Publicador de contenidos
javax.portlet.title.customblogportlet_WAR_customblogportlet (Blog Health is Global)

Estamos pagando dos veces por el cambio climático: 4 claves del Informe Lancet Countdown 2026

27.4.2026
We Are Paying Twice for Climate Change 4 Key Takeaways from the 2026 Lancet Countdown Report
Foto: ISGlobal, Canva

Europa se enfrenta a un calor cada vez más extremo y a una peligrosa dependencia fósil, pero el interés político no crece al mismo ritmo que la evidencia científica. El Informe Lancet Countdown 2026 urge a situar la salud en el centro de la política climática.

Loading the Elevenlabs Text to Speech AudioNative Player...

Tiempo de lectura: 5 minutos.

La evidencia científica es cada vez más sólida y los efectos del clima en la salud son ya imposibles de ignorar, pero el interés político y público no avanza a la misma velocidad. El informe Lancet Countdown Europa 2026 llega en esta encrucijada crítica y advierte que para la UE, y específicamente para España, se está cerrando la ventana de oportunidad para llevar adelante políticas climáticas decisivas.

Estas son las claves del informe sobre el camino que deberíamos seguir.

Infografía de ISGlobal titulada '4 claves del Informe Lancet Countdown 2026 para Europa y España'. 1: El calor ya no es estacional, es estructural. 2: Europa paga doble por la dependencia fósil. 3: La atención disminuye mientras los riesgos aumentan. 4: Europa tiene la evidencia, ahora necesita atención.

1) El calor ya no es una crisis estacional, sino un desafío estructural

El aumento de la mortalidad atribuible al calor y el incremento de las alertas por calor extremo son más que simples estadísticas alarmantes. El calor ya es un riesgo ambiental para nuestra salud. Condiciona quién puede trabajar al aire libre de forma segura, cuándo y cómo nos desplazamos, cómo dormimos o hacemos ejercicio, y también modifica la planificación de la capacidad y respuesta de los sistemas sanitarios en toda la región.

La gestión del calor debe ir más allá de la planificación de la campaña de verano. Debe tratarse como un determinante transversal de la salud

Por ello, la gestión del calor debe ir más allá de la planificación de la "campaña de verano". Debe tratarse como un determinante transversal de la salud. Esto implica integrar la protección térmica en el urbanismo, en la regulación laboral, en los estándares de vivienda y en la resiliencia sanitaria. Al diseñar políticas de adaptación climática, debemos situar la salud en el centro de dichas políticas, tal como ya han solicitado numerosas organizaciones de la sociedad civil.

El reto para España es garantizar que los planes de salud y calor cuentan con los recursos y la financiación proporcionales al riesgo, y que llegan a las personas con menor capacidad de autoprotegerse

En España, esto es aún más urgente. El país ya experimenta algunos de los extremos térmicos más severos de Europa, y la exposición se concentra en grupos vulnerables: personas mayores, lactantes, personas que trabajan expuestas al calor exterior y familias que viven en viviendas precarias. El reto para España es garantizar que los planes de salud y calor cuentan con los recursos y la financiación proporcionales al riesgo, y que llegan a las personas con menor capacidad de autoprotegerse.

En la práctica, esto exige:

  • Planes operativos y evaluados: pasar de planes que solo se "publican" a protocolos locales que se activan con recursos reales y resultados medibles.
  • Protección laboral de obligado cumplimiento: implementar turnos, hidratación constante y zonas de sombra garantizadas, incluyendo a trabajadores informales y temporeros.
  • Viviendas e infraestructuras resilientes: priorizar el aislamiento térmico, el sombreado natural y la refrigeración sostenible para proteger la salud dentro del hogar.

2) El doble coste de la dependencia fósil: una trampa económica y sanitaria

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que nuestra dependencia de los combustibles fósiles no es solo un problema climático; es también un factor de fragilidad económica que se refleja en las facturas domésticas, los presupuestos gubernamentales y los sistemas de salud. El aumento de los subsidios durante las recientes crisis de precios energéticos ilustra la trampa en la que nos encontramos: cuando los sistemas energéticos dependen de mercados fósiles volátiles, los gobiernos acaban gastando dinero público para amortiguar el impacto en la ciudadanía. Esto es políticamente comprensible a corto plazo, pero retrasa la solución estructural.

Cuando los sistemas energéticos dependen de mercados fósiles volátiles, los gobiernos acaban gastando dinero público para amortiguar el impacto en la ciudadanía

El nuevo indicador del informe sobre biomasa sólida refuerza este punto. Tratar los combustibles domésticos altamente contaminantes como "renovables" puede, en la práctica, maquillar las estadísticas de emisiones ya que no aportan los beneficios para la salud que esperamos de la energía limpia. Esto se traduce en contaminación del aire residencial y mortalidad evitable, y afecta desproporcionadamente a los hogares más vulnerables.

A nivel nacional y de la UE, la seguridad energética, la asequibilidad y la salud son ya objetivos políticos inseparables. Si se necesitan subsidios, deben diseñarse para acelerar la transición energética con inversión en eficiencia y bombas de calor, en lugar de perpetuar el consumo de combustibles fósiles.

Si se necesitan subsidios, deben diseñarse para acelerar la transición energética con inversión en eficiencia y bombas de calor, en lugar de perpetuar el consumo de combustibles fósiles

En el caso de España, aunque la gran inversión en renovables ha servido de escudo frente a la reciente escalada de precios, la dependencia fósil sigue alimentando la inestabilidad. Acelerar la transición hacia un modelo 100% limpio no solo es una meta ambiental; es la mejor estrategia para evitar cargas excesivas tanto para las arcas públicas como para el bolsillo de los ciudadanos.

3) Menos atención política frente a riesgos crecientes: una brecha peligrosa

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que el compromiso político y social con el binomio clima-salud se está estancando. Esto no es un detalle menor: la atención es el motor de la acción. Cuando el argumento de la salud desaparece del debate público, la política climática se percibe erróneamente como un "coste económico" en lugar de como una estrategia de protección vital.

Esta falta de enfoque debilita la ambición política justo cuando los beneficios de actuar son más tangibles: aire más limpio, menos muertes por calor y una reducción real de las desigualdades. Para revertir esta tendencia, la salud no puede ser un mensaje episódico; debe tener un anclaje institucional.

Cuando el argumento de la salud desaparece del debate público, la política climática se percibe erróneamente como un "coste económico" en lugar de como una estrategia de protección vital

A nivel de la UE, esto exige que las evaluaciones de impacto en salud se integren en las políticas climática, energética, fiscal y de transporte. Esto requiere una integración más estrecha entre la salud pública y la gobernanza climática, así como el seguimiento de métricas de salud junto con las emisiones en los ciclos de revisión de políticas generales. Los marcos de adaptación y resiliencia climática deben situar el bienestar de sus poblaciones en el centro.

Este enfoque de cobeneficios para la salud debe aterrizar también en el ámbito local y nacional:

  • En los ayuntamientos: diseñando barrios más frescos y resilientes.
  • En las comunidades autónomas: planificando los servicios regionales de salud más allá de la "temporada de calor".
  • En la economía nacional: priorizando inversiones en energía limpia que protejan a la población y reduciendo drásticamente los subsidios a los combustibles fósiles.

4) De la evidencia a la acción: el momento de España y Europa

El valor fundamental del Lancet Countdown es su capacidad para hacer visible la conexión entre temperatura y mortalidad, política energética y presupuestos públicos, así como entre decisiones políticas e impactos de salud que podemos evitar.

Europa se encuentra ante una elección estratégica: seguir tratando el clima, la energía y la salud como compartimentos estancos o actuar bajo una agenda integrada. Ya no podemos permitirnos abordar estos desafíos como problemas paralelos cuando la realidad demuestra que están profundamente entrelazados.

En este escenario, España tiene una oportunidad única. Por su elevada exposición a los extremos térmicos y su enorme potencial de liderazgo en la transición hacia las energías renovables, nuestro país cuenta con el incentivo más fuerte y la plataforma más creíble para liderar esta integración en el continente. No es solo una cuestión de responsabilidad ambiental, sino de liderazgo en salud pública y resiliencia económica.