La exposición al calor y al frío al inicio del embarazo se asocia con diferencias en el tamaño fetal a las 12 semanas
Un estudio basado en cohortes de nacimiento de Países Bajos identifica asociaciones entre la exposición a la temperatura durante las primeras etapas del embarazo y cambios en el tamaño del feto, con patrones diferenciados para el calor y el frío
09.06.2026
La exposición moderada al frío y al calor durante las primeras etapas del embarazo podría afectar al desarrollo fetal a partir del primer trimestre, según un nuevo estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “la Caixa”. Los resultados, basados en dos cohortes de nacimiento neerlandesas y publicados en el International Journal of Epidemiology, sugieren que el desarrollo gestacional temprano puede ser sensible a la temperatura ambiental, con posibles implicaciones para los resultados del nacimiento y la salud a largo plazo en un contexto de cambio climático.
Estudios previos han relacionado la exposición a temperaturas altas o bajas durante el embarazo con un mayor riesgo de complicaciones y resultados adversos en el nacimiento. Sin embargo, todavía no está claro si la temperatura ambiental influye en el desarrollo durante las fases más tempranas de la gestación. El primer trimestre es un periodo crítico, ya que durante esta etapa comienzan a formarse los órganos del bebé y la placenta; alteraciones en este momento se han asociado previamente con resultados adversos al nacimiento y con enfermedades cardiovasculares y respiratorias más adelante en la infancia.
“Para evaluar la asociación entre la exposición a la temperatura ambiental y el desarrollo embrionario y fetal temprano, analizamos datos de una cohorte de nacimiento neerlandesa, el estudio Generation R Next (2017–2021), y replicamos los hallazgos en una cohorte independiente establecida 15 años antes, el estudio Generation R (2002–2006)”, explica Esmée Essers, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio. El equipo investigador estimó las temperaturas medias semanales desde el inicio del embarazo y utilizó ecografías realizadas alrededor de las semanas 8, 10 y 12 para medir la longitud cráneo-caudal, un indicador estándar del crecimiento embrionario y fetal temprano.
La exposición a la temperatura se asocia con un menor tamaño fetal a las 12 semanas, con distintos patrones temporales para el calor y el frío
La exposición tanto a temperaturas ambientales más frías como más cálidas durante el primer trimestre se asoció con una menor longitud cráneo-caudal a las 12 semanas de gestación en la cohorte Generation R Next. La asociación entre temperaturas más frías y una menor longitud cráneo-caudal a las 12 semanas también se observó en la cohorte independiente, a pesar de las diferencias en los patrones de temperatura entre ambos periodos de estudio.
El momento de la exposición parecía diferir entre el calor y el frío. La exposición a temperaturas más altas mostró asociaciones más fuertes durante las primeras etapas del embarazo, especialmente entre las semanas 1 y 6. En cambio, la exposición a temperaturas más bajas se asoció con la longitud cráneo-caudal durante un periodo más prolongado, entre las semanas 1 y 11. En ambos casos, no se detectaron asociaciones en las ecografías realizadas previamente, a las 8 o 10 semanas.
A las 12 semanas de gestación, la exposición tanto a temperaturas más frías como más cálidas se asoció con una longitud cráneo-caudal aproximadamente entre 7 y 8 milímetros menor de lo esperado para esta etapa del desarrollo. El equipo investigador también observó diferencias entre las dos cohortes en cuanto al momento en que la exposición a la temperatura parecía tener las asociaciones más fuertes y en relación con la magnitud de los efectos observados. “Estas diferencias podrían estar relacionadas con cambios en las condiciones climáticas a lo largo del tiempo, diferencias en la forma en que las poblaciones responden o se adaptan a la exposición a la temperatura, u otros factores que pueden influir en la vulnerabilidad durante el embarazo”, explica Essers.
Cómo puede influir la temperatura en el desarrollo temprano
Los cambios fisiológicos durante el embarazo suponen exigencias adicionales para la capacidad del organismo de regular la temperatura. “La exposición externa al calor o al frío puede alterar aún más este equilibrio, desencadenando respuestas termorreguladoras como cambios en el flujo sanguíneo periférico”, explica Mònica Guxens, profesora de investigación ICREA en ISGlobal y coordinadora del estudio. “Estas respuestas podrían influir potencialmente en la perfusión uterina y, a su vez, afectar a los procesos tempranos del desarrollo. Sin embargo, se necesita más investigación para comprender los mecanismos biológicos implicados y determinar si estas diferencias tempranas tienen implicaciones más adelante en el embarazo.”
Referencia
Essers, E., de Groot, J. M., Graafland, N., Gonçalves, R., Iñiguez, C., Petricola, S., Jaddoe, V., El Marroun, H., Tiemeier, H., Steegers, E., Rousian, M., Mulders, A., & Guxens, M. (2026). Associations of ambient temperature exposure with embryonic and early fetal development. International Journal of Epidemiology, 55(3). https://doi.org/10.1093/ije/dyag060

