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Parques urbanos ante el cambio climático: cómo conectar el suelo, la biodiversidad y la salud mental

17.7.2026
BIOWATER Parcs urbans davant del canvi climàtic com connectar el sòl, la biodiversitat i la salut mental
Foto: Ceci Fimia / Ayuntamiento de Barcelona - Público asistente a las actividades en el césped del parque de la Estació del Nord de la Mercè 2025, en Barcelona.

¿Cómo deberían ser los parques urbanos del futuro ante el cambio climático? Descubre cómo el proyecto BioWater estudia las conexiones entre la biodiversidad, el agua retenida en el suelo y nuestro bienestar mental y emocional.

 

[Este texto lo han escrito conjuntamente Elsa Carbonell, técnica de campo, y Albert Bach, investigador postdoctoral.]

Tiempo de lectura: 3 min

Cuando entras a un parque después de un día estresante, ¿qué te hace sentir mejor? ¿La sombra de los árboles? ¿El canto de los pájaros? ¿La sensación de estar rodeado de naturaleza? ¿O la combinación de frescura, naturaleza y calma que hace que ese parque funcione como algo más que un espacio de paso?

En un contexto de cambio climático, escasez de agua y crecimiento urbano, los espacios verdes ya no se pueden entender solo como lugares de recreo ni como elementos con una única función. Son infraestructuras urbanas que pueden contribuir, a la vez, a retener agua en el suelo, acoger biodiversidad, mejorar el confort ambiental y favorecer el bienestar mental y emocional de la ciudadanía.

Los parques urbanos del futuro deberán responder a muchos retos a la vez. BioWater aporta una primera base para pensarlos no como piezas separadas de verde, sino como espacios vivos donde el suelo, el agua, la biodiversidad y el bienestar están entrelazados.

Con esta mirada surgió el proyecto BioWater, una prueba piloto desarrollada en diez espacios verdes urbanos de Barcelona. Su objetivo ha sido explorar cómo las características de la vegetación se relacionan con tres dimensiones clave: el contenido de agua en el suelo, la biodiversidad y la restauración mental y emocional de las personas que utilizan estos espacios.

¿Cómo se relacionan las características de la vegetación y la humedad del suelo?

El proyecto ha estudiado parques con diferentes configuraciones vegetales: espacios con predominio de herbáceas, arbustos, árboles y combinaciones mixtas de vegetación. También ha incorporado diferentes indicadores de biodiversidad, como las aves, los líquenes y los sírfidos. Los sírfidos son insectos polinizadores, a menudo parecidos a pequeñas abejas o avispas, que pueden aportar información sobre la calidad del hábitat. Además, el proyecto ha recogido la percepción de las personas usuarias mediante encuestas y sesiones participativas.

Los resultados de BioWater sugieren que, para generar espacios verdes más resilientes, es necesario entender mejor las características del suelo, restaurarlo y mejorar su capacidad de retener agua.

Uno de los resultados principales es que la relación entre la vegetación y la humedad del suelo no es tan simple como podría parecer. En los parques estudiados, la humedad del suelo se ha asociado sobre todo con las características del suelo (textura y temperatura del suelo), las condiciones ambientales, como la humedad relativa, y la vegetación.

Esto es especialmente importante en una ciudad como Barcelona, donde la gestión del verde urbano se ha visto condicionada por la sequía. Los resultados de BioWater sugieren que, para generar espacios verdes más resilientes, es necesario entender mejor las características del suelo, restaurarlo y mejorar su capacidad de retener agua.

¿Cómo se relacionan las características de la vegetación con la biodiversidad?

En el caso de la biodiversidad, los resultados también apuntan a una lectura matizada. Los espacios con mayor riqueza de arbustos y árboles tienden a presentar una mayor riqueza de aves. Pero la biodiversidad percibida por la ciudadanía no depende solo del número total de especies vegetales. En los parques analizados, la biodiversidad percibida por la ciudadanía parece asociarse con espacios donde la vegetación se distribuye en una mayor diversidad de capas y alturas, y donde estas capas tienen una cobertura bien representada (complejidad estructural de la vegetación). La biodiversidad percibida también se ha asociado con una mayor sensación de naturalidad.

¿Cómo se relacionan las características de la vegetación con nuestro bienestar?

Este punto es importante: la manera en que las personas perciben un espacio verde también forma parte de su función urbana. Un parque puede tener valor ecológico, pero para que también sea vivido como un espacio restaurador hay que considerar cómo se mueve la gente en él, cómo se permanece y qué elementos favorecen la sensación de naturaleza.

Los resultados sobre bienestar mental van en esta misma dirección:

  • La restauración mental se asocia con la complejidad estructural de la vegetación, la naturalidad percibida y la conexión con la naturaleza.
  • La regulación emocional a través de la naturaleza, es decir, el uso de los espacios verdes para calmarse, reducir tensiones o sentirse con más energía, muestra una relación más consistente con la riqueza total de especies.
  • El tiempo de estancia en el parque parece especialmente relevante para la calma.

La conclusión principal es que los parques no se deberían planificar mirando una sola variable. No se trata solo de aumentar la vegetación, ni solo de maximizar la biodiversidad, ni solo de crear espacios agradables. El reto es integrar estas dimensiones.

¿Cómo se deberían planificar los parques, entonces?

La conclusión principal es que los parques no se deberían planificar mirando una sola variable. No se trata solo de aumentar la vegetación, ni solo de maximizar la biodiversidad, ni solo de crear espacios agradables. El reto es integrar estas dimensiones.

  1. Hay que considerar conjuntamente vegetación, suelo y agua. Esto implica incorporar el diagnóstico del suelo en el diseño y mantenimiento de los espacios verdes, reducir el suelo desnudo, favorecer cubiertas orgánicas protectoras y explorar soluciones naturalizadas de captación y almacenamiento de agua.
  2. Hay que promover espacios más diversos, heterogéneos y naturalizados, evitando configuraciones demasiado homogéneas y combinando estratos herbáceos, arbustivos y arbóreos según las condiciones y usos de cada espacio.
  3. Hay que diseñar parques pensados para el uso cotidiano y el bienestar: con sombra, caminos que no sean solo zonas de paso, puntos de estancia, espacios de calma, zonas de encuentro e infraestructuras de cuidado y confort, como bancos, lavabos públicos, puntos de lactancia o espacios adaptados a niños, personas mayores y personas cuidadoras.

Finalmente, dado que BioWater es una prueba piloto, estas orientaciones se deberían aplicar inicialmente en espacios centinela o actuaciones piloto, con un seguimiento posterior. Esto permitiría comprobar qué medidas funcionan mejor antes de extenderlas a otros espacios de la ciudad.

Los parques urbanos del futuro deberán responder a muchos retos a la vez. BioWater aporta una primera base para pensarlos no como piezas separadas de verde, sino como espacios vivos donde suelo, agua, biodiversidad y bienestar están entrelazados.

 

Este estudio se ha realizado en el marco del proyecto 24S05864-001, financiado por el Ayuntamiento de Barcelona a través de la Subvención de Investigación Joven y Emergente 2024.