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¿Qué diferencia al humo de los incendios forestales de la contaminación atmosférica habitual?

30.7.2026
Why Wildfire Smoke Poses a Greater Health Risk Than Everyday Air Pollution
Foto: Canva

El humo de los incendios forestales puede recorrer cientos de kilómetros. Descubre qué lo diferencia de la contaminación atmosférica que respiramos cada día.

 

El humo de los incendios forestales no solo afecta a las personas que viven cerca de las llamas. Sus partículas pueden recorrer cientos de kilómetros y exponer a la población a niveles elevados de contaminación atmosférica, incluso en ciudades y regiones alejadas del incendio. Aunque el humo de los incendios forestales y la contaminación atmosférica urbana comparten algunos contaminantes, difieren en su composición química. Cada vez hay más evidencia científica de que estas diferencias también pueden influir en sus efectos sobre la salud.

¿Por qué el humo de los incendios forestales merece una atención especial?

El humo de los incendios forestales no es simplemente "polvo" o hollín. Es una mezcla compleja y cambiante de gases y partículas finas (PM₂.₅), monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Su composición exacta depende del tipo de vegetación que arde y de las condiciones de combustión.

El humo de los incendios forestales no es simplemente "polvo" o hollín. Es una mezcla compleja y cambiante de gases y partículas finas (PM₂.₅), monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles.

Esta compleja composición química hace que la toxicidad del humo varíe de un incendio a otro. Además de su composición específica, el humo de los incendios forestales suele provocar concentraciones muy elevadas de contaminantes atmosféricos durante periodos cortos de tiempo. En los episodios más graves, los niveles de PM₂.₅ pueden superar las recomendaciones de calidad del aire, exponiendo a grandes grupos de población a niveles peligrosos de contaminación.

¿Qué ocurre en España?

España se encuentra entre los países europeos más expuestos a los incendios forestales. A medida que aumentan las temperaturas globales y el cambio climático favorece condiciones más secas, el riesgo de incendios forestales aumenta en España y en gran parte del sur de Europa, convirtiendo la exposición al humo en un reto creciente para la salud pública.

La exposición media anual a partículas PM₂.₅ procedentes de incendios forestales alcanza sus niveles más elevados en comunidades como Galicia, Extremadura, la Comunitat Valenciana, la Región de Murcia y Andalucía. Aunque los incendios pueden producirse en distintas épocas del año, la contaminación atmosférica asociada al humo alcanza su máximo durante los meses de julio y agosto, coincidiendo con las olas de calor.

¿Qué dice la evidencia científica?

Un estudio realizado en el marco del proyecto europeo CATALYSE, liderado por ISGlobal y publicado en The Lancet Planetary Health, analizó el impacto del humo de los incendios forestales en Europa entre 2004 y 2022.

El estudio estima que la exposición a corto plazo al humo de los incendios forestales causó una media de 535 muertes al año en Europa. También demuestra que considerar las partículas PM₂.₅ procedentes del humo como equivalentes a las de otras fuentes, como el tráfico, conduciría a infravalorar significativamente su impacto sobre la mortalidad.

Considerar las partículas PM₂.₅ procedentes del humo como equivalentes a las de otras fuentes, como el tráfico, conduciría a infravalorar significativamente su impacto sobre la mortalidad.

Los efectos más inmediatos se observan en los sistemas respiratorio y cardiovascular. Niños y niñas, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades previas constituyen los grupos más vulnerables, registrándose un aumento de las visitas a los servicios de urgencias durante los episodios de humo.

Cómo proteger la salud durante un episodio de humo

Entre las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para protegerse de los incendios forestales y de su humo se incluyen:

  • Permanecer en espacios interiores, manteniendo puertas y ventanas cerradas para evitar la entrada de aire contaminado.
  • Utilizar una mascarilla FFP2 o N95 si es necesario salir al exterior. Las mascarillas quirúrgicas o de tela no filtran eficazmente las partículas finas PM₂.₅.
  • Mantener una buena hidratación, bebiendo agua con frecuencia y evitando el consumo de alcohol o bebidas con cafeína.
  • Seguir los avisos oficiales sobre la calidad del aire y las recomendaciones de las autoridades de salud pública.