establecer una relación causal, estos resultados sugieren que el momento de la ingesta podría modular el funcionamiento de la placenta y, potencialmente, tener implicaciones en el desarrollo fetal”.
Este trabajo es un primer paso para comprender cómo el momento de la ingesta puede influir en la función placentaria, y abre la puerta a futuros estudios que permitan aclarar el papel específico de los horarios de las comidas, por qué la cena destaca frente a otros hábitos alimentarios y qué franjas horarias podrían asociarse a mayores beneficios durante el embarazo.
Ritmos circadianos y crononutrición
Los ritmos circadianos son ciclos biológicos de unas 24 horas que regulan funciones biológicas y de comportamiento. Están controlados por “relojes” internos, como el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que se ajusta a la luz y la oscuridad. También existen relojes en órganos como el hígado o los músculos, sensibles a señales como la alimentación. Por ello, los horarios de las comidas influyen en el sistema circadiano, y comer de forma irregular puede afectar a la salud. La crononutrición estudia la relación entre alimentación, ritmos circadianos y salud.
Referencia
J.Llauradó-Pont, S.Aguilar-Lacasaña, M.Cosin-Tomas, et al. “Maternal Chrono-Nutrition and Placental DNA Methylation: The BiSC Study.” Molecular Nutrition & Food Research 70, no. 9 (2026): e70465. https://doi.org/10.1002/mnfr.70465

