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¿Demasiado calor para correr? Cómo los días más cálidos influyen en el movimiento de los adolescentes

09.6.2026
¿Demasiado calor para correr
Foto: Canva

¿Influye el termómetro en cómo se mueven nuestros jóvenes? Un estudio en España y Países Bajos analiza la relación entre calor y actividad física en adolescentes.

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Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

 

A medida que el mundo se calienta, nuestro entorno puede estar cambiando la forma en que se mueven los jóvenes. Un día suave y soleado puede hacer que ir caminando al colegio, ir en bici a casa de una amiga o pasar tiempo al aire libre resulte más atractivo. Pero cuando las temperaturas siguen subiendo, ¿sigue el clima cálido animando a los y las adolescentes a estar activos, o acaba convirtiéndose en una barrera?

La actividad física durante la adolescencia es esencial para la salud física, el bienestar mental y el desarrollo de hábitos que pueden durar hasta la edad adulta

Esta cuestión es importante. La actividad física durante la adolescencia es esencial para la salud física, el bienestar mental y el desarrollo de hábitos que pueden durar hasta la edad adulta. Sin embargo, muchos jóvenes no alcanzan los niveles de actividad recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Al mismo tiempo, el cambio climático hace que los días calurosos y los extremos térmicos sean más frecuentes. Comprender cómo afecta la temperatura al movimiento diario no es solo una cuestión de estilo de vida, sino también de salud pública y de adaptación al clima. En nuestro estudio con adolescentes de los Países Bajos y España, descubrimos que los días más cálidos estaban relacionados con una mayor actividad física ligera y moderada, como caminar y montar en bicicleta, pero no con una actividad más vigorosa, como correr o practicar deportes intensos.

Más allá de los cuestionarios: monitorizar el movimiento con tecnología "wearable"

Analizamos cómo se relacionaba la exposición diaria a la temperatura con el tiempo que los y las adolescentes dedicaban a realizar actividad física a diferentes niveles de intensidad: ligera (como yoga y caminar), moderada (como montar en bicicleta) y vigorosa (como jugar al fútbol). Utilizamos datos de dos cohortes europeas: el Estudio Generation R en los Países Bajos y el Proyecto INMA en España.

El calor puede invitar a los adolescentes a moverse más, a caminar, ir en bici, pasear, jugar de forma casual o estar al aire libre, pero no parece empujarlos hacia actividades de mayor intensidad como correr, practicar deportes rápidos o realizar un ejercicio extenuante

En lugar de confiar en cuestionarios, utilizamos sensores de movimiento de muñeca, una tecnología wearable que registra el movimiento a lo largo del día. También vinculamos los datos de actividad de cada adolescente con los niveles de temperatura en su domicilio. Es importante destacar que no solo nos fijamos en la temperatura del día de la actividad, sino que tuvimos en cuenta las temperaturas de los días anteriores, ya que el tiempo de ayer aún puede influir en las ganas de moverse de hoy.

El calor fomenta la actividad ligera...

El hallazgo principal fue claro: los adolescentes dedicaron más tiempo a la actividad física ligera y moderada en los días más cálidos. En la cohorte holandesa, un aumento de 5 ºC en la temperatura se asoció con unos 11 minutos extra de actividad ligera y 5 minutos de actividad moderada al día. En la cohorte española, los incrementos fueron aún mayores: alrededor de 16 minutos de actividad ligera y 14 minutos de actividad moderada. Pueden parecer cifras pequeñas, pero cuando se trata de movimiento diario, los pequeños incrementos importan y pueden contribuir a rutinas significativamente más saludables.

...pero no impulsa la actividad vigorosa

Pero aquí viene la parte interesante: los días más cálidos no provocaron una mayor actividad vigorosa. Esta es la paradoja central del estudio. El calor puede invitar a los adolescentes a moverse más, a caminar, ir en bici, pasear, jugar de forma casual o estar al aire libre, pero no parece empujarlos hacia actividades de mayor intensidad como correr, practicar deportes rápidos o realizar un ejercicio extenuante.

Varias explicaciones posibles

Existen varias explicaciones posibles. Las actividades ligeras y moderadas son más fáciles de encajar en la vida diaria y suelen estar vinculadas a estar fuera: caminar al colegio, ir en bici, quedar con amigos o pasar tiempo en parques y calles. Estas actividades pueden resultar más atractivas cuando el tiempo es agradable. La actividad vigorosa, por otro lado, puede estar más estructurada, como los deportes organizados o las sesiones de entrenamiento, que podrían depender menos del clima.

Teníamos datos limitados de días de verano muy calurosos, lo que significa que es posible que no hayamos captado las condiciones en las que el calor se convierte en una barrera más fuerte. Este es un punto importante para futuras investigaciones

Otra posibilidad es más biológica: a medida que suben las temperaturas, el ejercicio de alta intensidad resulta menos cómodo y puede suponer un mayor esfuerzo para el cuerpo. En cierto punto, el calor puede dejar de ser motivador y empezar a convertirse en una señal de advertencia.

Nuestro estudio no encontró un umbral de temperatura claro a partir del cual la actividad empezara a disminuir. Una razón probable es que las temperaturas observadas en nuestros datos eran moderadas. Teníamos datos limitados de días de verano muy calurosos, lo que significa que es posible que no hayamos captado las condiciones en las que el calor se convierte en una barrera más fuerte. Este es un punto importante para futuras investigaciones, especialmente a medida que el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de los episodios de calor.

Crear entornos adaptados al clima para adolescentes sanos

Entonces, ¿qué significa esto en la práctica?

  1. La temperatura debe tenerse en cuenta a la hora de diseñar estrategias para promover la actividad física entre los jóvenes. Una campaña para animar a los adolescentes a moverse más puede funcionar de forma distinta en primavera que durante una ola de calor.
  2. Las escuelas, los clubes deportivos y los ayuntamientos deben pensar seriamente en entornos de actividad adaptados al clima. La sombra, los árboles, el agua potable, los patios más frescos, las rutas ciclistas seguras y el acceso a espacios deportivos cubiertos o a la sombra no deberían ser lujos. Forman parte de la infraestructura esencial necesaria para ayudar a los adolescentes a mantenerse activos de forma segura.

Los días más cálidos pueden animar a los adolescentes a realizar más actividad física ligera y moderada, pero si queremos que los jóvenes sigan activos, sanos y protegidos a medida que el clima cambia, debemos planificar para el calor. Fomentar estilos de vida activos en un mundo en calentamiento significa crear entornos donde todos los y las adolescentes puedan moverse con comodidad y seguridad.