La fiebre alta podría reducir temporalmente la transmisión de la malaria
Un nuevo estudio caracteriza cómo el parásito de la malaria ‘Plasmodium falciparum’ se defiende de las altas temperaturas durante los episodios de fiebre
10.07.2026
La fiebre que sufren las personas con malaria expone a los parásitos a temperaturas elevadas en las células sanguíneas. Este calor puede provocar la acumulación de proteínas dañadas dentro del parásito y activar mecanismos de protección frente al estrés térmico.
Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, revela que Plasmodium falciparum no puede activar esos mecanismos frente al calor cuando se encuentra en fase de gametocito, es decir, la fase responsable de transmitir la infección de humanos a mosquitos. Los resultados, publicados en PLOS Pathogens, sugieren que los pacientes con fiebre alta podrían ser temporalmente no infecciosos: si un mosquito les picara durante ese periodo, podría no adquirir el parásito y, por tanto, no transmitir la enfermedad a otras personas.
La malaria afecta a unos 260 millones de personas cada año y causa alrededor de 600.000 muertes. P. falciparum es responsable de la forma más grave de la enfermedad y de la mayoría de los casos mortales.
Tras la picadura de un mosquito Anopheles infectado, los parásitos llegan al hígado, donde se multiplican. Después invaden los glóbulos rojos y comienzan un ciclo de replicación que se repite aproximadamente cada 48 horas. En cada ciclo, una pequeña proporción de los parásitos se transforma en gametocitos, la única fase capaz de infectar a un mosquito y, por tanto, esencial para la transmisión de la malaria.
¿Cómo y cuándo activa P. falciparum la respuesta al estrés térmico?
Los episodios de fiebre de la malaria suelen durar varias horas y pueden alcanzar los 41 ºC, unas temperaturas que pueden causar la acumulación de proteínas mal plegadas y comprometer la supervivencia del parásito.
Para hacer frente a este daño, se activa la Respuesta al Choque Térmico (HSR, por sus siglas en inglés), un mecanismo que protege el conjunto de proteínas celulares. Esta respuesta induce la producción de proteínas chaperonas, que actúan como “asistentes moleculares” ayudando a reparar proteínas dañadas y a recuperar su estructura. Igual que en otros organismos, en los parásitos de la malaria la HSR es un mecanismo de supervivencia fundamental. Sin embargo, hasta ahora no se sabía en qué condiciones se activaba.
El equipo investigador desarrolló un nuevo protocolo para someter a los parásitos a estrés térmico utilizando un baño de agua en lugar de una incubadora, lo que permite controlar mejor la temperatura y estudiar exposiciones muy breves al calor. Mediante este método, observaron que apenas diez minutos de exposición son suficientes para activar la HSR.
En P. falciparum, la HSR está controlada por AP2-HS, un factor de transcripción que regula la activación de genes implicados en la respuesta al calor. “Descubrimos que la respuesta controlada por AP2-HS se activa con gran facilidad. Incluso aumentos moderados de temperatura, que no comprometen la supervivencia del parásito, son suficientes para poner en marcha este mecanismo de protección”, explica Neus Ràfols, investigadora en ISGlobal y primera autora del estudio. Estos resultados sugieren que los parásitos utilizan la HSR de manera “preventiva”, lo cual es más eficiente que activarla cuando el daño ya se ha producido.
La HSR también se activa tras el tratamiento con el fármaco DHA
Cuando el equipo investigador trató a los parásitos con dihidroartemisinina o DHA (el compuesto activo de la artemisinina y sus derivados, que son los principales fármacos utilizados contra la malaria) también observaron la activación de la HSR.
Estos resultados apuntan a la HSR como un mecanismo de protección frente a distintos tipos de estrés que dañan las proteínas del parásito, y no sólo frente a estrés térmico. Sin embargo, parásitos con formas truncadas (versiones incompletas) de la proteína AP2-HS son más sensibles al estrés térmico, aunque no a la DHA. Esto podría deberse a que la DHA afecta a muchas moléculas del parásito, no sólo a proteínas.
Los gametocitos en fases intermedias o avanzadas de desarrollo no activan la HSR
A diferencia de otras fases del ciclo del parásito, solo los gametocitos de fase I pueden activar la HSR dependiente de AP2-HS. Los gametocitos más desarrollados pierden esta capacidad. “Nuestros resultados sugieren que la fiebre podría reducir temporalmente la capacidad de una persona con malaria para transmitir la infección. Aunque el parásito parece potenciar su transmisión en situaciones de estrés, los gametocitos maduros son especialmente sensibles a las temperaturas altas”, explica Alfred Cortés, investigador ICREA en ISGlobal y coordinador del estudio.
“Futuros estudios deberán confirmar si este efecto se produce durante las infecciones naturales y determinar si existe una temperatura umbral a partir de la cual los pacientes se vuelven temporalmente no infecciosos”, concluye Cortés.
Referencia
Ràfols N, Nyarko PB, Chillarón-Adán M, Tintó-Font E, Cortés A (2026) Characterisation of the thermal and non-thermal stress conditions that activate the Plasmodium falciparum AP2-HS-dependent heat-shock response. PLoS Pathog 22(7): e1014346. https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1014346

