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¿Cómo afecta dormir mal a nuestra salud? La genética aporta nuevas pistas

15.9.2026
¿Cómo afecta dormir mal a nuestra salud? La genética aporta nuevas pistas
Foto: Canva

Un estudio genético aporta nuevas pistas sobre cómo la propensión a dormir poco y sufrir insomnio se relaciona con el riesgo de desarrollar problemas de salud.

 

[Este artículo lo han escrito conjuntamente Camille Lassale, investigadora de ISGlobal, y Álvaro Hernáez, profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna - Universidad Ramon Llull e investigador del Hospital del Mar Research Institute.]

Las personas que duermen poco o mal suelen tener más problemas de salud. La falta de sueño se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, problemas de salud mental o dolor crónico, entre muchas otras condiciones. Pero, detrás de estas asociaciones, hay una pregunta más difícil de responder: ¿dormir mal contribuye realmente a causar estos problemas o es una consecuencia de un peor estado de salud?

Nuestro estudio, publicado recientemente en el Journal of Sleep Research, aporta nuevas evidencias en esta dirección. Los resultados sugieren que algunas alteraciones del sueño, especialmente dormir poco y sufrir insomnio, pueden contribuir directamente al desarrollo de diferentes problemas de salud.

Esta distinción es importante. Imaginemos, por ejemplo, que observamos que las personas con insomnio sufren más infartos. Esto no significa necesariamente que el insomnio sea una causa. Las personas con insomnio pueden tener más estrés, hacer menos actividad física, presentar más problemas de salud o tener características sociales diferentes. Todos estos factores pueden hacer que dos cosas aparezcan relacionadas sin que una sea necesariamente causa de la otra.

Utilizar la genética para entender mejor la relación sueño-salud

Para intentar superar este problema utilizamos un enfoque basado en la genética llamado aleatorización mendeliana. La idea, simplificada, es aprovechar el hecho de que algunas variantes genéticas predisponen a las personas a determinadas características, como dormir menos, tener más tendencia al insomnio o ser una persona más matutina.

Dado que estas variantes genéticas se asignan aleatoriamente en el momento de la concepción, podemos utilizarlas como una especie de “experimento natural” para estudiar si una determinada característica puede influir en la salud.

En nuestro caso, fuimos un paso más allá. En lugar de estudiar una única enfermedad, analizamos sistemáticamente siete características relacionadas con el sueño y los ritmos circadianos frente a 702 características y problemas de salud diferentes. Además, los resultados en una población se comprobaron en una segunda población independiente y se aplicaron diferentes controles para reducir al máximo la posibilidad de falsos positivos.

La relación entre dormir poco, el insomnio y la salud

Los resultados señalaron especialmente la corta duración del sueño y el insomnio.

La predisposición genética a dormir poco se relacionó con un riesgo más elevado de diferentes problemas neurológicos y de salud mental, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad o el neuroticismo; problemas musculoesqueléticos, como la artrosis y el dolor de espalda; y otras enfermedades como el asma o el reflujo gastroesofágico.

La predisposición a sufrir insomnio también se relacionó con problemas muy diversos, entre los cuales destacan el infarto de miocardio, la depresión y diferentes trastornos osteoarticulares. Por otro lado, la predisposición a roncar se asoció con una mayor masa corporal, más inflamación de bajo grado y mayor riesgo de caídas.

Lo más interesante, sin embargo, es que la práctica totalidad de estas asociaciones ya se habían observado anteriormente en estudios que habían seguido a personas durante años (algunos ejemplos son estos). Ahora, la genética apunta en la misma dirección. Cuando dos enfoques científicos muy diferentes llegan a conclusiones similares, tenemos más motivos para pensar que dormir poco o sufrir insomnio podría ser una de las causas de algunas de estas enfermedades. Esta es probablemente la implicación más importante de nuestro trabajo.

Sueño de calidad para prevenir enfermedades

Si dormir mal fuera únicamente una consecuencia de una mala salud, mejorar el sueño podría hacernos sentir mejor, pero no necesariamente prevenir una enfermedad. En cambio, si el sueño es una de las causas que llevan a desarrollar estas enfermedades, mejorarlo se convierte en una posible herramienta de prevención.

Todavía no podemos afirmar que dormir mejor o tratar el insomnio pueda prevenir un infarto, una depresión o una enfermedad osteoarticular. Lo que sí podemos hacer es señalar dónde es más probable que una intervención sobre el sueño tenga un impacto real en la salud. Ahora es necesario ponerlo a prueba en ensayos clínicos bien diseñados. Un sueño de calidad es un reflejo de una vida saludable, pero seguramente también una de las herramientas que tenemos para conseguirla.