
Artículos destacados


Claudia García-Vaz (1), Madiha Shekhani (1), Laura Agúndez (1), Hugo Santa (2), Núria Botella (2), Davide Rasella (2) y Gonzalo Fanjul (1). *
Información sobre los autores
1- Departamento de Análisis de Políticas y Desarrollo, Área de Traslación e Impacto, Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
2- IMPACThealth: Grupo de Evaluación e Impacto en Salud Global, Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
*Todos los análisis estadísticos y epidemiológicos y sus resultados han sido aportados por IMPACThealth: Grupo de Evaluación e Impacto en Salud Global, de ISGlobal.
*Publicado por ISGlobal con el valioso apoyo de Focus2030
Mayo de 2026
Francia, referente histórico en cooperación al desarrollo, se enfrenta hoy a un cambio de rumbo marcado por sucesivos recortes presupuestarios. Basado en una investigación original, este informe cuantifica el coste humano de esta retirada. Al abandonar su liderazgo en salud global, el país no solo pone en riesgo su prestigio y credibilidad ante sus socios, sino que cede una influencia vital en un escenario de máxima presión sobre la gobernanza internacional.
Francia ha sido durante mucho tiempo un pilar indispensable de la lucha global contra la pobreza y la enfermedad. Durante más de una década, se situó entre los principales donantes del mundo, impulsando el multilateralismo y logrando avances significativos en la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. Sus innovadores impuestos de solidaridad, su compromiso de 1.600 millones de euros con el Fondo Mundial en 2022 y una ley de desarrollo pionera aprobada en 2021 lo convirtieron en un país decidido a alcanzar el hito del 0,7% de la RNB invertido en ayuda y a liderar con el ejemplo. Sin embargo, este impulso político se ha topado con vientos en contra, tanto de orden fiscal como político. La deuda pública se ha disparado, el apoyo parlamentario y social ha mermado, y la cooperación al desarrollo se ha convertido en un blanco fácil de sucesivos recortes presupuestarios.
Las consecuencias ya son visibles. Entre 2022 y 2024, la AOD francesa cayó 2.300 millones de dólares. El presupuesto de 2026 incluye más de 800 millones de euros de recortes adicionales —que afectan de manera desproporcionada a la ayuda multilateral— mientras el gasto en defensa se acelera. Los países prioritarios han dejado de serlo; en 2022, solo uno figuraba entre los diez principales receptores de Francia. Una proporción creciente de la ayuda bilateral se concede en forma de préstamos, lo que agudiza el estrés de la deuda en países que ya tienen dificultades para financiar servicios sanitarios esenciales.
Este documento, basado en una investigación original, ofrece la medición más contundente de lo que estos cambios suponen para las vidas humanas. Utilizando estimaciones de riesgo de mortalidad adaptadas de análisis previos sobre USAID, se modelizó el impacto global de las reducciones de AOD francesa en 124 países de ingresos bajos y medios. Bajo la hipótesis de una efectividad similar entre la ayuda estadounidense y la francesa, incluidos los flujos multilaterales, las muertes evitadas previstas asociadas a la AOD francesa per cápita caen desde casi 11,7 millones a 8,2 millones entre 2023 y 2030 como consecuencia de los recortes en la ayuda —una pérdida de más de 3,5 millones de personas que de otro modo habrían sobrevivido. Si bien estas impactantes cifras dependen en gran medida de la premisa señalada, son coherentes con las estimaciones de otras organizaciones.
El mensaje es inequívoco: la ayuda francesa salva vidas, y recortarla las cuesta. Y el daño se extiende más allá del coste humano. Al desmantelar una tradición política que la situaba como referente en el liderazgo mundial de la salud, Francia arriesga erosionar su prestigio internacional, debilitar su credibilidad entre los socios y ceder influencia en un momento en que la gobernanza global ya se encuentra bajo una presión severa.
1. Francia, un donante indispensable
Es difícil comprender el progreso reciente de la comunidad internacional en la lucha contra la pobreza —y, en particular, en el campo de la salud global— sin reconocer la notable contribución de Francia. Durante más de una década, el país ha figurado entre los cinco principales países donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE.1 No solo es Francia miembro fundador del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, sino que también ha sido su mayor donante europeo y el segundo a nivel mundial, solo superado por Estados Unidos. Hasta la fecha, ha contribuido con un total de 7.200 millones de dólares.2 Durante la séptima reposición del Fondo Mundial, celebrada en 2022, Francia se comprometió a aportar un récord de 1.600 millones de euros para el período 2023-25, un incremento del 23% respecto a su contribución anterior. Esta asignación situó la salud global como prioridad de la cooperación francesa, un compromiso también reflejado en la Estrategia Francesa de Salud Global 2023-27.3 Si bien Francia ha desempeñado un papel destacado durante muchos años, su liderazgo a lo largo de la última década la ha convertido en un referente mundial. Tras las elecciones de 2017, el gobierno de Emmanuel Macron se comprometió a dar un gran impulso político en el ámbito de la cooperación, lo que llevó al Parlamento francés a aprobar en 2021 la Ley n.º 2021-1031 de programación sobre el desarrollo solidario y la lucha contra las desigualdades mundiales. A través de esta ley,4 el país se comprometió a alcanzar el objetivo del 0,7% de su Renta Nacional Bruta (RNB) destinado a la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) para 2025, con al menos el 70% de esa ayuda concedida en forma de subvenciones en lugar de préstamos
No solo es Francia miembro fundador del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, sino que también ha sido su mayor donante europeo y el segundo a nivel mundial, solo superado por los Estados Unidos.
Francia también ha sido pionera en mecanismos innovadores de financiación de la ayuda. En 2005 introdujo un impuesto de solidaridad sobre los billetes de avión y en 2012 un impuesto sobre las transacciones financieras. Durante años, una fracción de los ingresos generados por estos impuestos —más de 700 millones de euros anuales— se canalizó a través de su Fondo de Solidaridad para el Desarrollo para apoyar iniciativas multilaterales en salud global y clima. Estas medidas generaron resultados tangibles e inmediatos. La AOD francesa superó el 0,55% de la RNB en 2022 —con un máximo histórico de 17.300 millones de dólares destinados a ayuda— y avanzaba a buen ritmo hacia el objetivo del 0,7%. Sin embargo, en el verano de 2023 el gobierno pospuso el plazo para alcanzar ese objetivo a 2030. Entre 2022 y 2024, la AOD cayó más de 2.300 millones de dólares.
Hoy, la capacidad de Francia para cumplir sus ambiciones en materia de cooperación al desarrollo está siendo comprometida por su realidad presupuestaria: el país mantiene uno de los niveles más elevados de deuda pública de la UE, casi duplicando el límite fijado por Bruselas. En su propuesta de octubre de 2025, el gobierno tenía previsto recortar 40.000 millones de euros del presupuesto de 2026 para abordar el déficit. Esta impopular propuesta de recortes generó protestas y huelgas, en particular contra la reforma de las pensiones, que ha sido pospuesta hasta las próximas elecciones presidenciales. La polarización parlamentaria y los bajos índices de aprobación del gobierno reflejan un clima de descontento ciudadano y bloqueo legislativo que mina la estabilidad política. Tras meses de negociaciones, el 2 de febrero de 2026 se aprobó el texto definitivo de la ley, que supuso recortes de 803 millones de euros en el presupuesto de AOD,5 convirtiéndola en la segunda partida más recortada tanto en términos absolutos como relativos. Estos marcan cuatro años consecutivos de recortes a la ayuda francesa y podrían reducirla a su nivel más bajo en una década:6 el 0,38% de su RNB, asestando un nuevo golpe a la arquitectura multilateral progresista de la que Francia ha sido durante mucho tiempo uno de los principales defensores.
Comprender las tendencias recientes de la cooperación al desarrollo francesa y el impacto que tendrán en los resultados sanitarios de los países receptores es esencial. Este documento tiene ese propósito.
2. El compromiso histórico de Francia choca con un muro de realidad
El período más reciente de cooperación francesa exitosa estuvo vinculado a un momento de estabilidad política, con una mayoría presidencial en el Parlamento y, según organizaciones francesas especializadas,7 un Ministro de Asuntos Exteriores que supo implicar a su administración en la materia. La realidad en 2026 es muy distinta. En la regulación financiera de 2025, los impuestos de solidaridad se desvincularon del Fondo de Solidaridad para el Desarrollo y se redirigieron al presupuesto general, poniendo fin a un mecanismo de financiación exitoso e innovador. En el presupuesto de 2026, más de la mitad de los 803 millones de euros de recortes corresponden a la ayuda multilateral, que experimenta un descenso del 42%, perdiendo 476 millones de euros. En contraste, se prevé un aumento del gasto en defensa y seguridad de 6.500 millones de euros para 2027.8
A pesar de su histórico apoyo al Fondo Mundial, un medio de comunicación francés9 ha informado de que el gobierno tiene previsto reducir en casi un 60% su compromiso para el período 2026-2028, pasando de 1.600 millones a 660 millones de euros. Esta contribución resulta ahora más vital que nunca, dado que el Fondo concluyó su cumbre de reposición con un déficit de 5.400 millones de dólares respecto a su objetivo.10 De confirmarse, este recorte sin precedentes tendría consecuencias devastadoras para la salud global.
Si bien las razones que subyacen a la decisión del gobierno francés de tomar medidas presupuestarias drásticas están relacionadas con la deuda pública, es importante señalar que este giro se produce tras una serie de fracasos técnicos y narrativos en el ámbito de la cooperación al desarrollo.
Si bien las razones que subyacen a la decisión del gobierno francés de tomar medidas presupuestarias drásticas están relacionadas con la deuda pública, es importante señalar que este giro se produce tras una serie de fracasos técnicos y narrativos en el ámbito de la cooperación al desarrollo. Por ejemplo, un estudio reciente encargado por la plataforma de ONGs francesa Coordination SUD reveló que menos de un tercio de las disposiciones de la ley de 2021 han sido implementadas de manera efectiva desde su adopción. El mismo estudio indicó que en 2022, solo uno de los 19 países enumerados como prioritarios por el Comité Interministerial de Cooperación Internacional y Desarrollo (CICID) figuraba entre los diez principales receptores. De hecho, menos del 20% de los fondos distribuidos bilateralmente fue asignado a países prioritarios. Entre 2018 y 2022, alrededor del 25% de esta AOD bilateral no se distribuyó a países implementadores, al estar destinada a becas y a cubrir los costes asociados a los refugiados en el propio territorio francés.11 Además, Francia ha dependido en gran medida de los préstamos en sus estrategias de cooperación, que representaron el 19% de la ayuda bilateral en 2023 —muy por encima del promedio del 4% del CAD. Esto podría agravar las presiones fiscales que ya padecen muchos países receptores, donde el aumento de la carga de la deuda limita la inversión en salud y otros servicios públicos. A medida que el servicio de la deuda consume una proporción creciente de los ingresos públicos, los gobiernos tienen menos margen para fortalecer los sistemas de salud. Esto perpetúa un ciclo de fragilidad y dependencia, obstaculizando la mejora de los resultados en salud.12 Es un hecho que los países africanos destinan hasta cinco veces más fondos al servicio de la deuda que a la inversión en salud.13 Algunos de los mayores receptores de préstamos de desarrollo franceses, como Marruecos y Senegal, ya se encuentran en riesgo de sobreendeudamiento.
En términos narrativos, Francia está virando hacia un discurso que gana adeptos en muchos países europeos, siguiendo un camino abierto primero por los Estados Unidos. El nuevo diccionario de eufemismos de los donantes presenta el concepto de «recortes» como un medio de «reducir la dependencia», lo que constituye claramente una ruptura con una terminología que enfatizaba la cooperación. Si bien es difícil identificar una causa única de esta tendencia, vale la pena señalar las recientes críticas a la AOD por parte de algunos políticos, en particular en lo que respecta a la ayuda multilateral, a la que acusan de canalizar fondos hacia China.14
3. El retroceso francés golpea un panorama de salud global ya debilitado
Como donante, Francia está comprometida con mantener el control sobre sus recursos. Según los datos de la OCDE, en 2023 casi dos tercios de la AOD francesa se canalizaron bilateralmente, mientras que un tercio se destinó como contribuciones a instituciones multilaterales. No obstante, si se tiene en cuenta la AOD francesa dirigida al sector sanitario, el 60% se canalizó multilateralmente en 2023. Por este motivo, el impacto sobre las iniciativas de salud global podría ser dramático. A modo de ejemplo, la esperada caída en el apoyo al Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria de casi 1.000 millones de euros podría traducirse en un fracaso a la hora de prevenir más de 710.000 muertes y 13 millones de infecciones combinadas de las tres enfermedades en todo el mundo hasta 2028, según estimaciones recientes.15 Las tendencias actuales en la financiación de la AOD apuntan a un futuro especialmente preocupante para las enfermedades respaldadas por el Fondo. Los recortes generales de financiación podrían desembocar en entre 4 y 10 millones de nuevos casos de VIH16 en los próximos cinco años, así como en más de medio millón de muertes adicionales por tuberculosis17 antes de 2035. En este contexto, el debilitamiento del compromiso histórico y el apoyo de Francia resultará devastador.
Los cambios recientes en los 20 principales receptores de la ayuda bilateral francesa, con la salida de los países de la región del Sahel y antiguas colonias como Mali, Burkina Faso y Níger de las primeras posiciones, coinciden con un período de escrutinio por parte de los países de África Occidental y Central hacia la presencia militar francesa en la región.
En 2023, Francia asignó un total de 11.100 millones de dólares a la ayuda bilateral. Solo uno de los diez principales receptores de la AOD francesa ese año, Senegal, figura en la lista de los Países Menos Adelantados (PMA) de las Naciones Unidas, a pesar de la designación explícita de estos países como prioridades geográficas por parte del gobierno.18 Sin embargo, si se tienen en cuenta únicamente los fondos concesionales —excluyendo la parte no concesional de los préstamos—, otros PMA, como Chad y Etiopía, también se contarían entre los diez principales países implementadores. Las figuras 1 y 2 muestran los cambios recientes en los 20 principales receptores de la ayuda bilateral francesa, con la salida de los países de la región del Sahel y antiguas colonias como Mali, Burkina Faso y Níger de las primeras posiciones. Estos cambios coinciden con un período de escrutinio por parte de los países de África Occidental y Central hacia la presencia militar francesa en la región, que agudiza la inestabilidad y el conflicto en la República Democrática del Congo, así como con el inicio de la guerra en Ucrania.
Figura 1: Gráfico con los principales receptores de la AOD bilateral francesa en 2019.
Figura 2: Gráfico con los principales receptores de la AOD bilateral francesa en 2024.
Si bien la gran mayoría de los receptores de la ayuda bilateral francesa no se encuentran entre los PMA, esto no los hace invulnerables a los recortes. Costa de Marfil es un buen estudio de caso al respecto, ya que ha sido sistemáticamente uno de los principales países receptores de la ayuda francesa. En 2024, la AOD bilateral francesa a Costa de Marfil representó aproximadamente un quinto de toda la ayuda recibida por el país, llegando a alcanzar un tercio en años anteriores. Las organizaciones multilaterales también han tenido una fuerte presencia en Costa de Marfil, representando aproximadamente la mitad de la asistencia recibida en los últimos años. En conjunto, la AOD francesa y la multilateral constituyen tres cuartas partes de la ayuda bruta total del país. Esta situación pone de relieve la vulnerabilidad del país ante los cambios presupuestarios, especialmente a la luz del reciente giro en las políticas de cooperación y salud global de los Estados Unidos, el otro principal donante.
La mayor parte de la financiación estadounidense asignada a Costa de Marfil se ha destinado a la lucha contra el VIH, canalizándose a través de PEPFAR, el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA.19 Estos esfuerzos, implementados en colaboración con el Fondo Mundial y el gobierno marfileño, han permitido avances significativos en el control de la enfermedad. Sin embargo, la tendencia continua de recortes a la ayuda supone una amenaza considerable para estos logros, lo que subraya la importancia crítica de mantener un compromiso sólido. Francia lo ha demostrado con su apoyo a sectores estratégicos en Costa de Marfil tras la firma este año de un tercer "Contrato de Reducción de Deuda-Desarrollo" (C2D) por valor de 137 millones de euros.20 Dos de los tres proyectos incluidos en el acuerdo se centran en la salud sexual y reproductiva y en la educación científica universitaria —ambas áreas clave en la lucha contra el VIH. Es vital que se mantenga la asociación entre ambos países, así como el apoyo francés al Fondo Mundial, a fin de garantizar la resiliencia de Costa de Marfil ante la retirada de la financiación estadounidense.
4. El impacto de la AOD francesa: estimando el coste humano de los recortes en la ayuda
Costa de Marfil es un ejemplo ilustrativo de la importancia del liderazgo francés en el ecosistema de la salud global, pero muchos otros países también pagarán el precio de los recortes en la ayuda. Para ofrecer una idea de las magnitudes implicadas, el grupo de investigación IMPACThealth de ISGlobal realizó un análisis basado en las vidas potencialmente salvadas cada año entre 2023 —cuando comenzó la caída de la financiación— y 2030 en 124 países de ingresos bajos y medios (LMICs, por sus siglas en inglés) que reciben AOD francesa, y en cómo las reducciones de la ayuda afectarían a esta cifra. Ante la ausencia de evidencia empírica sobre el impacto específico de la ayuda francesa en la mortalidad, el estudio se apoyó en estimaciones de impacto obtenidas a partir de un estudio previo21 que analizaba el efecto de diferentes niveles de financiación per cápita de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en los LMIC. Si bien la estructura y la composición sectorial de la AOD francesa difieren de las de USAID, ambos países operan como grandes actores en el ecosistema de la cooperación. Las razones de tasas estimadas a partir de los recortes de USAID se utilizan aquí como una aproximación pragmática, aunque imperfecta, para estimar el impacto potencial de los cambios en la financiación de la AOD francesa sobre la mortalidad. A fin de hacer las estimaciones más representativas de la realidad, y mientras que el estudio sobre USAID tuvo únicamente en cuenta los fondos canalizados a través de la agencia, para las estimaciones francesas se consideraron las contribuciones multilaterales basadas en la financiación por país imputada por ONE Campaign, dada la importancia relativa de las organizaciones multilaterales de salud como componente de la ayuda francesa. Si bien no es posible extraer causalidad de este análisis, trabajar bajo el supuesto de que la ayuda francesa y la estadounidense pueden ser igualmente eficaces sirve al propósito de mostrar los posibles cambios en las tasas de mortalidad derivados de los cambios en la financiación de la AOD.
Según las estimaciones de los analistas de SEEK Development22 —consultadas en el momento del análisis en diciembre de 2025; las cifras actuales podrían diferir al tratarse de proyecciones dinámicas—, la AOD francesa disminuyó un 13,2% entre 2022 y 2024, seguida de una caída del 16,7% en 2025 y una reducción adicional del 7,3% prevista para 2026. Sobre la base de estas cifras, nuestro análisis (detallado en el Anexo 1) toma en consideración estos recortes, que acumulan una caída del 30% entre 2022 y 2026, y asume que la AOD francesa se mantiene en los niveles de 2026 hasta 2030.
Para este análisis de escenarios, partimos del supuesto de que la ayuda francesa es tan efectiva como la estadounidense y, por tanto, las modificaciones en la AOD francesa impactarían en la mortalidad de manera similar. Utilizando los análisis de impacto de USAID como referencia, calculamos las vidas esperadas salvadas entre 2023 y 2030 para cada país receptor bajo la reducción porcentual notificada en los flujos de ayuda francesa.23 A continuación, comparamos estas cifras con un escenario en el que los flujos de ayuda se hubieran mantenido constantes desde 2022.
Bajo esta hipótesis de efectividad similar entre la ayuda francesa y la estadounidense, se evitarían 8.188.891 muertes en 124 países entre 2023 y 2030 en el escenario de caída global del 30% de la AOD. Sin embargo, si los flujos de ayuda se hubieran mantenido en los niveles de 2022, podrían haberse evitado 3.577.766 muertes adicionales a lo largo de estos ocho años. Dado que todas las estimaciones están sujetas a un grado inherente de incertidumbre, los correspondientes intervalos de confianza del 95%24 se presentan en el Anexo 1.
Estas estimaciones ofrecen una lección fundamental. Bajo el supuesto de que la AOD francesa per cápita tiene un impacto sobre la mortalidad similar al de USAID, la caída en la financiación observada desde 2023 podría derivar en cambios sustanciales en la mortalidad esperada, dejando de prevenir más de 3,5 millones de muertes en ocho años en 124 países. Aunque las muertes evitadas varían por año en función de las reducciones previstas, para el conjunto del período esto equivaldría a aproximadamente 447.000 muertes no evitadas por cada año. Sin duda, sería un precio muy alto a pagar. Los impactos potenciales sobre la salud se dejarían sentir con especial intensidad en los países que han dependido históricamente de la ayuda francesa, pero también en entornos donde organizaciones multilaterales como el Fondo Mundial o Gavi realizan una labor indispensable. A pesar de que el número exacto de muertes en nuestro análisis es una estimación basada en el escenario teórico de una efectividad similar de la ayuda estadounidense y francesa en términos de prevención de la mortalidad, sí ofrece un orden de magnitud del impacto de estas caídas abruptas en la financiación.
Bajo el supuesto de que la AOD francesa per cápita tiene un impacto sobre la mortalidad similar al de USAID, la caída en la financiación observada desde 2023 podría derivar en cambios sustanciales en la mortalidad esperada, no llegando a prevenir más de 3,5 millones de muertes en ocho años en 124 países.
Si bien la potencial pérdida de vidas es la consecuencia más grave y directa de la desfinanciación de los programas de ayuda al desarrollo, las implicaciones simbólicas y estratégicas amenazan con multiplicar el impacto de estas decisiones. Las reducciones recientes y previstas en la AOD francesa señalan una ruptura con su papel histórico como uno de los principales defensores en Europa de la gestión multilateral de los desafíos compartidos, empezando por la salud global. Estos cambios podrían revertir años de liderazgo simbólico y refuerzan la preocupante relegación de la salud dentro de la agenda de desarrollo global. Dada la influencia de Francia —tanto a nivel internacional como dentro de la Unión Europea—, estas acciones tienen un impacto significativo. Esta trayectoria refleja movimientos similares en otros gobiernos donantes, que se centran en agendas domésticas y, por tanto, debilitan la acción colectiva en la cooperación internacional. También limita la capacidad de Francia, y de Europa en su conjunto, de posicionarse como contrapeso estratégico ante la retirada parcial de los Estados Unidos del liderazgo en salud global y desarrollo.
Recuadro 1: Efectos en cascada: los impactos indirectos de la desfinanciación de la ayuda francesa
Efecto dominó en los recortes de financiación. Con la retirada abrupta de EE.UU. como uno de los principales donantes de salud global a principios de 2025, la falta de un contrapeso por parte de grandes actores europeos como Francia ha allanado el camino para que muchos más países desplacen la salud global y la ayuda al desarrollo de sus prioridades.
Brechas en la seguridad sanitaria. Con la caída de la financiación de la AOD, el debilitamiento de los sistemas de salud y los mecanismos de preparación para la salud pública en los países de ingresos bajos y medios puede dificultar la respuesta colectiva ante emergencias sanitarias transfronterizas.
Riesgos geopolíticos. Los esfuerzos humanitarios y de desarrollo pueden contribuir a estabilizar contextos frágiles y a prevenir la violencia y sus consecuencias. Para Francia, la región del Sahel ha sido durante mucho tiempo el eje de una estrategia que prioriza la seguridad, ampliamente considerada hoy como fallida.25 Para evitar una mayor desestabilización, Francia debería plantearse un enfoque más pragmático y menos paternalista que dé prioridad al mantenimiento de la ayuda al desarrollo y la presencia diplomática.
Desplazamiento forzado. Tanto el conflicto como la vulnerabilidad al cambio climático son factores de peso que podrían provocar el desplazamiento forzado de poblaciones. Al mismo tiempo, estas poblaciones se encuentran ahora en su momento de mayor vulnerabilidad. Según un informe del ACNUR,26 a raíz de los recortes de ayuda de 2025, hasta 11,6 millones de personas desplazadas corren el riesgo de perder el acceso a la asistencia humanitaria directa, habiéndose recortado 1.400 millones de dólares de programas esenciales.
5. Conclusiones y recomendaciones: la ayuda al desarrollo como símbolo de la encrucijada histórica de Francia
Al igual que muchas otras potencias mundiales de antaño, Francia atraviesa un periodo de cambio e incertidumbre significativos. La presencia militar de la antigua potencia colonial en varios países africanos ha sido objeto de escrutinio por parte de diversos gobiernos de África Central y Occidental en los últimos años. Esto ha dado lugar a un proceso gradual de retirada que se completó formalmente en julio del año pasado con la entrega de las últimas bases militares en Senegal27. Durante su segundo mandato, el presidente Macron ha continuado promoviendo el multilateralismo y buscando renovar las asociaciones de Francia con el continente africano. En este nuevo contexto, la participación activa en mecanismos multilaterales de financiación de la salud global (como el Fondo Mundial o Gavi) representa una forma más ética y avanzada de mantener la cooperación francesa con África.
La participación activa en mecanismos multilaterales de financiación de la salud global (como el Fondo Mundial o Gavi) representa una forma más ética y avanzada de mantener la cooperación francesa en África.
Al analizar la mengua de la influencia europea en el escenario mundial, es importante considerar la importancia de instrumentos de poder blando como la cooperación al desarrollo. Francia podría encontrar dificultades para recabar el apoyo de las naciones africanas en favor de Ucrania, por ejemplo, si otros conflictos y crisis humanitarias no reciben una mayor prioridad en los presupuestos de este importante donante. Diversas organizaciones de la sociedad civil —entre ellas Oxfam, ONE, Action Santé Mondiale y Coordination SUD— han expresado su desaprobación ante la decisión del gobierno de reducir la financiación de la ayuda en un momento en que millones de personas afrontan crisis alimentarias y de seguridad.28 En líneas generales, la sociedad civil y algunos parlamentarios reclaman que la AOD sea considerada una expresión central de la justicia fiscal, la coherencia política y los valores universales de Francia, y no meramente una «variable de ajuste presupuestario».
Los argumentos presentados en este documento ayudan a contextualizar el presente y el futuro de la AOD francesa en un panorama de salud global que atraviesa una gran reestructuración. La capacidad de los socios de cooperación de Francia para resistir la presión causada por la retirada de otros donantes dependerá de las decisiones tomadas durante la actual legislatura. La posición estratégica del país como actor clave en el futuro ecosistema de salud global estará supeditada a la postura del gobierno actual. Por ello, emitimos las siguientes recomendaciones:
- Mantener la trayectoria establecida por la Ley de 2021 garantizaría que Francia siga siendo un líder en la cooperación al desarrollo. Si bien las limitaciones fiscales actuales pueden requerir un enfoque basado en la priorización, mantener estos compromisos está en consonancia con los intereses estratégicos a largo plazo. Posponer o renunciar a la consecución de estos objetivos no debería ser una opción, especialmente cuando la evidencia acumulada sugiere que la AOD sigue siendo un motor principal de la mejora de los resultados sanitarios en los países implementadores.
- Francia debe sostener su liderazgo político y económico en los programas de salud global. Dado el contexto imperante, el compromiso histórico del país con el Fondo Mundial nunca ha sido más importante. La necesidad de liderazgo en este ámbito es doble: en primer lugar, para mitigar los impactos sanitarios derivados del descenso de la financiación y, en segundo lugar, para evitar un efecto dominó que lleve a más retiradas de donantes. Este liderazgo es necesario ante los recortes presupuestarios de donantes clave como los Estados Unidos.
- La salud global debería ser una prioridad durante la presidencia francesa del G7 en 2026. Solo mediante la convocatoria de líderes mundiales para deliberar sobre esta cuestión, y la consiguiente generación de impulso político, podrá contrarrestarse la posición de los Estados Unidos en su presidencia del G20, que margina la salud global del discurso y silencia a varios países, incluida Sudáfrica.
- Reconectar los ingresos de los impuestos sobre las transacciones financieras y los billetes de avión con el Fondo de Solidaridad para el Desarrollo aportaría estabilidad estructural a la financiación francesa del desarrollo. Garantizar la continuidad de estos instrumentos fiscales innovadores es fundamental para evitar nuevos recortes en el presupuesto de ayuda al desarrollo, pero debe ir acompañado del compromiso de restablecer la asignación de los fondos al Fondo de Solidaridad para el Desarrollo o a un mecanismo equivalente.
- Francia debería fomentar iniciativas orientadas a movilizar recursos nacionales en los países implementadores, y los fondos de contrapartida podrían ser una vía prometedora. Como contraparte de sus compromisos, Francia está en una posición única para promover mecanismos de movilización de capital nacional. Iniciativas como el Fondo de Contrapartida del UNFPA han demostrado ser una estrategia sólida para impulsar las agendas nacionales de salud. Al aportar una contrapartida de 2 a 1 por cada dólar gubernamental invertido, el fondo ha logrado desbloquear millones en recursos nacionales adicionales para productos de salud reproductiva desde su lanzamiento en 2022.29 Aplicar el mismo principio de coinversión a otros productos sanitarios como vacunas, tratamientos o diagnósticos podría suponer un cambio de paradigma en la adquisición en un entorno de financiación restrictivo.
Anexo 1. Resumen metodológico. Análisis del impacto de la reducción de la Asistencia Oficial al Desarrollo de Francia en la mortalidad por todas las causas en Países de Ingresos Bajos y Medios, 2023-2030
Métodos
Se analizaron datos de los países de ingresos bajos y medios (LMICs) que reciben financiación de la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) francesa, aplicando estimaciones de la Fracción Prevenible en la Población (FPP) y las reducciones notificadas de la AOD.
Se seleccionó 2022 como año de referencia del análisis, ya que corresponde al pico de los niveles de financiación, representa la alineación más cercana con el objetivo de RNB y es previo al inicio de las posteriores reducciones de financiación. Para garantizar la coherencia entre las fuentes de datos, también se utilizaron los datos de mortalidad y población de 2022; esta elección estuvo respaldada por la comparabilidad de las estimaciones del año disponible más reciente (2023).
Los datos de mortalidad y población se obtuvieron del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades (GBD-IHME). Los datos sobre la Asistencia Oficial al Desarrollo de Francia se obtuvieron del Sistema de Notificación de los Países Acreedores del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (OCDE-CRS), consultado a través de ONE Data. Se tuvieron en cuenta los Flujos Brutos Totales de AOD, incorporando contribuciones bilaterales y multilaterales, estas últimas mediante imputación. Las imputaciones multilaterales de ONE Data se basan en el Sistema de Notificación de los Países Acreedores de la OCDE y en el Uso Total de los Proveedores del Sistema Multilateral. La reducción de la financiación para el período 2023-2026 se calculó según las proyecciones del Donor Tracker de SEEK Development y se mantuvo constante desde 2027 hasta 2030, equivalente a la última reducción esperada notificada. Se incluyeron 124 países receptores en el análisis (véase la Tabla Suplementaria).
Dadas las limitaciones de tiempo y la ventana de política que orienta este trabajo, nuestra estrategia analítica siguió el enfoque global de FPP descrito en estudios anteriores, que se ha utilizado para estimar el impacto sobre la mortalidad de los cambios en la exposición de la población cuando los riesgos relativos o las razones de tasas no están disponibles directamente28. Adoptamos este enfoque utilizando las razones de tasas publicadas en un estudio previo de nuestro grupo, que estimó las reducciones en la mortalidad por todas las causas asociadas con distintos niveles de financiación per cápita de USAID. Dicho estudio reportó cuatro categorías de exposición: Línea de base (inferior a 1,96 USD), Baja (1,96-3,96 USD), Intermedia (3,96-7,06 USD) y Alta (superior a 7,06 USD). En ese estudio se derivó empíricamente una razón de tasas para cada categoría. Utilizando estos mismos umbrales, calculamos la financiación de AOD francesa per cápita para cada país y asignamos la razón de tasas correspondiente del estudio sobre USAID.29 La AOD per cápita se calculó, como en estudios anteriores, dividiendo el importe total desembolsado (numerador, en términos monetarios) entre la población total (denominador) para cada uno de los 124 países.
Aunque la estructura y composición sectorial de la AOD francesa difieren de las de USAID, ambas operan como grandes donantes de asistencia al desarrollo. Sobre esta base, las razones de tasas estimadas para USAID pueden servir como una aproximación pragmática, aunque imperfecta, al posible impacto sobre la mortalidad de los cambios en la AOD francesa, reconociendo al mismo tiempo que las diferencias entre donantes pueden introducir cierto grado de imprecisión.
Para el cálculo de la FPP y las muertes evitadas esperadas, implementamos un enfoque de reconstrucción contrafactual, tratando cada país como una unidad observacional individual. Los países fueron clasificados en las cuatro categorías de financiación de USAID. Estimamos las muertes contrafactuales y las muertes evitadas, asumiendo que el contrafactual era una situación sin exposición al nivel correspondiente de financiación de la AOD, en este caso, el nivel de línea de base. Se calculó una FPP global como la razón entre la suma de muertes evitadas y la suma de muertes observadas en todos los países. La incertidumbre se cuantificó mediante 1.000 simulaciones de Monte Carlo, extrayendo las razones de tasas de sus rangos de incertidumbre publicados y recalculando las muertes evitadas y la FPP en cada iteración. Las muertes evitadas medias esperadas y los intervalos de incertidumbre para el período 2023-2030 se utilizan para la notificación de resultados. Los intervalos de incertidumbre se definieron por los percentiles 2,5 y 97,5 de las estimaciones simuladas.
Para evaluar el impacto de las reducciones de financiación, comparamos cada escenario con un caso de referencia en el que los niveles de financiación de 2022 se mantuvieron en todos los años posteriores. Bajo este supuesto, las muertes evitadas se mantuvieron constantes en los niveles de 2022. Se calculó la diferencia en el total de muertes evitadas durante el período de estudio entre los escenarios de referencia y de financiación reducida, siendo la diferencia media derivada de las simulaciones de Monte Carlo.
Tabla 1. Muertes evitadas esperadas y límites de incertidumbre del 95 % siguiendo un enfoque de reconstrucción contrafactual.
| Muertes evitadas asumiendo financiación al nivel máximo de AOD (2022) | Media de muertes evitadas esperadas bajo la desfinanciación notificada 2023-2030* | Límite inferior de incertidumbre* | Límite superior de incertidumbre* | Diferencia media en muertes evitadas esperadas respecto al año de referencia* |
|---|---|---|---|---|
| 11 691 480 | 8 188 891 | 5 013 679 | 11 672 813 | 3 577 766 |
*Los resultados notificados se obtienen a partir de simulaciones de Monte Carlo
Limitaciones
Nuestros análisis presentan varias limitaciones. En primer lugar, asumimos estructuras de muertes y de población constantes para todos los años evaluados; además, utilizamos las mismas cifras de mortalidad y población de 2022. Este supuesto ignora el cambio demográfico y las transiciones epidemiológicas, que pueden influir en la mortalidad de forma independiente de los niveles de financiación. No obstante, las cifras de mortalidad y población para 2023 (el último año disponible en el GBD) eran comparables a las de 2022 y, dado el corto período evaluado, las estimaciones podrían no variar de forma sustancial. Análisis adicionales que consideren los cambios en la mortalidad y la estructura poblacional están garantizados para proporcionar estimaciones más precisas.
El uso creciente de la Inteligencia Artificial (IA) plantea tanto oportunidades como riesgos. Aunque el uso de estas herramientas puede facilitar la investigación y asistencia sanitaria, no podemos dejar de lado cómo funcionan. En muchos casos los algoritmos opacos y su uso de datos preexistentes —ya sesgados por las cuestiones antes mencionadas— hace de las herramientas de IA replicadoras de sesgos. Con un matiz: en lugar de ser un proceso mediado por “inteligencia humana”, lo hacen a través de un proceso que no se conoce. En consecuencia, existe el peligro de que la información devuelta por la IA reproduzca e incluso amplifique sesgos previos.
En segundo lugar, asumimos que los niveles de financiación se mantuvieron igualmente distribuidos para cada país receptor en los años posteriores a 2022, lo que ignora los cambios internos específicos en la financiación comprometida durante el período evaluado. En el caso de la financiación multilateral, las asignaciones se estimaron mediante imputaciones basadas en el desembolso supuesto de los organismos multilaterales y, por tanto, pueden no reflejar con precisión la financiación efectivamente recibida por los países receptores. Del mismo modo, es posible que parte de la financiación bilateral y multilateral no haya sido especificada o contabilizada en los datos obtenidos para los países evaluados. No obstante, nuestro análisis ofrece una instantánea de la situación previa a la implementación de las reducciones y puede seguir siendo relevante para informar las decisiones de política.
En tercer lugar, asumimos una exposición uniforme a la financiación de la AOD dentro de cada país, tratando a toda la población nacional como beneficiaria de la categoría de financiación asignada. Esto ignora la variación intranacional en el alcance de los programas financiados externamente y puede enmascarar la asociación estimada. También asumimos que la AOD total tiene un impacto directo sobre la mortalidad, sin evaluar el impacto de asignaciones sectoriales específicas. Del mismo modo, es posible que no podamos disociar el efecto de la financiación de otros grandes donantes de la AOD hacia los mismos países receptores, lo que puede influir en las estimaciones de mortalidad.
En cuarto lugar, a partir de 2027 asumimos un escenario de financiación constante en lugar de una previsión. Desarrollar estudios con modelos de pronóstico sólidos que incorporen diversos escenarios de financiación y proyecciones de mortalidad está garantizado para producir estimaciones más precisas.
Por último, nos basamos en las razones de tasas derivadas del estudio más reciente y con mayor cobertura de países revisado por pares que cuantifica el impacto sobre la mortalidad de la financiación de USAID en los países analizados. Dado que la AOD de Francia y otros grandes donantes difiere en estructura, mecanismos de asignación y composición sectorial, las razones de tasas verdaderas asociadas con la financiación francesa pueden ser distintas, y las estimaciones basadas en USAID podrían no reflejar el efecto real de la AOD francesa. No obstante, la coherencia de los resultados en estudios previos que examinan los efectos sanitarios de la asistencia al desarrollo sugiere que la dirección de la asociación es robusta, y las estimaciones de USAID del artículo científico citado siguen siendo una aproximación sólida a las posibles consecuencias de las reducciones de la AOD francesa en el momento en que se desarrollaron estos análisis. Análisis adicionales que utilicen modelos y estimaciones específicos de Francia y que disocien los efectos de otros grandes donantes son necesarios para comprender mejor el impacto de la AOD sobre la mortalidad en los LMIC.
Tabla suplementaria. Lista de países receptores incluidos en el análisis.
| País receptor | País receptor | País receptor | País receptor |
| Afganistán | Egipto | Lesoto | El Salvador |
| Angola | Eritrea | Marruecos | Serbia |
| Albania | Etiopía | Moldavia | Sudán del Sur |
| Argentina | Fiyi | Madagascar | Santo Tomé y Príncipe |
| Armenia | Gabón | Maldivas | Surinam |
| Azerbaiyán | Georgia | México | Esuatini |
| Burundi | Ghana | Macedonia del Norte | Siria |
| Benín | Guinea | Mali | Chad |
| Burkina Faso | Gambia | Myanmar | Togo |
| Bangladesh | Guinea-Bisáu | Montenegro | Tailandia |
| Bosnia y Herzegovina | Guinea Ecuatorial | Mongolia | Tayikistán |
| Bielorrusia | Granada | Mozambique | Turkmenistán |
| Belice | Guatemala | Mauritania | Timor Oriental |
| Bolivia | Guyana | Mauricio | Tonga |
| Brasil | Honduras | Malaui | Túnez |
| Bután | Haití | Malasia | Turquía |
| Botsuana | Indonesia | Namibia | Tanzania |
| República Centroafricana | India | Níger | Uganda |
| Costa de Marfil | Irán | Nigeria | Ucrania |
| Camerún | Irak | Nicaragua | Uzbekistán |
| República Democrática del Congo | Jamaica | Nepal | San Vicente y las Granadinas |
| Congo | Jordania | Pakistán | Venezuela |
| Colombia | Kazajistán | Panamá | Vietnam |
| Comoras | Kenia | Perú | Vanuatu |
| Cabo Verde | Kirguistán | Filipinas | Yemen |
| Costa Rica | Camboya | Papúa Nueva Guinea | Sudáfrica |
| Cuba | Laos | Paraguay | Zambia |
| Yibuti | Líbano | Ruanda | Zimbabue |
| Dominica | Liberia | Sudán | |
| República Dominicana | Libia | Senegal | |
| Argelia | Santa Lucía | Islas Salomón | |
| Ecuador | Sri Lanka | Sierra Leona |
*Se excluyeron los países que no recibieron ayuda bilateral en el año de referencia, incluso asumiendo que una pequeña cantidad provendría del sistema multilateral. Como la mayoría de estos países correspondían a islas o países con pequeñas poblaciones, su contribución al total de muertes era insignificante.
Referencias
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8. Le Monde. Emmanuel Macron annonce 3,5 milliards d'euros de dépenses supplémentaires pour la défense en 2026 et 3 milliards d'euros en 2027. 2025 Jul 13. Disponible en: https://www.lemonde.fr/politique/article/2025/07/13/emmanuel-macron-annonce-3-5-milliards-d-euros-depenses-supplementaires-pour-la-defense-en-2026-et-3-milliards-d-euros-en-2027_6621049_823448.html
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21. Cavalcanti DM, De Oliveira Ferreira de Sales L, Da Silva AF, Basterra EL, Pena D, Monti C, et al. Evaluating the impact of two decades of USAID interventions and projecting the effects of defunding on mortality up to 2030: a retrospective impact evaluation and forecasting analysis. The Lancet. July 2025;406(10500):283-94. Disponible en: https://doi.org/10.1016/s0140-6736(25)01186-9
22. DonorTracker. France — Donor profile. Berlín: SEEK Development. Disponible en: https://donortracker.org/donor_profiles/france
23. Este análisis se basa en la Fracción Prevenible en la Población (FPP): la proporción de casos de una enfermedad o evento adverso en una población que podría evitarse si se eliminara un factor de riesgo específico o se implementara una intervención eficaz.
24. Un intervalo de confianza (IC) del 95% es un rango de valores, calculado a partir de datos muestrales, que probablemente contiene el parámetro poblacional verdadero el 95% de las veces. Refleja la incertidumbre inherente al uso de una muestra para estimar un valor poblacional, aportando una medida de precisión en torno a la estimación.
25. France 24. France to shut last military bases in Senegal, ending 65-year troop presence. 17 Jul 2025. Disponible en: https://www.france24.com/en/africa/20250717-france-to-shut-last-military-bases-in-senegal-ending-65-year-troop-presence
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27. Ravelo JL. How UNFPA's match fund spurs additional domestic funding. Devex. 2025 Dec 4. Disponible en: https://www.devex.com/news/how-unfpa-s-match-fund-spurs-additional-domestic-funding-111476
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